sábado, 26 de agosto de 2023

El ritual de comer

 

No importe si comes con copas o con tazas de plástico, lo que vale es la atención que le pongas al compartir en la mesa.

La forma en que comemos es una marca de nuestra forma de vivir. ¿Te pones alguna vez a pensar no solo en lo que comes, sino en cómo lo haces?

 Si estamos tristes o estresados, en general hacemos dos cosas; o dejamos de comer o comemos demasiado. Si estás de camping con tu familia, al aire libre, en formato “somos felices con lo que sea” y acabamos de volver de la piscina; lo mucho, lo poco, lo feo, lo rico que tengamos en la mesa nos va a parecer el mejor plato del mundo. Si vas a la casa de un conocido y cada uno come por su lado, a sus horarios, es posible que vos no comas nada al final, porque la comida es un evento social, no el mero hecho de ingerir calorías para sobrevivir.

La comida es sentarse todos juntos a compartir el placer de degustar mientras se cuentan historias o simplemente el sentarse juntos alrededor de una mesa, donde se pasan los mejores momentos de la vida; ya sea con un banquete lujoso o con un plato escaso, comiendo con cuchillo y tenedor o con la mano, sentados en sillas o en el suelo.

Las comidas ordenan el día, son momentos en que dejamos todo lo que estamos haciendo para juntarnos, nos pasamos la bebida, le cortamos la carne a los menores, compartimos el pan y nos damos cuenta de que nos olvidamos poner las servilletas en la mesa.

Es el ritual lo que nos hace bien, sea lo que sea que haya en el plato. En Marruecos, las familias se unen alrededor de una bandeja enorme de cous-cous con carne y verdura. A las mujeres les lleva cuatro horas preparar esa comida, entonces todos hacen honor al tiempo empleado y nadie se levanta hasta que el plato esté vacío. Hombres, mujeres y niños usan sus manos y se unen en ese abrazo culinario. En Argentina, el ritual se llama asado. Se empieza temprano a prender la parrilla y la familia se va juntando junto a las brasas con sus sillas. Alguien prepara la picada y otro alguien trae el vino. Pueden ser horas de charla, de risas, de discusiones sobre fútbol y política, mientras el asador va verificando que la carne se está asando tal como él quiere, porque es un arte, solo el que sabe lo puede hacer. La reunión en la mesa es el final del ritual, se trae la comida, se sigue discutiendo de fútbol y política hasta el postre.

A veces me dejo llevar por la vida moderna y la comida es una mera rutina automática que hacemos delante de una pantalla o mientras estamos haciendo otra cosa. Y a veces, me ilumino y vuelvo a las bases, que el momento alrededor de la mesa es el encuentro con el otro y el disfrute de los sabores. Los invito a volver a las bases.