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sábado, 26 de agosto de 2023

El ritual de comer

 

No importe si comes con copas o con tazas de plástico, lo que vale es la atención que le pongas al compartir en la mesa.

La forma en que comemos es una marca de nuestra forma de vivir. ¿Te pones alguna vez a pensar no solo en lo que comes, sino en cómo lo haces?

 Si estamos tristes o estresados, en general hacemos dos cosas; o dejamos de comer o comemos demasiado. Si estás de camping con tu familia, al aire libre, en formato “somos felices con lo que sea” y acabamos de volver de la piscina; lo mucho, lo poco, lo feo, lo rico que tengamos en la mesa nos va a parecer el mejor plato del mundo. Si vas a la casa de un conocido y cada uno come por su lado, a sus horarios, es posible que vos no comas nada al final, porque la comida es un evento social, no el mero hecho de ingerir calorías para sobrevivir.

La comida es sentarse todos juntos a compartir el placer de degustar mientras se cuentan historias o simplemente el sentarse juntos alrededor de una mesa, donde se pasan los mejores momentos de la vida; ya sea con un banquete lujoso o con un plato escaso, comiendo con cuchillo y tenedor o con la mano, sentados en sillas o en el suelo.

Las comidas ordenan el día, son momentos en que dejamos todo lo que estamos haciendo para juntarnos, nos pasamos la bebida, le cortamos la carne a los menores, compartimos el pan y nos damos cuenta de que nos olvidamos poner las servilletas en la mesa.

Es el ritual lo que nos hace bien, sea lo que sea que haya en el plato. En Marruecos, las familias se unen alrededor de una bandeja enorme de cous-cous con carne y verdura. A las mujeres les lleva cuatro horas preparar esa comida, entonces todos hacen honor al tiempo empleado y nadie se levanta hasta que el plato esté vacío. Hombres, mujeres y niños usan sus manos y se unen en ese abrazo culinario. En Argentina, el ritual se llama asado. Se empieza temprano a prender la parrilla y la familia se va juntando junto a las brasas con sus sillas. Alguien prepara la picada y otro alguien trae el vino. Pueden ser horas de charla, de risas, de discusiones sobre fútbol y política, mientras el asador va verificando que la carne se está asando tal como él quiere, porque es un arte, solo el que sabe lo puede hacer. La reunión en la mesa es el final del ritual, se trae la comida, se sigue discutiendo de fútbol y política hasta el postre.

A veces me dejo llevar por la vida moderna y la comida es una mera rutina automática que hacemos delante de una pantalla o mientras estamos haciendo otra cosa. Y a veces, me ilumino y vuelvo a las bases, que el momento alrededor de la mesa es el encuentro con el otro y el disfrute de los sabores. Los invito a volver a las bases.


jueves, 6 de julio de 2023

El guion de mi escritura

 


¿Por qué no escribo? ¿Por qué no concluyo los proyectos e ideas para artículos o libros que tengo? Porque no creo en mí, tengo miedo al fracaso. Me dijeron que no en algunos diarios y revistas y tiré todo por la borda. A mi pareja no le pareció maravilloso mi cuento y dejé que el polvo cubriese la computadora y las ideas, que se apagaron, se hicieron ch…

(Interrupción, pausa por cuestiones mundanas)

Un tubo en el baño que pierde agua cuando el vecino se baña. Me vienen a hacer un agujero en el techo del baño. O el vecino se deja de bañar hasta que hagan los arreglos o me inunda la casa. Qué encrucijada.

Vuelvo a lo que estaba diciendo. ¿Y esa CH? ¿Qué quería poner? ¿Qué maravillosa idea se acaba de ir por el tubo del baño literalmente hablando?

Me vuelven a golpear la puerta. El dueño del piso entra seguido de cuatro hombres todos con una camiseta roja con la inscripción “Residuos Navarra” en la espalda. Todos en mi pequeño piso, todos en mi pequeño baño. Y yo con la computadora prendida con la CH allí, esperando a tener algún significado.

Hacen un cuadrado perfecto en el techo del baño y en el proceso dejan toda la casa blanca de polvo. Mientras esperan que la nube blanca deje visualizar el caño, saco tema y ofrezco agua. “¿Son de Pamplona?”. Y uno se anima a contestar “Sí, y yo soy el gerente de la empresa”. Yo sigo pensando en mi CH, que aguarda sudando de sostenerse en el limbo del renglón.

Se van todos luego de hacer un diagnóstico de la situación y al fin me dejan en silencio frente a la computadora. Y continúo escribiendo. ¿Y continúo escribiendo?

(interrupción, pausa por cuestiones mundanas)

Mensaje del dueño del piso, que se acaba de ir hace diez minutos. Me dice que recién el jueves vendrán a ver si pueden hacer el arreglo. Yo me voy el viernes. Un caño roto, cuatro personas involucradas entre inquilinos y dueños de pisos, cuatro fontaneros y esperar que el vecino no se bañe durante mi estadía en Málaga.

A ver si puedo completar la frase. La CH me sigue aguardando.

Se me hace tarde para buscar a mi hija por la escuela. Tal vez mañana.

jueves, 18 de abril de 2019

Nueva Publicación en Womens Web ¨While We Learn To Live Better, Are We Also Learning How To Die?¨

While We Learn To Live Better, 

Are We Also Learning How To Die?


When we live we are actually also learning to die, peacefully, without regrets or remorse. We all face death at some point in life, ours or our loved ones. If you are going through a loss, these pieces of advice may help you face death with mindfulness.
A close family member is dying. Only two months ago he went through surgery and was extirpated of an aggressive tumour from his lung. It all started with a subtle pain between his right shoulder and his chest, but he did not say a word about it; he decided on his own to take some painkillers with corticoids. When doctors found out the cause of his pain, they immediately set a date for the operation, which was very successful.
He weighed 177 pounds at that time. Today he is weighting 45 pounds less. His appetite diminished. At the beginning, even after the operation, he ate his favourite sandwich with ham and cheese fully. He did not leave any part of it. Then he left half of it, and now he looks at it and with great effort he swallows two bites. It has become very difficult for him to even chew, he does not have any appetite, he is losing pounds and energy, and this is how he got into a vicious circle.

