Saliendo.
De Mérida tomamos un ómnibus a Maracaibo. En la terminal misma subimos a un colectivo destartalado que nos llevaría a la frontera con Colombia. No llegó, palmó a mitad de camino.Nos devolvieron el proporcional del viaje faltante y subimos a otro micro destartalado que nos llevó al último pueblo venezolano, Filúo. Allí tuvimos una pequeña escena. El cruce se hace en taxi, que es caro y no nos espera para sellar pasaportes, cambiar dinero, etc. O se hace en camioneta, que es más conveniente. En las camionetas las mochilas debían viajar en el techo, bajo la lluvia, a lo que nos negamos. La escena fue Regi en la camioneta con la mochilona en el regazo y el chofer tirando de ellade un lado para bajarla, y Regi tirando del otro para quedársela. Cruzamos en taxi. Unas horas después nos ubicamos en un hotel en santa Marta.
Y se acabó de sacarle el traste a la jeringa. Ahí vamos con cómo vimos la Venezuela de Chávez.
Venezuela final.
Primero tenemos que hacer dos aclaraciones.
Siempre vuelvo a este rincón, el de las mis palabras, buenas o malas, no importa. El rincón donde me expreso, y con eso me basta. Varias vidas en un blog. Viajes, viajes y más viajes. Luego hijos, familia e hijos de los otros. Y más tarde de nuevo, viajes, viajes y más viajes. Cuando algo se lleva en el alma, cuando algo es tan íntimo de tu esencia, resiste, se aferra y vuelve a aparecer, ¿no te parece?
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jueves, 3 de junio de 2010
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