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jueves, 10 de enero de 2019

Ginebra, Annecy y Chamonix: tres ciudades en seis días, nueva crónica en En Femenino

Nueva crónica de viaje publicada en En Femenino de un recorrido que hice en el año 2016 después de ir a la carrera de UTMB, Ginebra, Annecy y Chamonix son tres destinos simil paraíso de Europa.
Se puede ver el artículo en el siguiente link:
www.enfemenino.com/viajes/ginebra-annecy-chamonix-seis-dias-s2992243.html

¿Estás pensando en hacer una escapada por Europa? Ginebra, Annecy y Chamonix pueden ser la combinación perfecta para tu viaje. Te lo contamos.
Desde Alicante o cualquier punto de España salen vuelos directos a Ginebra, el objetivo de este viaje fue conocer tres ciudades en seis días y siguiendo con la cuenta, utilizando nueve medios de transporte. En algún diccionario es posible que Ginebra sea sinónimo de perfecto.

​Cuando se llega al aeropuerto hay una máquina en el área de equipaje de donde se retira el ticket gratuito para llegar en bus o tren a la ciudad. Hay un máximo de 80 minutos para usarlo y el traslado es en un vagón aislado de sonido en un metro impecable que está en el centro en seis minutos. Y esto fue solo el principio... ¡sigue leyendo y descubre toda la aventura!

Primera parada: Ginebra

Ginebra es una low pace city (una ciudad de paso lento). Todo fluye fácilmente, no hay golpes, discusiones ni prisas. Se camina lentamente. Nadie se apura ni toca bocina pero todos llegan. Hombres y mujeres vestidos de oficina van en bicicleta y no sudan. A la hora del almuerzo salen todos a hacer picnic al Jardín Inglés. Las mujeres se sacan los zapatos de taco alto y tocan el pasto y los hombres se sientan sobre la hierba y miran el Lago Lemán mientras comen una ensalada. Tranquilos terminan su almuerzo, hablan un poco más y vuelven tranquilos a terminar su trabajo a la oficina.

Ginebra es una ciudad grande pero totalmente bike-friendly, tiene carriles bici en casi todas las calles lo que la hace ideal para recorrerla en bicicleta. Hay bicicletas de carrera, de montaña, para mujer y para hombre, más modernas o más vintage, de todos los colores, eléctricas, bicicletas que se hacen portable, para chicos y adultos, para deportistas, estudiantes, hombres de traje o mujeres de vestido y cartera Louis Vuitton. Todos llevan el casco puesto. Los autos son muchísimos y modernos pero nadie acelera ni hace movimientos bruscos, por lo que no se ven autos chocados ni siquiera marcados.

Ginebra es una ciudad con glamour. En la puerta del Four Seasons hay decenas de autos negros con sus choferes dentro. Autos caros, yates, veleros, hombres y mujeres vestidos con prendas que cuestan más de 2000 euros. Un menú en un restaurante indica que una milanesa de ternera cuesta 62 francos suizos, ¡o sea 60 euros! Es la hora del almuerzo y casi no hay mesas vacías en todos los restaurantes. La gente disfruta y va al ritmo de la música clásica que se escucha desde el balcón de algún departamento o desde dentro del mismo restaurant.
Ginebra se puede visitar en dos días. Una de las actividades para hacer es ir al Parque de las Naciones Unidas, donde hay también un Jardín Botánico. Uno de los objetivos del gobierno de esta ciudad es ser cada vez más verde y lo logra. Al revisar el mapa se ven manchones verdes por todos lados. Parques limpios, abiertos, disfrutados, cuidados. Es un lugar de juego para los chicos y de encuentro para los grandes. Los perros van atados al lado de sus dueños y si hacen sus necesidades el dueño la recoge con una bolsa especial para esa actividad. No hacerlo puede significar una multa de 150 euros, o sea casi 3000 pesos. En un parque hay una chica de vestido con flores y cartera que se saca las sandalias y muestra sus uñas pintadas de rojo. Se recuesta en el suelo y se estira bien. Disfruta del sol y se adormece. Ella es el símbolo de Ginebra. Una ciudad tranquila, que se toma su tiempo para todo, que tiene un sentido especial para el disfrute y el buen gusto. Una ciudad prolija que está hasta en el último detalle.

Desde Ginebra se venden dos excursiones de día para conocer Annecy o Chamonix, las dos ciudades están del lado francés. También se puede ir hasta ellas por cuenta propia. Hay varios horarios de bus hasta Annecy, que es una ciudad pequeña en el distrito de Alto Saboya (Haute Savoie) y tiene un apodo ideal, la llaman la Venecia de los Alpes. Dos pequeños ríos cruzan la ciudad y terminan en el Lago de Annecy, que es el segundo de los más grandes lagos alpinos y uno de los más limpios del mundo. Casi el paraíso.