The doctors doubt whether his weight loss is due to the effects of chemotherapy or if the cancer is still inside his body, just destroying him. Terminal cancer patients are not usually fed, because weight and appetite loss are irreversible. Maybe it is a total waste of time and energy for the patient to be fed on a drip. Anyway, during the next few days, doctors will try. If there are no changes, then hopes will almost disappear. He will live a month. Maybe two.
How do we face death? What do we do at the moment we are told we are going to die? We all know we are not immortal, we just do not know when it will be our turn to leave this Earth as we know it. Real life is never like in those films in which they pose the questions : ¨What would you do if you knew you have six more months to live?¨So the main character travels to Jamaica, or takes up some extreme sport, or even looks for old high-school friends to tell them how he has missed them and how much he loves them. Real life does not work like this.
In general when a person is told she/he is going to die, you are already too weak or either under intensive care. Everything you have wished to perform in life was not done, it is too late. So there are two questions to pose to yourself: How do we face death? And, how do we face the fact that we did not do things as we had wanted? Basically, how can we leave this life in peace?
Buddhists believe that only the body actually dies; the body is only matter and it can be reborn in another form. So, what is it inside our bodies? People call it soul, spirit, essence, God. Each one of us has his/her own truth. The soul persists, it jumps from one body to another, this is the key of reincarnation. We get tired in that circle of life after life, but we keep trying to get to Samadhi, or enlightenment.
For the great masters, living is just one step, it is a land for learning, a land to which we come throughout several lives, inside different bodies, in different times. Once we complete our learning we do not come back, because we have become free to choose where we want our soul to continue wandering to. Sooner or later we all reach enlightenment, but some may take longer.  According to Buddhism, the only real way to confront death is by having it present throughout life. We need to know that everything is impermanent, that one day we will stop existing within this form. This knowledge will help us. Learning to die will help us learn to live. If we were really conscious about death every day, then we would grasp every minute without remorse, anger, just observing how that minute passes by and enjoying it, living it. Death is part of life, as in a logical system.

Finally, my close relative died. There are tons of questions to be answered so as to be able to understand how life works and how we accept that there is an end to everything. Societies usually have a negative view of death; in funerals people cry and show great sorrow and sadness.  Some were able to say goodbye in a manner that they want, while others are left with things unsaid. It is a moment full of solemnity, silence and reflection.  So, I ask myself:
What mysterious reasons are there in a baby’s decision to be born at a specific time and day? What triggers his/her birth? Why does it occur at one time and not at another?
Likewise, what mysterious factors affect a person’s decision to die at a specific time and day? Why does it occur at one time and not at another?
My close relative died exactly as he wanted, in the arms of his wife who had been with him for 46 years. While she was hugging him, he may have felt peace, release. This is my time, he might have thought. I can’t do it any more, I want to leave remembering this sensation of love, of compassion, of care, everything we have given each other for a full 46 years. And he was gone. He breathed for the last time. His heart stopped beating, feeling the warmth of his life-long partner, his greatest friend.
Life is an ocean of questions, death is another. And here we are, among those doubts, usually unanswered. Everyone has his/her own wishes and passions. Maybe things are far easier than we think they are. The greatest fear in our lives is change, and the destruction of what we own. We fear farewells, divorces, moving, losing friends. In the long run, it is actually fear of death. We will be finally free when we are able to grasp that fear and control it. Being conscious of it will make it vanish and this alone is what prepares us to face death, believing that we did our best throughout life.

miércoles, 10 de abril de 2019

Nueva Publicación en En Femenino ¨Aprender a morir nos va a enseñar a aprender a vivir¨

Todos enfrentamos la muerte en algún momento, la nuestra y la de nuestros seres más queridos. Si estás en un momento de pérdidas, estos consejos pueden ayudarte a comenzar a enfrentar la muerte con consciencia.
Contenido elaborado por Regina Candel, autora del blog Uniendo Caminos
Un familiar muy cercano se está muriendo. Hace dos meses le operaron de un tumor en el pulmón muy agresivo. Comenzó con un dolor entre el hombro y el pecho derecho pero no dijo nada, solo comenzó a tomar pastillas de corticoides para calmar el dolor. Cuando los médicos descubren la causa del dolor ponen fecha para la operación, que aunque compleja, fue exitosa.

En ese momento pesaba 80 kilos. Hoy la balanza muestra 60. Su apetito fue decreciendo. Al principio comía con gusto su plato preferido: sándwich de fiambre y queso con el pan un poco tostado. Lo comía hasta no dejar una miga. Después comenzó a dejar la mitad y ahora lo mira y con esfuerzo puede ingerir dos bocados. Le cuesta masticar, no tiene apetito, pierde peso y energía y así entró en un círculo vicioso. La duda de los médicos es si su pérdida de peso se debe a los efectos de la quimioterapia o si la enfermedad está aun en su cuerpo consumiéndolo. En los próximos días van a probar a alimentarlo por suero. Si nada pasa y la pérdida de peso continua, no creen que dure mucho. Un mes. Tal vez dos.
¿Cómo enfrentamos la muerte? ¿Cómo actuamos en el momento que nos dicen que nos vamos a morir? Todos sabemos que no somos inmortales, solo que no sabemos cuándo nos va a tocar irnos de esta vida. La realidad nunca es como esas películas que te plantean la pregunta de ¿Qué harías si supieras que te quedan seis meses de vida? Y entonces vemos en la pantalla al protagonista saliendo de viaje a Jamaica o haciendo deportes extremos, o bien recorriendo el mundo en busca de amigos perdidos para poder decirles lo mucho que los quiere.

En la vida real no funciona así. En general cuando te dan un ultimátum ya estás postrado en la cama o en terapia intensiva. Todo eso que querrías haber hecho en la vida ya está, no se hizo, ya pasó el momento. Entonces las preguntas son dos: ¿Cómo enfrentamos la muerte? ¿Cómo enfrentamos el hecho de que no hicimos las cosas como quisimos en vida? Básicamente:

¿Cómo nos vamos de esta vida en paz con lo que fuimos y lo que vamos a ser?

