19 DE NOVIEMBRE, 2014
Esto lo escribí hace un tiempo, en uno de esos días donde las cosas se ven oscuras...no todo es tan así, lo sé.
Si mi vida fuera una película, este
sería el momento en que la chica se siente triste, se queda en la casa mirando ¨Erin
Brokovich¨ mientras comen kilos de helado y pizzas de delivery, mientras toman
botellas caras de vino tinto y luego dejan todo sucio, de fondo se escucha una
música que mueve al espectador a gritarle a la actriz que no se deje estar, que
todo pasa. Ella de alguna manera mágica se recupera, limpia la casa, se viste, de golpe está
radiante, sale a la calle y se lleva el mundo por delante, sonríe, el día está
soleado y la música de fondo son notas que transmiten éxito. Ella lo logró,
consiguió que su vida tuviera sentido.
Vuelvo al comienzo del párrafo: ¨Si mi vida fuera una película…¨. Estas
frases condicionales se usan mucho en el
mundo de los guiones cinematográficos. Con una frase así puede surgir una
maravillosa idea para un guión hollywoodense, como por ejemplo: ¨¿Qué pasaría
si chico pobre conoce a chica rica en un barco que cruza el Océano Atlántico?¨.
¿Les suena? O ¨¿Qué pasaría si un soldado estuviera en la locura de la guerra
de Vietnam con la misión de encontrar y matar a un Coronel?¨. Cada uno de
nosotros nos hacemos estas preguntas
constantemente, por eso es que tantas veces me imagino que mi vida es un guión,
es más a veces hasta pongo música de película de fondo que me acompaña y deja
volar mi imaginación. Claro que nuestros guiones son un poco menos glamorosos,
con un poco más de obstáculos y de alguna manera el final nunca es el típico
HAPPY ENDING,por eso amo el cine Europeo, donde los finales te dejan
literalmente boquiabiertos:¨¿Este es el final?¨, le preguntamos a nuestro
compañero de butaca. Y sí, así son las cosas realmente. A veces los ciclos no
cierran, a veces el héroe no restablece el orden, a veces la chica sigue la
vida sin encontrarle la vuelta, sólo sigue con su rol como por inercia. Allí me
encuentro, preguntándome cuál es mi rol, que personaje me tocó interpretar.
Tantos sueños, ilusiones, fantasías que siento que se quedaron en eso. Me
imaginé tantas cosas para mí, cosas maravillosas, aventuras, viajes que te
cambian la vida, libertad para salir y no saber cuándo volver. Y de golpe el
tiempo se me fue de las manos y las decisiones también. Tengo una carrera
terminada de la cual no saco tanto provecho profesional como me hubiera
gustado, otra carrera por la mitad de algo que pensé iba a convertirse en mi
gran pasión, pero no es tan así. Se suma el hecho que la escuela en donde estoy
estudiando es una institución que está en total decadencia, sin nadie que se
tome las cosas un poco en serio y donde las motivaciones para la creación
artística son inexistentes. ¿Hacia dónde voy ahora? ¿Qué balance positivo puedo
hacer? Llámenme negativa, mala onda, que veo el vaso vació, llámenme como
quieran…pero tengo 34 años y estoy en pampa y la vía, sin rumbo, sin camino.
Es complicado explicar ciertas
decisiones que tomé que tal vez ahora siento que me equivoqué. Tengo un esposo
marino mercante, 6 meses al año promedio está fuera de casa, cuando no son 3
meses seguiditos. Hemos sido una pareja complicada pero después de 12 años aún
seguimos muy enamorados. Hemos logrado una conexión muy hermosa, muy real.
Siendo que él no está en casa gran parte del tiempo y que yo soy tan movediza y viajera, ahora
siento que cometí dos grandes errores. Uno es haber decidido adoptar tres
perros. Arrancó con una necesidad imperiosa de cuidar a alguien, y como no me
animaba a tener hijos allá por el 2010, después de un viaje de 5 meses,
cansados de movernos y con ganas de hogar, traje a América a casa. En este
momento la tengo a mis pies, eterna compañera. Luego ya en Santa Fe vino Lola
que nos eligió y yo dejé que nos eligiera y finalmente Inti, que con su pasado
triste y doloroso me ganó el corazón y no pude dejar que sea adoptado por otra
familia. Me acompañan siempre, me cuidan y los amo como si fueran hijos, por lo
que queda fuera de cualquier charla considerar dejarlos con otra familia. Un
segundo error fue creer que vivir en casa iba a ser compatible con la vida que
siempre soñé. Es hermoso levantarme con el canto de los pájaros, tener
tacuaritas viviendo en la casita de pájaros que pinté, respirar a pino, álamo y
palmeras cada vez que abro una ventana, estar descalza sobre el pasto brasilero
y tomar unos mates mientras veo cómo se despide el sol. Es hermoso, pero uno se
prende, se preocupa, se ocupa. No puede haber desapego con una casa y tres
perros para cuidar. La vida que fui construyendo no es compatible con las ilusiones
que tenía para mi existencia. Estoy atrapada en algo que se construyó con
muchísimo amor, pero atrapada al fin.
Leo blogs de mujeres que salen a
conocer el mundo sin nada a qué volver, leo artículos en los diarios de parejas
con niños que escriben sus aventuras en infinidad de países, levanto mujeres
que están haciendo dedo en la ruta tratando de llegar a Catamarca después de 9
meses de viaje habiendo dejado un trabajo en producción de tv en España, veo
que el mundo se sigue moviendo, que gira y que yo dejé de girar por alguna
razón. ¿Quedó atrás esa época en que todo podía cambiar para mejor? ¿Cómo hago
para usar la tranquilidad, experiencia y madurez que fui logrando con esmero en
estos años para volver a sentirme apasionada por algo? ¿Qué pasa de ahora en
más? Sigo viajando, pero ahora hay obligaciones a las que volver, apegos, una
casa, tres perros. Malditos apegos…y lo más triste es que la única culpable de
su existencia en mi vida soy yo. Uno elige el camino y como uno nunca sabe cuál
es el correcto, ni siquiera sabemos si hay uno, hacia allá nos movemos, hacia
donde indican las flechas.
Y el guión dice que llueve, que
está nublado. La chica relee las palabras que acaba de escribir y se le caen
lágrimas de los ojos. Se levanta, se prepara unos mates, se vuelve a sentar
delante de la computadora y se queda mirando la pantalla. Este es un guión con
final a la europea. ¿y ahora qué?
FIN