Segunda parada: Annecy

Como Annecy queda sólo a una hora y media de Ginebra, muchos trabajan en la gran ciudad Suiza y viven del lado francés, que es un poco más económico. Aunque esta es una de las zonas más caras de Francia se puede venir a conocer con opciones accesibles. Hay un hostel que no aparece en booking.com. Sin desayuno, compartiendo cuarto con otras tres personas y sin el mejor servicio de wifi se pagan 22 euros la noche. A pesar de los precios un poco más caros que otras zonas de Francia, Annecy vale la pena, ya que es una de las ciudades más hermosas para disfrutar tanto con amigos o familia.

La facilidad para los traslados en bicicleta es un punto en común entre Ginebra y Annecy. Es el modo de transporte de los locales. Se puede recorrer la ciudad entera, incluso ir a los alrededores y a Annecy la Vieja Allí es donde se instalaron los primeros pobladores de la zona y hay dos playas. Una es pública y es muy larga lo que permite caminarla, parte es de arena y parte de piedra. En verano, esta zona de Francia es muy calurosa, por lo que la playa es un punto de encuentro para familias, jóvenes y para los mayores que tienen un sector al final de la playa donde se pasan la tarde charlando, tomando algún café en el bar y jugando a las cartas.

La otra playa es privada con sombrillas de paja y juegos sobre el lago. Cuesta 4.4 euros la entrada y se puede pasar el día entero hasta las 19hs. Todos los negocios excepto los restaurantes y bares cierran a esa hora. Otra forma de desplazarse es salir a correr. A las 8 de la mañana es el momento ideal para salir, cuando aún los negocios no abrieron sus puertas, la luz del sol sobre las casas de la ciudad antigua es cálida y la temperatura del aire es fresca. Annecy es la ¨Ciudad de las Flores¨ con varios premios ganados. Se puede rodear el lago corriendo disfrutando de las flores de la ciudad. Una mujer en un balconcito riega sus plantas y mira el lago, un hombre saca su caña de pescar, otro nada, muchos entrenan en sus bicicletas y otros corren.

El lago es el eje de la vida en Annecy. Se practican todos los posibles deportes acuáticos: vela, paddlesurf, natación, windsurf, kayak, ski acuático, buceo. Se puede hacer paseos en barco con almuerzo incluido (entre 21 y 55 euros según el menú) o alquilar botes a pedal para tener un contacto más directo con el agua y tener otras vistas de la ciudad vieja (desde 13 euros). Saliendo un poco de la ciudad hay actividades de montaña y de nieve.

Para llegar a Chamonix desde Annecy hay un tren que tarda tres horas. Hay un punto del recorrido que parece una montaña rusa. En un momento la ruta con coches y camiones está sobre el vagón del tren dando curvas pronunciadas en el aire y de pronto la ruta está por debajo. El tren está elevado en el aire dejando entrar por la ventana una brisa un poco más fría. De lejos ya se ven los cerros nevados y de pronto aparece a la derecha el tan esperado Mont Blanc.

Tercera parada: Chamomix

Chamonix es un pueblo en los Alpes Franceses, centro de todos los amantes de la montaña y del trekking, ya que está en la base del increíble Mont Blanc, un monstruo blanco de 4810 mts de altura. Desde la mitad del camino en la estación Sallanges Cambloux Revege se empieza a sentir el aire de montaña. Tiene el mismo ambiente y características que El Chaltén en Argentina. La postal muestra personas con camperas de colores llamativos, mochilas y palos de trekking y calzado acorde a la actividad. Se respira la montaña y el contacto con la naturaleza. Este pueblo se viste de fiesta una vez al año con la gran celebración de las carreras de Trail que hace 14 años comenzaron y cada vez suma más gente.

El pueblo entero se concentra en las carreras especialmente en una feria donde cientos de expositores muestran y venden a buenos precios indumentaria, accesorios, alimentación y todo lo que pueda estar relacionado al running y a la montaña. Durante esos días, el centro de información turística estalla de personas queriendo conocer todos los caminos a recorrer. A diferencia de Annecy, el turismo en Chamonix es internacional, ya que subir a la cima del Mont Blanc es uno de los objetivos de vida de quien es fanático de las alturas. El ascenso se facilita ya que hay un tren que lleva a los aventureros hasta una base y desde allí comienza el camino con refugios en el medio para poder descansar entre cada etapa.

Son infinitas las actividades a hacer en Chamonix: escalada, caminatas, salidas en bicicleta, pesca en el río, ala delta, esquí. Hay teleféricos para llegar a varios puntos de partida de caminatas cortas y largas. Uno de esos teleféricos permite llegar a los 3840 mts de altura donde se encuentra el observador Aiguille Du Midi y desde donde las vistas son inmejorables. También se puede llegar a el glaciar Mer de Glace de 7 km que se visualiza desde el pueblo y baja por la montaña como un manto blanco.