Los budistas creen que el cuerpo es lo único que muere; que no deja de ser un objeto, que puede restituirse con otra forma física. ¿Y qué hay dentro de ese cuerpo? Lo podemos llamar alma, espíritu, esencia, Dios. Cada uno tiene su forma de verlo. Esa alma persiste, va cambiando de cuerpo, por eso hablan de la reencarnación. En ese círculo de una vida atrás de otra nos cansamos, pero seguimos intentando llegar al Samhadi, la iluminación. Para los maestros, vivir es un paso, una tierra de enseñanza, la cual todos venimos a transitar durante varias vidas, con distintos cuerpos en diferentes épocas, una vez que completamos el aprendizaje ya no necesitamos volver siendo libres de elegir donde queremos que nuestra alma siga su rumbo.

Tarde o temprano todos alcanzamos la iluminación, solo que algunos pueden tardar un poco más. Según el budismo, la única manera de enfrentar a la muerte sin sufrimiento es habiéndola tenido presente durante la vida. Saber que no hay permanencia en nada, saber que un día vamos a dejar de existir con esta forma, esa consciencia es lo que nos va a ayudar. Aprender a morir nos va a enseñar a aprender a vivir. Si todos los días fuéramos realmente conscientes de la muerte, entonces aprovecharíamos cada minuto sin quejas, sin reproches, sólo mirando cómo ese minuto pasa y disfrutándolo, viviéndolo. La muerte es parte de la vida, es el ciclo lógico.

"Cuando podamos manejar el miedo entonces seremos libres"

Finalmente, mi familiar cercano se murió. Me surgen infinidad de preguntas para poder comprender cómo funcionamos en vida y cómo aceptamos que todo tiene un fin. Nuestra sociedad occidental toma la muerte como algo negativo, nos enseñan que en los funerales se llora, se está triste. Eso sentimos, una gran tristeza por la despedida. Algunos pudieron decirle todo lo que querían a la persona que se fue, otros se quedan con cosas por decir. Es un momento solemne, de silencio, de reflexión. Y entre todas las preguntas que me hago están las siguientes: ¿Qué misteriosas y mágicas razones existen para que un bebé dentro de la panza de su mamá elija nacer en un momento específico? ¿Qué lo impulsa a salir al mundo? ¿Por qué un día y no al siguiente? De la misma manera, ¿elegimos el momento para morirnos?, ¿cuándo es que damos el último respiro? ¿Por qué es en un momento y no en otro?

Mi familiar cercano murió como él quería, en los brazos de su esposa, con quien había estado casado 46 años. Cuando ella lo estaba abrazando, él tal vez sintió alivio, paz. Ese abrazo lo conmovió y dijo basta, hasta aquí he llegado. No quiero más, quiero irme recordando esta sensación de contacto, de amor, que nos regalamos durante tantos años. Y se fue. Respiró por última vez. Su corazón latió por última vez sintiendo el calor de los brazos de su esposa, su compañera, su gran amiga.

​La vida es un mar de preguntas, la muerte es otro mar de preguntas. Y ahí estamos nosotros, en medio de esas dudas, generalmente sin respuestas firmes. Cada uno tiene sus anhelos, sus deseos, sus pasiones. Tal vez todo es tanto más sencillo de lo que creemos. El gran miedo en nuestras vidas es el cambio, la desaparición o destrucción de lo que tenemos. Tememos a las despedidas, a los divorcios, a las mudanzas, a la pérdida de amistades. En resumidas cuentas es el miedo a la muerte. Cuando podamos manejar ese miedo entonces seremos libres. Ser conscientes de este miedo hace que el miedo desaparezca y es eso lo que nos prepara para enfrentar la muerte confiando en que hicimos lo mejor posible durante nuestras vidas.

jueves, 28 de julio de 2016

Publicación de ¨Llamaba para contarte¨ en Pagina 12 de Rosario, 7 de julio de 2016


Jueves, 7 de julio de 2016
logo rosario

http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/suplementos/rosario/14-55388-2016-07-07.html

