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domingo, 10 de junio de 2018

Amalia viaja 2. Buenos Aires.


Ser mamá no deja mucho tiempo libre, casi nada, y cuando escribir no es una obligación es fácil comenzar a olvidarse lo bien que hacen las palabras. Amalia me da tiempo para armar un rompecabezas de 5000 piezas a un promedio de cinco piezas por día. Ese es el ritmo de la vida más allá de ella, 5 piezas por día. Con ese tiempo puedo trabajar un poco, estudiar otro poco, leer a la noche un poquito más, pero no me he sentado a escribir. Amalia dan ganas de vivir más que de escribir. Siempre que estoy a punto de sentarme ella viene a pedirme ir a jugar o simplemente la miro, y ella me mira y no puedo seguir poniendo mi atención en la pantalla, quiero sentarme en el suelo a leer un cuento o a darle de comer al perrito de peluche con la cuchara de juguete. Hoy ella duerme y me siento después de tanto tiempo a contarles de tres viajes que hicimos con Amalia. Tres entradas en el blog, tres viajes, tres experiencias con Amalia, bebé viajera.

Amalia viaja 2. Buenos Aires. Amalia tiene 7 meses

A Buenos Aires fuimos en auto. No es difícil viajar con un bebé en auto si está acostumbrado. Amalia lo disfruta mucho, con una tolerancia de aproximadamente 6 horas, lo que nos lleva llegar desde Santa Fe a la Capital. Paramos muchas veces en el camino a cambiarla, a que tome la mamadera sin apuro y cómoda. Lamentablemente no todas las estaciones de servicio tienen cambiador en los baños, algo insólito pero cierto en este país. En esos casos se puede optar por cambiar al bebé en el auto o bien hablar con el encargado de la estación para que te facilite un espacio donde poder cambiarlo.

Buenos Aires nos trató muy bien. Las plazas han mejorado mucho, están preciosas. Amalia jugó en una plaza blanda, comenzaba a gatear así que la dejé andar aunque después casi tengo que tirar el pantalón y las medias de la suciedad. Priorizo su libertad, su disfrute. Así está aprendiendo a moverse, primero gateó, hoy, con diez meses, ya se para, se sienta, gatea con rapidez y por momentos se mantiene parada sin apoyar las manos en ningún lado. La libertad de movimientos le da seguridad, autonomía.

Fuimos a conocer el Teatro Colón. Amalia ya tenía sueño, era la hora de su siesta y duró la mitad del recorrido, pero pudo disfrutar de los colores, de las texturas de las paredes. Ella es feliz donde haya gente que observar.

En algún lado leí que viajando es importante saciar todas las necesidades del bebé si queremos poder disfrutar, si queremos sacar el mayor provecho del viaje sin que los adultos ni los niños sufran. Si tiene hambre, hay que dejar de hacerlo que estamos haciendo y darle de comer. Hay que tratar de respetar los horarios de sus siestas, por lo que las salidas deberían ser cortas considerando siempre hacer una parada en el alojamiento para permitir que el bebé descanse como está acostumbrado.

Amalia se hamacó por primera vez.

Amalia se paró sola en la practicuna y camino agarrada por primera vez.

Dos importantes primeras veces.