A las 7 de la tarde los bares y restaurantes están con sus mesas completas. La gente comparte experiencias del día tomando una cerveza y comiendo algún picoteo de quesos y fiambres producidos en la zona. Finalmente para volver al aeropuerto de Ginebra existe un servicio de minibús que tarda una hora y media (entre 18 y 24 euros) es la forma más cómoda para finalizar el viaje por una zona de Europa que se parece bastante al paraíso.

jueves, 3 de enero de 2019

¨Running en el Mont Blanc, la crónica de una aventura fascinante¨ de revista En Femenino

Escribí esta crónica en el año 2016 cuando viaje con los corredores a Chamonix, Francia a seguir su carrera y finalmente salió publicada hace unos días en la revista española En Femenino. Una aventura de cuatro corredores argentinos que se animan a la superación personal constante. Pueden ver el artículo en el siguiente link: 

https://www.enfemenino.com/ejercicios/running-mont-blanc-s2988173.html

Si alguna vez has sentido la necesidad de ponerte un desafío, esta es una historia inspiradora de cuatro corredores que cumplieron su sueño de correr en el Mont Blanc. ¡No te la pierdas!
Todos nos imaginamos alguna vez haciendo algo que nos haga sentir que merece la pena estar vivo. La montaña siempre ofrece esa adrenalina, en cada ondulación hay una expectativa de lo que viene, de cómo sigue el camino. La montaña nos enfrenta con nuestra fortaleza y con nuestros miedos. Esta es una historia de reyes que dominan el territorio más complicado: su propia alma. Cuatro corredores que enfrentaron el desafío de la UTMB (Ultra Trail Mont Blanc) en Chamonix, Francia.

La persecución de un sueño

Cuatro corredores argentinos se animaron al gran desafío de correr 100 y 170 km en el Mont Blanc, que con 4800 mts es el pico más alto de los Alpes. El desafío era correr la UTMB (Ultra Trail Mont Blanc) y la CCC (Chamonix, Champex, Courmayeur), dos carreras emblemáticas dentro del mundo del Trail Running. Fueron 7500 corredores en total que se movilizaron junto a amigos y familiares hasta Chamonix en Francia para participar de esta gran fiesta. Una enorme celebración de cinco carreras diferentes durante una semana alrededor de la imponente presencia del Cerro Blanco y su manto de nieve glaciar, una enorme celebración que unió tres países para su organización (Francia, Suiza e Italia), y donde personas de 87 naciones estuvieron presentes. 2000 voluntarios, 34 médicos y 65 enfermeros, 340.000 euros recolectados para donar a organizaciones solidarias. Números gigantes para un evento que ya tiene 16 años de vida.
A esto se enfrentaban Javier, Alejandro, Federico y Esteban cuando decidieron participar en la carrera. Para poder ser parte de la UTMB tuvieron que juntar 15 puntos en carreras anteriores en las cuales corrieran más de 60 kilómetros con desnivel para tener la posibilidad de inscribirse. Fueron dos años de esfuerzo viajando para participar en carreras de Trail y poder terminarlas, entrenando en su ciudad natal que está a nivel del mar. Cuando tuvieron los puntajes fueron a sorteo. Un día recibieron la gran noticia: estaban dentro de la carrera. Los cuatro irían juntos hasta Francia para finalmente dar el gran paso. Ya la sola idea los emocionó y los movilizó para entrenar con más ganas.

Esteban viajó a Chamonix con su esposa y con su hijo de tres años, Benjamín, el pequeño príncipe de esta historia. Javier, Federico y Alejandro fueron acompañados por dos grandes amigas. Cuando yo llego a Chamonix, me encuentro con el grupo completo. Están los cuatro corredores sentados en la mesa de un apartamento alquilado mirando cada uno su recorrido, como en una reunión de planificación. Sus miradas y sus gestos exagerados, sus risas, su imposibilidad de quedarse quietos demuestran la felicidad que sienten de estar allí. Javier responde con una sonrisa enorme cuando le pregunto cómo se siente. Es un hombre callado pero no se precisan las palabras, sus ojos me dicen todo lo que tengo que saber. Llegó después de tanto esfuerzo a estar acá, en Chamonix a punto de correr la gran carrera de Trail del mundo. A Javier se le escaparon estas palabras: ¨ Vivo los deportes con mucha emoción porque soy consciente de todo lo que me brindan¨.