Llamaba para contarte

Por Regina Candel Martínez
/fotos/rosario/20160707/notas_o/ro08fo0107.jpg
Hoy no estoy de humor. Me levanté con pocas horas de sueño y encime tuve algunas pesadillas. Dejaba la puerta abierta, estaba con alguien adentro de mi casa, creo que mi mamá. Sí, sin duda era mi mamá. Entraba un hombre joven a la casa que nunca había visto. Tenía cara de medio loquito. Sí, me daba escalofríos. Sabía cuáles eran sus intenciones, pero no había forcejeo, todo se daba naturalmente. De alguna manera yo le seguía el juego para no generar conflicto. Pero sí gritaba alto, muy alto: "Mamá, llamá a la policía". Tan alto grito en el sueño que lo grito realmente y mi propia voz me despierta. Tan alto grité que no me pude volver a dormir. Mi mente comenzó a jugar con las mismas ideas de siempre, los mismos personajes, que nunca se sabe si son reales o inventados; claro, como si lo real existiera, ¿no? Todo al fin y al cabo es una creación nuestra. Hasta nosotros somos nuestra propia creación, algo así como Frankentein creó su monstruo, nosotros nos transformamos en ese ser espantoso que piensa constantemente, perdiendo tiempo y energía en sin sentidos. Sueño mucho últimamente, justamente lo último no es la mente en estos días. Está demasiado presente, más de lo que quiero y definitivamente más de lo que la necesito. Estoy con ganas de desaparecer. Me vuelve esta sensación cada tanto. Quiero acovacharme en la cama y no salir por días, quedarme eternamente en un costado del futón tapada, con un libro en una mano y un té en la otra, meterme en un cine donde pasen una película que dure mil horas, salir por la ruta con el auto sin destino y sin que nadie sepa dónde estoy. Claro que nunca termino haciendo nada de esto, no es más que una fantasía, una necesidad de estar más conmigo que con el mundo. Por qué siempre elijo al mundo aún no sé, creo que eso está cambiando, pero no quiero ser un avestruz y esconder la cabeza bajo la tierra. No sé qué quiero, pero eso seguro que no. Hoy no estoy de humor y no sé por qué. Hoy dije la palabra tristeza cuatro veces y me lo hicieron notar. Claro está que la pileta sucia no es triste, ni la silla destartalada con hojas arriba es triste, tampoco la relación de fulano con mengano es triste. Yo lo estoy viendo así por algún motivo, las palabras son poderosas. Hace diez años atrás usaba de manera compulsiva la palabra horror, luego fue la palabra complicado, hoy es la palabra tristeza. Llamativamente decimos que algo nos pone felices usando el objeto indirecto de manera correcta tanto para la gramática como para nuestro espíritu. Pero cuando algo nos pone tristes porque probablemente nosotros ya estemos tristes de antemano, impersonalizamos la frase y le echamos la culpa al objeto, hecho o evento. Lo ponemos por fuera. Hoy puede ser, sí, me levanté triste. Y cuando pasa eso cierro los ojos y pienso en el sol, un sol mitad amarillento mitad anaranjado, mezclado con la espuma del océano que conocí en KoSamui y en otro sol rojo enorme de horizonte en el mar que conocí en Goa. Los recuerdos de estos soles de amanecer y atardecer no son tristes ni alegres, simplemente son dos de mis momentos tesoro. Salgo del hospedaje de KoSamui cada mañana a las siete. Mi esposo aún duerme, pero lo saludo con un beso y me escapo a mi espacio de soledad en el viaje. No está lejos la playa, así que comienzo a trotar por el caminito que me lleva a la arena. Se abre la imagen entre unos árboles y visualizo el sol comenzando a asomar como tímido. No puedo dejar de mirarlo aunque me enceguece. Corro por la playa algunos días con zapatillas y otros descalza. Esos días la sal del mar queda pegada en los pies. Y me gusta, me gusta mucho. Veo en el recorrido a varias personas que están comenzando el día con los asanas del saludo al sol. No hay nadie más a la vista. Sólo las olas que no paran de ir y venir, moldeando los tiempos de mi respiración. Vuelvo al hospedaje con alegría, desayunamos y miramos mapas. En Goa, salgo a correr por la playa cuando el día termina. El sol es gigante, más grande incluso que un barco que se escapa hacia el fin del mundo. Voy esquivando hombres alemanes, mujeres rusas, vacas indias. De un lado cantidad de barcitos de playa, del otro el mar de escenario y una gran cortina roja de fondo. Y yo respiro y sonrío. Ese es mi saludo al sol. Hoy, me levanté de mal humor y triste, más que nada triste. No importa por qué. Ya no hay KoSamui, ¿será eso? Me gustaría tener ese amanecer todos los días, pero es parte de esas creaciones mentales de las que hablaba antes. Esto no puede ser. Al menos no es. Como tampoco puedo despedirme del día eternamente con un atardecer de película hollywoodense. A veces llueve, o hay niebla o simplemente una nube se cruza en el camino. Se termina este día. Me miro al espejo y me cuesta reconocerme. ¿Alguna vez hiciste la prueba? Miro cada detalle de mi rostro y los que más hablan son los ojos. Ellos me dicen que está todo bien, que realmente no pasa nada. Ellos me entienden y me susurran un arrorró. Me voy a dormir esperando no soñar, por primera vez no quiero soñar, ni dormida ni despierta. Sí, claro, nos hablamos. Hasta el próximo amanecer, que todos valen la pena.

miércoles, 25 de mayo de 2016

Te llamaba para contarte...

Mi mamá me avisó hace unos días de un concurso de relatos cortos, donde la obligación es que aparezca la palabra amanecer. Pueden ver las bases en esta página a quien le interese: http://www.zendalibros.com/amanecer/


 Te llamaba para contarte….




Hoy no estoy de humor. Me levanté con pocas horas de sueño y encime tuve algunas pesadillas. Dejaba la puerta abierta, estaba con alguien adentro de mi casa, creo que mi mamá. Sí, sin duda era mi mamá. Entraba un hombre joven a la casa que nunca había visto. Tenía cara de medio loquito. Sí, me daba escalofríos. Sabía cuáles eran sus intenciones, pero no había forcejeo, todo se daba naturalmente. De alguna manera yo le seguía el juego para no generar conflicto. Pero sí gritaba alto, muy alto ¨Mamá, llamá a la policía¨. Tan alto grito en el sueño que lo grito realmente y mi propia voz me despierta. Tan alto grité que no me pude volver a dormir. Mi mente comenzó a jugar con las mismas ideas de siempre, los mismos personajes, que nunca se sabe si son reales o inventados; claro, como si lo real existiera. Todo al fin y al cabo es una creación nuestra. Hasta nosotros somos nuestra propia creación, algo así como Frankentein creó su monstruo, nosotros nos transformamos en ese ser espantoso que piensa constantemente, perdiendo tiempo y energía en sin sentidos. Sueño mucho últimamente, justamente lo último no es la mente en estos días. Está demasiado presente, más de lo que quiero y definitivamente más de lo que la necesito. Estoy con ganas de desaparecer. Me vuelve esta sensación cada tanto. Quiero acobacharme en la cama y no salir por días, quedarme eternamente en un costado del futón tapada con un libro en una mano y un té en la otra, meterme en un cine donde pasen una película que dure mil horas, salir por la ruta con el auto sin destino y sin que nadie sepa dónde estoy. Claro que nunca termino haciendo nada de esto, no es más que una fantasía , una necesidad de estar más conmigo que con el mundo. Por qué siempre elijo al mundo aún no sé, creo que eso está cambiando, pero no quiero ser un avestruz y esconder la cabeza bajo la tierra. No sé qué quiero, pero eso seguro que no. Hoy no estoy de humor y no sé por qué. Hoy dije la palabra tristeza cuatro veces y me lo hicieron notar. Claro está que la pileta sucia no es triste, ni la silla destartalada con hojas arriba es triste, tampoco la relación de fulano con mengano es triste. Yo lo estoy viendo así por algún motivo, las palabras son poderosas. Hace diez años atrás usaba de manera compulsiva la palabra horror, luego fue la palabra complicado, hoy es la palabra tristeza.  Llamativamente decimos que algo nos pone felices usando el objeto indirecto de manera correcta tanto para la gramática como para nuestro espíritu. Pero cuando algo nos pone triste porque probablemente nosotros ya estemos tristes de antemano, impersonalizamos la frase y le echamos la culpa al objeto, hecho o evento. Lo ponemos por fuera. Hoy puede ser, sí, me levanté triste.  Y cuando pasa eso cierro los ojos y pienso en el sol, un sol mitad amarillento mitad anaranjado, mezclado con la espuma del océano que conocí en Ko Samui y en otro sol rojo enorme de horizonte en el mar que conocí en Goa. Los recuerdos de estos soles de amanecer y atardecer no son tristes ni alegres, simplemente son dos de mis momentos tesoro. Salgo del hospedaje de Ko Samui cada mañana a las siete. Mi esposo aún duerme, pero lo saludo con un beso y me escapo a mi espacio de soledad en el viaje. No está lejos la playa, así que comienzo a trotar por el caminito que me lleva a la arena. Se abre la imagen entre unos árboles y visualizo el sol comenzando a asomar como tímido. No puedo dejar de mirarlo aunque me enceguece. Corro por la playa algunos días con zapatillas y otros descalza. Esos días la sal del mar queda pegada en los pies. Y me gusta, me gusta mucho. Veo en el recorrido a varias personas que están comenzando el día con los asanas del saludo al sol.  No hay nadie más a la vista. Sólo las olas que no paran de ir y venir, moldeando los tiempos de mi respiración. Vuelvo al hospedaje con alegría, desayunamos y miramos mapas. En Goa, salgo a correr por la playa cuando el día termina. El sol es gigante, más grande incluso que un barco que se escapa hacia el fin del mundo. Voy esquivando hombres alemanes, mujeres rusas, vacas indias. De un lado cantidad de barcitos de playa, del otro el mar de escenario y una gran cortina roja de fondo. Y yo respiro y sonrío. Ese es mi saludo al sol. Hoy, me levanté de mal humor y triste, más que nada triste. No importa por qué. Ya no hay Ko Samui, ¿será eso? Me gustaría tener ese amanecer todos los días, pero es parte de esas creaciones mentales de las que hablaba antes. Esto no puede ser. Al menos no es. Como tampoco puedo despedirme del día eternamente con un atardecer de película hollywoodense. A veces llueve, o hay niebla o simplemente una nube se cruza en el camino. Se termina este día. Me miro al espejo y me cuesta reconocerme. ¿Alguna vez hiciste la prueba? Miro cada detalle de mi rostro y los que más hablan son los ojos. Ellos me dicen que está todo bien, que realmente no pasa nada. Ellos me entienden y me susurran un arrorró. Me voy a dormir esperando no soñar, por primera vez no quiero soñar, ni dormida ni despierta. Sí, claro, nos hablamos. Hasta el próximo amanecer, que todos valen la pena.
Regina Candel Martinez