Alejandro, como siempre, responde con un chiste. Señala la ventana que nos regala al Mont Blanc, un paisaje de revista y dice: ¨¡¿Cómo querés que me sienta!? ¡Mira la vista horrible que nos tocó!¨, siguiente paso es sonreír como un niño y que se le formen arrugas al costado de sus ojos. Alejandro es el anti-runner. No hace entrenamientos muy duros, no va al gimnasio sino que juega al fútbol, no tiene ropa ni accesorios técnicos, no consume geles, ni se compra zapatillas cada seis meses. Pero cuando le pregunto qué es lo que hace mientras corre, él hace un gesto de no saber qué contestar y sólo dice: ¨Voy poco a poco, solo me propongo llegar al siguiente puesto, me concentro en el momento y me pongo de novio con algún otro corredor que hable castellano y vamos hablando de la vida¨. Este dominio de su ansiedad es lo que lo define como corredor y lo que le ha permitido terminar muchas carreras de 100 kilómetros.

Tienen en sus manos un gráfico de las pendientes a lo largo de la carrera. Federico y Alejandro tienen 100km por delante de la CCC y hasta 26 horas para hacerla. Estas carreras internacionales tienen puntos de corte. Ale estima 24 y se ríe de eso. Calcula que si al primer puesto puede llegar después de dos horas de empezar, él va a llegar en una hora y 59 minutos y así con el resto de los puestos. Por otro lado Javi y Esteban van a animarse a la UTMB con 170 km de camino y un cálculo de entre 35 y 40 horas. No importa tanto. Los números son parte de la anécdota.

Como parte del juego, miran su recorrido una y otra vez y hacen cálculos de donde les conviene consumir un gel o donde van a tener agua y comida. Se dan consejos, se animan entre sí y se hacen chistes. Esteban lo mira a Javier y llama la atención sobre lo que cambió como runner desde el año 2006. Le toca el hombro como empujándolo con cariño y le dice: ¨¿Quién te hubiera visto comprando vasos de marca Salomon a diez euros?¨. Javier sonríe pícaro y se trata de explicar diciendo que era el más económico, que por eso lo había comprado. Todo el grupo se ríe. Los cuatro son corredores amateur, y como tal fueron de a poco adquiriendo accesorios ya que en Argentina todo cuesta mucho dinero y no es tan sencillo acceder a ciertos productos. Por ejemplo, un par de zapatillas de runningestán el doble de lo que le puede costar a un europeo. Correr no es una actividad económica, principalmente cuando se quiere dedicar al Trail Running que demanda un equipo más técnico.

La preparación previa

Federico se prueba la mochila ya preparada con la lista de cosas que deben llevar: un pantalón largo, camiseta térmica, manta térmica, linterna minera y pilas de repuesto, celular con señal, pasaporte. Se la saca y se la vuelve a poner. Incluye dos botellas con agua y salta en el lugar para sentir el peso. Está contento como con juguete nuevo. Luego, saca su número de corredor y se lo prueba en la camiseta. Se siente orgulloso de haber llegado allí y aun no corrió.

Para irse a registrar a la carrera y buscar su kit y número Esteban tiene que llevar todos los elementos de la lista de obligados. Prepara la mochila tal cual va a correr y sale con su mujer y su hijo Benjamín que lo acompañaron a esta aventura. Cuando un corredor se pone uno de estos objetivos, no sólo es un esfuerzo personal sino de la familia entera. Son horas en casa dedicadas al entrenamiento y no a estar compartiendo con la familia, son fines de semana de viaje para correr en distintos puntos del país, son miles de pesos invertidos en esta pasión.


La tarde de descanso anterior al comienzo de su carrera, Javier, sentado a la mesa mirando el monte por la ventana me cuenta ¨desde chico sentí una inclinación natural hacia los deportes, con el tiempo y casi sin darme cuenta me convertí en deportista amateur. Creo que el cuerpo en movimiento por sus propios medios es la forma ideal de recorrer paisajes y ser parte activa de la naturaleza¨.

Tal vez en esta frase sencilla está la respuesta a la pregunta que tantos se hacen: ¿Por qué? ¿Por qué correr? ¿Por qué tener que hacer tremendo esfuerzo? ¿Por qué viajar 14.000km para participar en una carrera? Estando en Chamonix pude conversar con un corredor de Singapur, del otro lado del mundo, con una cultura muy diferente en tantos aspectos a la de los corredores argentinos. Pero, llamativamente, a él también le hacen esas preguntas. Sus amigos lo tratan de loco, desquiciado, un sinsentido. Y finalmente de eso se trata. Correr por correr, correr para acordarse de que se está vivo, correr para encarnarse con la naturaleza, ser parte.

Esa noche, anterior a la salida de las carreras, ponen la mesa temprano para sentarse a comer. Todos ayudan a acomodar los platos y vasos. Parece que va a ser una gran cena, y lo es. En el menú sólo pasta con algo de queso. En las caras, pura expectativa y alegría por lo que se viene.

Comienza la carrera...