lunes, 16 de mayo de 2016

Alguna que otra frustación...

Todos tenemos alguna que otra frustración en la vida, algunos con la pareja elegida, otros con su trabajo, algunos tienen frustraciones sexuales, otros sueñan con vivir en otro lugar y por uno u otro motivo se sienten siempre atados a donde nacieron, hay personas que quieren ser mamá o papá y no pueden, y hay otras que terminan teniendo hijos por complacer o por seguir el ritmo impuesto sobre sus vidas. En todos los casos aparecen verbos como querer, soñar, desear. Acciones que hacen referencia al preferir algo diferente de lo que tenemos. Acciones que van a contramano de la aceptación de lo que la vida nos regala.

Hace dos días llamé un taxi a domicilio, no vino. Volví a llamar dos veces más y nunca apareció. Finalmente tomé un taxi al azar en la calle. El chofer era una versión de Brandoni, como aporteñado. Un hombre grande con pocos pelos pero largos y blancos.Voz de bolichero viejo. Me cuenta que los médicos le mataron a su mujer. Si. En el parto. No salió más me dice. Me la mataron. pero ella siempre me señalaba una linda chica del barrio. De linda era,  ella me decía que si se moría yo tenía que juntarme con esa muchacha. Pero mirá si te vas a morir antes que yo. Dejá de decir pavadas. Y qué historia le voy a contar! esta muchacha estaba para monja. Y entre cosa y cosa me terminé casando con ella. Yo me quedé con la nena, aunque mi suegra no quería saber nada. Cómo iba a criarla solo y patatin patatero. Me gané a una vieja que venía a cuidarme a la nena mientras yo trabajaba. Volvía a la tarde y ella (chasquido de los dedos y mueca de ganador) se las piraba. La cuestión es que la señora ésta la empezó a dejar a la nena ir a jugar a lo de la muchacha , claro pobrecita, sino se aburría. Entre una cosa y la otra la muchacha la empezó a cuidar tiempo completo, y bueno, salimos un par de veces, a unos bolichongos, a tomar algo. Y nos pusimos de novio. El papá mucho no me quería. Pero era una buena piba, así que le pedí casamiento después de tres meses. Vamos 28 años. Y bueno, estamos acostumbrados. Nos hicimos una casa en Guadalupe. Ahhhh, no le falta nada. Trescientos cincuenta metros cuadrados de casa. Tenemos todo ahí. Y bueno, sí. Tranquilos. ¿Acá es ? Bien, son ciento sesenta pesos. Suerte eh?

Bajé del auto sorprendida de cómo se puede resumir una vida en 20 minutos de taxi. Claro que esta es la versión oficial, la que le cuenta a sus clientes. Probablemente la haya contado más de mil veces. ¿Cuántas otras versiones habrá?  ¿ Hablará alguna vez de su tristeza al perder a su esposa y tener que hacerse cargo sólo de una nena? ¿Alguna vez incluirá sus frustraciones en el relato? ¿Le gusta lo que hace día a día?  Versiones de la vida en 20 minutos. Un buen título para un libro. Todos tenemos ese libreto preparado y lo sacamos sin cuidado cuando nos preguntan cosas tales como: ¿Y vos qué hacés? ¿Cómo va la vida?. Uno cuenta lo superficial, lo que en realidad no importa. Bien, todo bien. Con muchos cambios como verás. Me separé y claro en la casa ya sola no podía vivir. Era demasiado trabajo para mí. Y sí, me está costando mucho establecerme económicamente y me salió una posibilidad en España. Me voy a trabajar con mi hermano que está allá. Si, si. Al principio viviría con él. ¿Los perros?. Y...tuve suerte. Casi por milagro, quienes me alquilan la casa, lo hacen con dos de los perros y a la tercera perra me la llevo conmigo a España. Sí, ya le compré la jaula. Enorme! Ahora vivo en la casa de una amiga por un tiempito, y otro tiempo en el departamento de mi ex, que sale de viaje por un mes y pico y me lo presta. Sí, un copado la verdad. No tengo palabras de agradecimiento. Sí, claro que me cuesta muchísimo irme, logré construir mucho a nivel social acá y me duele en el pecho separarme de ciertas personas. Sí, tal cual. Viste que yo soy una mina sociable...voy a poder hacer grupo en seguida allá. No, no lo dudo. ¿Hijos? No, no tengo. Y termina el relato con una reflexión de lo mucho más fácil que es hacer estos cambios sin hijos. Un libreto como cualquier otro. Algunos libretos parecen ser más interesantes porque incluyen viajes, nueva gente, aventura, pero en el fondo es todo lo mismo, lo único que cambia es el paisaje. Algunos pescan al aire que esto es la pintura, lo que se ve y te hacen preguntas como: ¿Pero estás feliz con la decisión? ¿No es tal vez una simple forma de escape? La casita de naipes que construis con tu relato se desmorona. 

Si me hubiera animado a hacerle alguna pregunta fuera de libreto al taxista, sus trescientos cincuenta metros cuadrados de casa hubieran cobrado otro significado y tal vez algunas paredes se hubieran derrumbado en su imaginación. De golpe la pileta hubiera estado sucia y con hojas, el quincho un total desorden y la mesa y las sillas de algarrobo se encontrarían adentro de la chimenea para calentar ya que habría un agujero en el techo. Momento de poner las cosas en su lugar, de comenzar a dejar de construir. Cuando el guionista cambia el libreto nos enfrentamos a lo que nos pasa realmente. Es un desafío sentarse a escribir la versión de vida que hacemos pública y verla como tal. Y tratar, tal vez, de ir más lejos, y descubrir alguna que otra frustración que nos hace ruido y no podemos identificar. 

jueves, 1 de enero de 2015

Artículo en Pagina 12 Rosario. 22 de diciembre de 2014.



http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-47243-2014-12-22.html


En diálogo con un pasado encantador









Un sabor amargo en la boca, como comer algarroba por primera vez; el contacto de la mano con la lengua de una vaca, rasposa como lija; los ladridos agudos y penetrantes de un perro que no deja dormir. Lo mismo provoca entrar a una casa y ver que la nena que está en los portarretratos ahora tiene 25 años, que en la fiesta retratada los invitados usan vestido con hombreras y jopos; que las playas son de Buzios verano 1998 o de cuando fueron al Mundial de México. La familia en estas fotos está toda reunida en un asado que se hizo hace 15 años y hoy no se ven, no se hablan.
La dueña de casa mira estas fotos con detenimiento. Las imágenes ya están descoloridas por el sol que entra por una ventana. Los marcos que las protegen están gastados, viejos, sin ganas ya de sostenerlas, pero esas fotos son fuertes, son recuerdos, resisten y se mantienen altivas en esa parte de la casa hasta el final de los tiempos.
Allí está su cuerpo joven en bikini, de viaje por alguna playa brasilera. Sus curvas son casi invisibles, siempre fue delgada, su sonrisa es gigante y sus brazos sobre su cabeza dan señal de un momento de plenitud. En la imagen ella está sola, pero recuerda que detrás de la cámara estaba su compañero de vida, que en ese momento era sólo su noviecito. ¡Ay! ¡Cómo extraña la pasión que sentían! ¡Y cómo anhela volver a tener esa edad! No se lleva bien con sus arrugas ni con sus canas ya imposibles de esconder. ¡Ay! ¡Cómo extraña la libertad del viaje sin retorno, esa certeza de estar Viviendo la Vida con Mayúsculas por estar lejos de la rutina, de lo clásico! Ella ya no es esa persona y aún no se acepta, no se entiende.
Recuerdos del pasado. Título no muy original para una película. Ella guarda, colecciona, se aferra a lo que pasó. Las fotos son memoria de lo feliz que fue, de lo que perdió. Nostalgia que la arruina, que la hace sentir vieja, que la arrastra a pensar que todo pasado fue mejor. Error. Corrijo. Hoy. Presente. El sol afuera está brillando muy fuerte y una brisa suave refresca las hojas de los árboles. Ahora. Presente. Acá está. Acá estoy. Acá estamos.
Es fácil. Es momento. Ella cierra el álbum de fotos en blanco y negro que tiene sobre la mesa, deja el mate y la pava en la cocina y se acerca a sus portarretratos. En un acto de valentía comienza a sacar las imágenes y las guarda en un cajón. Los marcos están sobre la pared, sin imagen, vacíos de alma y de relato, sin función. Ella los mira con tristeza, los brazos al costado del cuerpo. Ya está. Se fueron. Imagina las imágenes que podrían ocupar ese lugar.
¿Por qué no poner una foto con su esposo al lado del árbol plantado por ellos hace 15 años? Sí, puede ser. Así la foto frente a la pirámide de Egipto es reemplazada. ¿Y si en este portarretrato opta por una imagen de los jazmines del vecino que la despiertan todos los días con un aroma renovador?. Y así, poco a poco, Cuzco, París, Nueva York, Sidney y Beijing fueron desapareciendo para darle lugar al presente. Ella, con sus 85 años, en diálogo con los marcos, se acaba de enterar que hoy, también, es feliz.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Advertencia benévola al aspirante a Viajero.


Bienaventurados los que no viajan jamás
y los que apenas sienten deseos de conocer países remotos,
ya que ellos gozarán de una vida apacible y llena de regocijo.
Bienaventurados también los amantes de los viajes
que en sus periodos vacacionales recorren brevemente diversos lugares del planeta,
pues ellos les aportará enseñanzas enriquecedoras y les colmará de experiencias dichosas.
Pero ¡Ay de aquellos que han osado emprender el Camino del Viajero!
Porque ello no les dejará ni un momento dequietud
y les substraerá de los demás intereses de este mundo;
se afanarán unicamente por intentar satisfacer en vano su insaciable pasión por los viajes
y nunca considerarán haber viajado lo suficiente.
A esas almas vagabundas sólo les aguarda desasosiego
einfinita ansiedad por aprender sin cesar sobre todos los rincones de la Tierra,
sobre la naturaleza de los seres que la pueblan, 
y sobre el significado de su propia existencia¨

Jorge Sanchez
www.jorgesanchez.es

jueves, 11 de diciembre de 2014

ESCENA 1.INT.DIA. SI MI VIDA FUERA UNA PELÍCULA

19 DE NOVIEMBRE, 2014

Esto lo escribí hace un tiempo, en uno de esos días donde las cosas se ven oscuras...no todo es tan así, lo sé.