Al otro día, Chamonix entero madruga para ver la salida de la carrera CCC. Los corredores se levantan a las seis de la mañana a tomar su desayuno. A las 7:30 salen los buses hacia Courmayeur del lado italiano desde donde Alejandro, con la camiseta Argentina puesta para correr, y Federico salen a hacer sus 100km de Mont Blanc. Se espera un día de muchísimo calor, lo que puede hacer el desafío aún más duro. Faltan sólo 10 segundos para la largada y el público sostiene sus celulares y cámaras con los brazos en alto con la esperanza de poder tener registro del rostro de alegría de quienes vinieron a acompañar. Un niño tiene una bandera de Japón en alto. Los anuncios se dicen en tres idiomas. Se escuchan personas tratando de entenderse en diferentes lenguas. Es realmente un evento internacional. 10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, y largan finalmente.

A la tarde Esteban y Javier salen del departamento. Desde el balcón Benjamín saluda con la mano a su papá y le sonríe. Javier lo abraza a Esteban por el hombro y así caminan juntos hacia la largada. Se alistan con el resto de los corredores en la largada de la UTMB. Llega el momento, suena un estruendo y salen. Los primeros del pelotón van saludando al público. Dentro de los 2600 valientes, están Javier y Esteban ya concentrados en su camino. Su mente y espíritu puestos en la carrera. El resto ya no importa. Estiman aproximadamente 40 horas para correr, 9 picos, 9500 metros de subidas acumuladas, dos noches sin dormir.

Al atardecer me dediqué a observar el Cerro señorial de 4800mts y pude dimensionar a lo que los corredores venidos de una tierra llana se estaban enfrentando. Terminar 100 y 170 km de montaña, de esa montaña, es la real conquista de cada una de sus almas. Eso tal vez buscó Shakelton cuando se embarcó hacia la Antártida, Da Cunha en el Amazonas o encontró Alvar Nuñez Cabeza de Vaca cuando vio la inmensidad de las Cataratas del Iguazú por primera vez. Eran más que simples conquistadores, su real tesoro estaba en el interior. Ellos, en algún punto, también estaban jugando a correr por correr.

La llegada a la meta

El primero en llegar de los cuatro es Federico que levanta los brazos y cruza la meta mirando hacia el cielo. Dice que fue la carrera más dura de su vida y agradece haber abandonado la última carrera en Chile antes de venir a Francia, ya que con esos puntos de más le hubieran permitido anotarse en los 170 km! Después de una media hora se corrige y comenta que sabe que el mayor poder lo tiene la mente. Si hubiera estado mentalizado a correr el doble de kilómetros el cuerpo seguro se hubiera adaptado. ¨El cuerpo se acomoda, somos flexibles si se tiene un entrenamiento adecuado¨, comenta, ¨pero finalmente es la mente la que pone las reglas en el juego¨.

Cuando llega al departamento se comunica con su familia y recibe cantidad de mensajes de felicitaciones. Luego se levanta y rengueando hasta el baño dice ¨Voy a tratar de bañarme¨, enfatizando el verbo tratar. El nuevo desafío es recuperarse.

Más tarde Federico y las dos amigas, como soldados en guardia, esperan la llegada de Alejandro que se reconoce a distancia por la camiseta de Argentina. Cuando cruza la meta, está agotado y agarrotado, pero contento de haberlo logrado. El porcentaje de abandonos es alto, de 1900 corredores 742 decidieron dejar la carrera en algún punto del camino. Como siempre después de estos desafíos tan extremos los corredores sienten que no quieren más de estas experiencias, pero siempre se pasa cuando después de un tiempo algún amigo lo entusiasma con un nuevo recorrido.

Esa noche sólo podemos pensar en Javier y Esteban que siguen su camino, ya es su segunda noche de correr casi sin parar.

Al otro día los vamos a esperar a los dos corredores que faltan. Esteban pasa la línea de llegada con Benjamín en sus brazos y su esposa a su lado. Javier llega unas horas más tarde llorando y saltando con los palos de trekking arriba como queriendo alcanzar algo en el cielo. Creo que lo alcanzó y creo también que es consciente de ello. Terminó la UTMB, no abandonó, pudo ir más allá de sus miedos y de sus límites.

Un sueño más cumplido

La carrera superó las expectativas de los corredores. Federico dice que fue increíble que sucediera eso ya que al venir con tantas ilusiones de que esta va a ser la carrera de tu vida es difícil ir más allá. Ahora es tiempo de descansar, ya que se los ve consumidos y más débiles. Se hacen comentarios de las ampollas y de los dolores, pero la satisfacción que sienten supera cualquier molestia pasajera. Comen despacio para que no les caiga mal la comida después de dos días de gastar el cuerpo. Revisan la carrera y cuentan de los encuentros con otros corredores. Alejandro corrió gran parte del camino con un cordobés y cuando llegaron a la meta se abrazaron como si fueran amigos de toda la vida. Es en estas situaciones extremas que uno pierde el miedo a demostrar sentimientos y se priorizan los lazos y el contacto con otros.

Llega el final de la fiesta. Esteban se va con su familia y Federico para Italia en un auto. Alejandro y Javier viajan en otro auto hacia el lado contrario. Se despiden y prometen juntarse en Argentina a comer y ver las fotos del viaje. Nadie abandonó, ni los corredores ni los acompañantes que prepararon las comidas y se levantaron a las 4 o 5 de la mañana para verlos llegar.

En las calles de Chamonix ya no hay gritos de aliento y alegría en todas las esquinas. El arco de llegada y el escenario se desarmar durante la mañana y se barren las últimas lágrimas de alegría que dejaron los corredores al llegar a la meta. Chamonix vuelve a la normalidad y los corredores también pero con una sensación de haber crecido, de ser reyes, de haber sido una vez más fieles a sí mismos.
Artículo elaborado en colaboración con Regina Candel Martínez, autora del blog Uniendo Caminos

jueves, 2 de febrero de 2017

Foto: Puente de los Enamorados en Annecy, Francia.

Esta foto la saqué en el último viaje a Europe, que estuve unos días en un pueblo encantador de FRancia, Annecy. Fue publicada por #mujeresnomades en su Instagram.
El puente de los Enamorados en Annecy, Francia. No es fácil viajar sola a lugares como este. Dan ganas de tirarse a dormir la siesta en un parque de la mano de tu amante, o bien tomar un helado sentado al lado del lago, sin hablarse, pero juntos. Dan ganas de ponerse un vestido con flores y salir a cenar a alguno de los restaurantes sobre el río en la ciudad antigua, tomar vino tinto y reírse por nada. Dan ganas de estar enamorada.

viernes, 30 de diciembre de 2016

Galería de fotos de la UTMB, Chamonix, Francia.


Estas son algunas fotos de corredores que cumplieron un sueño llegando a la meta en la UTMB de Chamonix, Francia.

No te rindas

No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,correr los escombros,
Y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas ,E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme, Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma, Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo… te quiero.

Mario Benedetti













jueves, 29 de diciembre de 2016

Historias de reyes y de príncipes

Este artículo fue pensado para una revista Española, lamentablemente, a pesar de la espera, no lo publicaron finalmente. Lo lamenté bastante porque lo escribí con muchas ganas y fue una experiencia que hubiera querido compartir por medio de la revista, pero no entraba dentro de los parámetros requeridos por la misma. Elijo finalmente entonces publicarlo en mi blog y tratar de darlo a conocer, ya que es la historia de cuatro valientes que creyeron en un sueño y se animaron. Espero lo disfruten.




Historias de reyes y de príncipes

Esta es una historia de reyes. No de reyes de la aristocracia europea, ni de los reyes magos, ni siquiera del vanidoso rey que el Principito se encuentra durante su viaje, sino de reyes auténticos, los que dominan el territorio más importante a conquistar: su propia alma.

Érase una vez un grupo de hombres que creyeron en sí mismos, que se enfrentaron a sus propios límites y a la posibilidad del fracaso. Ellos habitaban en una tierra muy lejana llamada Argentina. Vivían en una ciudad pequeña, Santa Fe, y siempre habían tenido el deseo de volar y llegar lejos. Ellos se animaron.

Este sería un buen primer párrafo para contar estas cuatro historias que comenzaron hace ya muchos años con una pizca de deseo. Historias mínimas de héroes y reyes para pocos, aquellos que se posan sobre un podio imaginario que llega a la luna y a las estrellas. Es el podio por haber cumplido sueños. Estos cuatro corredores se animaron al gran desafío de correr 100 y 170 km en el Mont Blanc, que con 4800 mts es el pico más alto de los Alpes. El desafío era correr la UTMB (Ultra Trail Mont Blanc) y la CCC (Chamonix, Champex, Courmayeur), dos carreras emblemáticas dentro del mundo del Trail Running. Fueron 7500 corredores en total que se movilizaron junto a amigos y familiares hasta Chamonix en Francia para participar de esta gran fiesta. Enorme celebración de cinco carreras diferentes durante una semana alrededor de la imponente presencia del Cerro Blanco y su manto de nieve glaciar, enorme celebración que unió tres países para su organización (Francia, Suiza e Italia), y donde personas de 87 naciones estuvieron presentes. 2000 voluntarios, 34 médicos y 65 enfermeros, 340.000 euros recolectados para donar a organizaciones solidarias. Números gigantes para un evento que ya tiene 14 años de vida.