Si mi vida fuera una película, este sería el momento en que la chica se siente triste, se queda en la casa mirando ¨Erin Brokovich¨ mientras comen kilos de helado y pizzas de delivery, mientras toman botellas caras de vino tinto y luego dejan todo sucio, de fondo se escucha una música que mueve al espectador a gritarle a la actriz que no se deje estar, que todo pasa. Ella de alguna manera mágica se recupera,  limpia la casa, se viste, de golpe está radiante, sale a la calle y se lleva el mundo por delante, sonríe, el día está soleado y la música de fondo son notas que transmiten éxito. Ella lo logró, consiguió que su vida tuviera sentido.  Vuelvo al comienzo del párrafo: ¨Si mi vida fuera una película…¨. Estas frases condicionales  se usan mucho en el mundo de los guiones cinematográficos. Con una frase así puede surgir una maravillosa idea para un guión hollywoodense, como por ejemplo: ¨¿Qué pasaría si chico pobre conoce a chica rica en un barco que cruza el Océano Atlántico?¨. ¿Les suena? O ¨¿Qué pasaría si un soldado estuviera en la locura de la guerra de Vietnam con la misión de encontrar y matar a un Coronel?¨. Cada uno de nosotros nos hacemos  estas preguntas constantemente, por eso es que tantas veces me imagino que mi vida es un guión, es más a veces hasta pongo música de película de fondo que me acompaña y deja volar mi imaginación. Claro que nuestros guiones son un poco menos glamorosos, con un poco más de obstáculos y de alguna manera el final nunca es el típico HAPPY ENDING,por eso amo el cine Europeo, donde los finales te dejan literalmente boquiabiertos:¨¿Este es el final?¨, le preguntamos a nuestro compañero de butaca. Y sí, así son las cosas realmente. A veces los ciclos no cierran, a veces el héroe no restablece el orden, a veces la chica sigue la vida sin encontrarle la vuelta, sólo sigue con su rol como por inercia. Allí me encuentro, preguntándome cuál es mi rol, que personaje me tocó interpretar. Tantos sueños, ilusiones, fantasías que siento que se quedaron en eso. Me imaginé tantas cosas para mí, cosas maravillosas, aventuras, viajes que te cambian la vida, libertad para salir y no saber cuándo volver. Y de golpe el tiempo se me fue de las manos y las decisiones también. Tengo una carrera terminada de la cual no saco tanto provecho profesional como me hubiera gustado, otra carrera por la mitad de algo que pensé iba a convertirse en mi gran pasión, pero no es tan así. Se suma el hecho que la escuela en donde estoy estudiando es una institución que está en total decadencia, sin nadie que se tome las cosas un poco en serio y donde las motivaciones para la creación artística son inexistentes. ¿Hacia dónde voy ahora? ¿Qué balance positivo puedo hacer? Llámenme negativa, mala onda, que veo el vaso vació, llámenme como quieran…pero tengo 34 años y estoy en pampa y la vía, sin rumbo, sin camino.

Es complicado explicar ciertas decisiones que tomé que tal vez ahora siento que me equivoqué. Tengo un esposo marino mercante, 6 meses al año promedio está fuera de casa, cuando no son 3 meses seguiditos. Hemos sido una pareja complicada pero después de 12 años aún seguimos muy enamorados. Hemos logrado una conexión muy hermosa, muy real. Siendo que él no está en casa gran parte del tiempo y  que yo soy tan movediza y viajera, ahora siento que cometí dos grandes errores. Uno es haber decidido adoptar tres perros. Arrancó con una necesidad imperiosa de cuidar a alguien, y como no me animaba a tener hijos allá por el 2010, después de un viaje de 5 meses, cansados de movernos y con ganas de hogar, traje a América a casa. En este momento la tengo a mis pies, eterna compañera. Luego ya en Santa Fe vino Lola que nos eligió y yo dejé que nos eligiera y finalmente Inti, que con su pasado triste y doloroso me ganó el corazón y no pude dejar que sea adoptado por otra familia. Me acompañan siempre, me cuidan y los amo como si fueran hijos, por lo que queda fuera de cualquier charla considerar dejarlos con otra familia. Un segundo error fue creer que vivir en casa iba a ser compatible con la vida que siempre soñé. Es hermoso levantarme con el canto de los pájaros, tener tacuaritas viviendo en la casita de pájaros que pinté, respirar a pino, álamo y palmeras cada vez que abro una ventana, estar descalza sobre el pasto brasilero y tomar unos mates mientras veo cómo se despide el sol. Es hermoso, pero uno se prende, se preocupa, se ocupa. No puede haber desapego con una casa y tres perros para cuidar. La vida que fui construyendo no es compatible con las ilusiones que tenía para mi existencia. Estoy atrapada en algo que se construyó con muchísimo amor, pero atrapada al fin.

Leo blogs de mujeres que salen a conocer el mundo sin nada a qué volver, leo artículos en los diarios de parejas con niños que escriben sus aventuras en infinidad de países, levanto mujeres que están haciendo dedo en la ruta tratando de llegar a Catamarca después de 9 meses de viaje habiendo dejado un trabajo en producción de tv en España, veo que el mundo se sigue moviendo, que gira y que yo dejé de girar por alguna razón. ¿Quedó atrás esa época en que todo podía cambiar para mejor? ¿Cómo hago para usar la tranquilidad, experiencia y madurez que fui logrando con esmero en estos años para volver a sentirme apasionada por algo? ¿Qué pasa de ahora en más? Sigo viajando, pero ahora hay obligaciones a las que volver, apegos, una casa, tres perros. Malditos apegos…y lo más triste es que la única culpable de su existencia en mi vida soy yo. Uno elige el camino y como uno nunca sabe cuál es el correcto, ni siquiera sabemos si hay uno, hacia allá nos movemos, hacia donde indican las flechas.

Y el guión dice que llueve, que está nublado. La chica relee las palabras que acaba de escribir y se le caen lágrimas de los ojos. Se levanta, se prepara unos mates, se vuelve a sentar delante de la computadora y se queda mirando la pantalla. Este es un guión con final a la europea. ¿y ahora qué?