A esto se enfrentaban Javier, Alejandro, Federico y Esteban cuando en el año 2014 decidieron participar en la carrera. Para poder ser parte de la UTMB tuvieron que juntar 15 puntos en carreras anteriores en las cuales corrieran más de 60 kilómetros con desnivel para tener la posibilidad de sólo inscribirse. Fueron dos años de esfuerzo viajando para participar en carreras de Trail y poder terminarlas, entrenando en suelo santafecino que está a nivel del mar. Su único entrenamiento con ondulaciones fue hacer el recorrido costero en Paraná, en la provincia de Entre Ríos, a 30 km de Santa Fe.  Con el objetivo de juntar puntaje se enfrentaron a un gran número de aventuras en Chile y Argentina, todas organizadas en la Cordillera de los Andes, para luego animarse al gran Monstruo de los Alpes en Francia. ¨The North Face Endurance Challenger¨ de Salta, Santiago de Chile y San Carlos de Bariloche, las carreras ¨Yerba Buena¨  en Tafi del Valle en Tucumán y ¨Patagonia Run¨ en San Martin de los Andes. Otras carreras fueron ¨Conociendo a la Pachamama¨ en Jujuy, ¨Vulcano Ultra Trail¨ en los Faldeos del Volcán Osorno en Chile,  ¨Cuatro Refugios¨ en San Carlos de Bariloche, el ¨Cruce de los Andes¨ de Columbia y ¨Yaboty Ultra Trail¨. Todas carreras durísimas y de gran esfuerzo económico para hacerlas.

Cuando tuvieron los puntajes fueron a sorteo. Un día recibieron la gran noticia: estaban adentro de la carrera. Los cuatro irían juntos hasta Francia para finalmente dar el gran paso. Ya la sola idea los emocionó y los movilizó para entrenar con más ganas.

Esteban viajó a Chamonix con su esposa y con su hijo de tres años, Benjamín, el Petit Prince de esta historia. Javier, Federico y Alejandro fueron acompañados por dos grandes amigas. Cuando yo llego a Chamonix, me encuentro con el grupo completo. Están los cuatro corredores sentados en la mesa de un apartamento alquilado mirando cada uno su recorrido, como en una reunión de planificación. Sus miradas y sus gestos exagerados, sus risas, su imposibilidad de quedarse quietos demuestran la felicidad que sienten de estar allí. Javier responde con una sonrisa enorme cuando le pregunto cómo se siente. Es un hombre callado pero no se precisan las palabras, sus ojos me dicen todo lo que tengo que saber. Llegó después de tanto esfuerzo a estar acá, en Chamonix a punto de correr la gran carrera de Trail del mundo. A Javier se le escaparon estas palabras: ¨ Vivo los deportes con mucha emoción porque soy consciente de todo lo que me brindan¨.

Alejandro, como siempre, responde con un chiste. Señala la ventana que nos regala al Mont Blanc, un paisaje de revista y dice: ¨¡¿Cómo querés que me sienta!? ¡Mira la vista horrible que nos tocó!¨, siguiente paso es sonreír como un niño y que se le formen arrugas al costado de sus ojos. De pronto aparece Benjamín desde uno de los dormitorios y corre hacia Alejandro gritando: ¨¡Pajarito!¨. No entiendo y entonces me explica: ¨Pájaro me dicen en fútbol porque corro rápido como Caniggia, que también le dicen así, pero por suerte no la tengo a su esposa Mariana Nanis!¨.  Nunca faltan las risas después de que Ale dice algo. Alejandro es el anti-runner. No hace entrenamientos muy duros, no va al gimnasio sino que juega al fútbol, no tiene ropa ni accesorios técnicos, no consume geles,  ni se compra zapatillas cada seis meses. Pero cuando le pregunto qué es lo que hace mientras corre, él hace un gesto de no saber qué contestar y sólo dice: ¨Voy de a poco, sólo me propongo llegar al siguiente puesto, me concentro en el momento y me pongo de novio con algún otro corredor que hable castellano y vamos hablando de la vida¨.  Este dominio de su ansiedad es lo que lo define como corredor y lo que le ha permitido terminar muchas carreras de 100 kilómetros.                   

Tienen en sus manos un gráfico de las pendientes a lo largo de la carrera. Federico y Alejandro tienen 100km por delante de la CCC y hasta 26 horas para hacerla. Estas carreras internacionales tienen puntos de corte. Ale estima 24 y se ríe de eso. Calcula que si al primer puesto puede llegar después de dos horas de empezar, él va a llegar en una hora y 59 minutos y así con el resto de los puestos. Por otro lado Javi y Esteban van a animarse a la UTMB con 170 km de camino y un cálculo de entre 35 y 40 horas. No importa tanto. Los números son parte de la anécdota. El Principito nos recuerda ¨A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: "¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas?" Pero en cambio preguntan: "¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?" Solamente con estos detalles creen conocerle¨. En Chamonix somos todos niños, ya no importan las cifras, acá vienen a cumplir con algo mucho más grande.