FIN


viernes, 10 de octubre de 2014

Algunas fotos que comparto con ustedes....

Mi mamá me hizo conocer una página que te permite editar fotos con distintos formatos...me encantó. Super divertido! Acá van algunas fotos seleccionadas de varios viajes!

Disfrutenlas!

http://slide.ly/view/08d83c92415b6e311dda0e67cd5670c3?utm_source=Fb_ORG_Share



domingo, 25 de mayo de 2014

Un celular Claro, un mundial y un 25 de mayo...

Hoy es 25 de mayo. Día de la Patria. Los chicos en las escuelas siguen haciendo ¨el  acto¨ al cual asisten los padres, directivos, hermanos, tíos para ver a la nena vestida de chinita o al nene de soldado de papel. ¿Pero alguien se pone a pensar qué hicimos en estos 204 años de patria?

Ayer a la noche salgo con mi esposo de cenar de la casa de unos amigos. Comimos algo parecido al locro para no faltar a la tradición y con espíritu de ¨ mejor argentino¨ nos acercamos al auto estacionado en la puerta. Aclaro que mis amigos viven en un barrio de quintas, calles alejadas de arena.  Encontramos las puertas del auto abiertas, palanqueadas.  Nos quitaron el estéreo y el celular de mi esposo que había quedado olvidado allí. Como buen argentino, agradecimos que los ladrones no habían sido agresivos y no habían roto nada. ¡Qué suerte que tuvimos! Esas son las cosas de las cuales los argentinos debemos estar agradecidos.

Luego vino el real drama. No importan ni el estéreo ni el aparato del celular, una pena pero se reponen. Pero ¿Qué información tenía ese celular? Allí aparece el verdadero miedo. ¿Y si en algún lado aparece nuestra dirección, o alguna fecha importante o algún movimiento de dinero? ¿Alguna clave? ¿Y las fotos? Hay un desconocido mirando nuestras fotos y eso me altera mucho y los nervios crecen y las preguntas aumentan y no hay nada certero en realidad. Sólo hay que esperar o bien a que no pase nada o a que una de estas noches nos hagan una entradera para robarnos el televisor que aparece atrás de nuestra perra América en una de las fotos del celular.

Entonces me pregunto: ¿Es normal vivir así? ¿Es esta la gran patria argentina que construimos?

Hoy, 25 de mayo, me levanto de una noche de insomnio e ingreso a la página de Claro para ayudar a mi esposo con la búsqueda de un aparato nuevo, en cuotas y barato. En la búsqueda me encuentro con esta propaganda (no dejen de verla para seguir leyendo):


Al principio pensé que era un texto irónico, como una cargada. Pero no. Era real. Claro me decía que yo, argentina pura, soy mejor persona cada 4 años gracias al fútbol. Algo más tenía que haber, no podía ser ese el mensaje, así que la volví a ver.

Me quedaron grabadas algunas frases como que ¨la ciudad se llena de celeste y blanco¨ y es verdad. Lo vengo viendo desde hace unas semanas. De golpe hasta los empleados de Mc Donalds cuelgan banderas argentinas.

¨Desaparecen las diferencias. Ahora somos todos amigos¨. El gran problema de la Argentina, la brecha social enorme que existe, la inseguridad e inestabilidad social….todo se puede resolver con el fútbol.  ¿Cómo es que nadie se dio cuenta hasta ahora?

Termina la propaganda diciendo: ¨A lo mejor los argentinos somos eso que nos pasa cada 4 años¨.  Yo digo: Ojalá ser ARGENTINO sea ser todo eso todo el tiempo y no cada tanto. Ojalá no tengamos que agradecerle a un ladrón por no ser violento. Ojalá no tengamos que vivir con esta sensación de miedo e inestabilidad constantes. ¿Nos tenemos que contentar con ser buenos argentinos una vez cada 4 años?  Qué triste si tiene que ser así.


Hoy es 25 de mayo. Día de la Patria. Que tengan un buen día.

sábado, 1 de febrero de 2014

CARACTERÍSTICAS DE UNA MUJER VIAJERA...

Esto que paso a copiar, lo mandó una gran amiga viajera, Vir, y me pareció ideal para describir un poco las ansias que tenemos nosotras,las viajeras,las curiosas... de conocer el mundo entero, de descubrir rincones y de movernos...cosa que a veces nos limita...aunque suene paradójico: nuestras eternas ganas de libertad nos ponen a veces obstáculos para realizarnos en otros aspectos de la vida...

Características de una mujer viajera:

1) Adoran leer, es el medio perfecto para viajar en el tiempo y el espacio
2) Anotan los lugares a visitar que han seguramente leído en alguno de sus libros
3) Aborrecen comprar tacones pues saben que la magia de la vida está en andar cómodamente
4) Pueden dormir en cualquier sitio
5) Aman comer
6) Si tienen cámara fotográfica tomarán fotos de los sitios visitados y una o dos de ellas mismas en esos lugares
7) Creen en el amor a primera vista
8) Saben que la vida es corta, por eso quieren conocer todo el mundo antes de irse de él.
9) Prefieren estar a solas con sus pensamientos más profundos
10) Una hamaca puede ser el mejor lugar para leer y descansar
11) No todas son extrovertidas, es más la mayoría optará por observar a lo demás como personajes de su historia.
12) Cuando viajan para estar contigo intentan demostrarte lo que no se atreven a decirte
13) Procurará cocinar platos diferentes para que le sepan a lejanía y sitios conocidos y por conocer
14) Cantará canciones de lugares lejanos, en idiomas que no sabe pronunciar bien.
15) Son chicas que viven en el presente, por eso no hacen planes a futuro
16) Sus viajes les dan un halo de misterio y las dota de capacidades intuitivas para comprender mejor a la gente.
17) Se espantan si notan que intentas atarlas a promesas.
18) Se pueden quedar horas visitando alguna biblioteca o librería y seguirán pensando que ha sido poco tiempo.
19) Un buen regalo es un libro que hable de viajes o lugares que ella aún no conozca


Ninguna viajera tiene tooodas las características como si fuera un manual...me gustaría afirmarme más en la número 15,la vida se me haría tanto más fácil!

La foto que sigue es una reliquia, Juli,Vicky, Vir y yo...mis amigas viajeras...gracias por entenderme,más no puedo decir!.

domingo, 15 de julio de 2012