Como parte del juego, miran su recorrido una y otra vez y hacen cálculos de donde les conviene consumir un gel o donde van a tener agua y comida. Se dan consejos, se animan entre sí y se hacen chistes. Esteban lo mira a Javier y llama la atención sobre lo que cambió como runner desde el año 2006. Le toca el hombro como empujándolo con cariño y le dice: ¨¿Quién te hubiera visto comprando vasos de marca Salomon a diez euros?¨. Javier sonríe pícaro y se trata de explicar diciendo que era el más económico, que por eso lo había comprado. Todo el grupo se ríe. Los cuatro son corredores amateur, y como tal fueron de a poco adquiriendo accesorios ya que en Argentina todo cuesta mucho dinero y no es tan sencillo acceder a ciertos productos. Por ejemplo, un par de zapatillas de running están el doble de lo que le puede costar a un europeo. Correr no es una  actividad económica, principalmente cuando se quiere dedicar al Trail Running que demanda un equipo más técnico. 

Federico se prueba la mochila ya preparada con la lista de cosas que deben llevar: un pantalón largo, remera térmica, manta térmica, linterna minera y pilas de repuesto, celular con señal, pasaporte. Se la saca y se la vuelve a poner. Incluye dos botellas con agua y salta en el lugar para sentir el peso. Está contento como con juguete nuevo. Luego, saca su número de corredor y se lo prueba en la camiseta. Se siente orgulloso de haber llegado allí y aun no corrió.

Para irse a registrar a la carrera y buscar su kit y número Esteban tiene que llevar todos los elementos de la lista de obligados. Prepara la mochila tal cual va a correr y sale con su mujer y su hijo Benjamín que lo acompañaron a esta aventura. Cuando un corredor se pone uno de estos objetivos, no sólo es un esfuerzo personal sino de la familia entera. Son horas en casa dedicadas al entrenamiento y no a estar compartiendo con la familia, son fines de semana de viaje para correr en distintos puntos del país, son miles de pesos invertidos en esta pasión.


La tarde de descanso anterior al comienzo de su carrera, Javier, sentado a la mesa mirando el Monte por la ventana me cuenta ¨Desde chico sentí una inclinación natural hacia los deportes, con el tiempo y casi sin darme cuenta me convertí en deportista amateur. Creo que el cuerpo en movimiento por sus propios medios es la forma ideal de recorrer paisajes y ser parte activa de la naturaleza¨.

Tal vez en esta frase sencilla está la respuesta a la pregunta que tantos se hacen: ¿Por qué? ¿Por qué correr? ¿Por qué tener que hacer tremendo esfuerzo? ¿Por qué viajar  14.000km para participar en una carrera? Estando en Chamonix pude conversar con un corredor de Singapur, del otro lado del mundo, con una cultura muy diferente en tantos aspectos a la de los corredores argentinos. Pero, llamativamente, a él también le hacen esas preguntas. Sus amigos lo tratan de loco, desquiciado, un sinsentido. Y finalmente de eso se trata. Correr por correr, correr para acordarse de que se está vivo, correr para encarnarse con la naturaleza, ser parte. Antoine de Saint-Exupéry escribe en primera persona en El Principito: ¨Las personas mayores me aconsejaron abandonar el dibujo de serpientes boa (…), y poner más interés en la geografía, la historia, el cálculo y la gramática. De esta manera a la edad de seis años abandoné una magnífica carrera de pintor(…)Las personas mayores nunca pueden comprender algo por sí solas y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones¨. Para los corredores es igual, no es necesario dar tantas explicaciones, lo hacen para volver a su esencia de niños que juegan e inventan mundos. Estos cuatro corredores inventaron un reinado vasto y su conquista fue por momentos puesta en duda.

Esa noche, anterior a la salida de las carreras, ponen la mesa temprano para sentarse a comer. Todos ayudan a acomodar los platos y vasos. Parece que va a ser una gran cena, y lo es. En el menú sólo pasta con algo de queso. En las caras, pura expectativa y alegría por lo que se viene.

Al otro día, Chamonix entero madruga para ver la salida de la carrera CCC. Los corredores se levantan a las seis de la mañana a tomar su desayuno. A las 7:30 salen los buses hacia Courmayeur del lado Italiano desde donde Alejandro,  con la camisetaArgentina puesta para correr, y Federico salen a hacer sus 100km de Mont Blanc. Se espera un día de muchísimo calor, lo que puede hacer el desafío aún más duro. Faltan sólo 10 segundos para la largada y el público sostiene sus celulares y cámaras con los brazos en alto con la esperanza de poder tener registro del rostro de alegría de quienes vinieron a acompañar. Un niño tiene una bandera de Japón en alto. Los anuncios se dicen en tres idiomas. Se escuchan personas tratando de entenderse en diferentes lenguas. Es realmente un evento internacional. 10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, y largan finalmente.

A la tarde Esteban y Javier salen del departamento. Desde el balcón Benjamín saluda con la mano a su papá que le grita: ¨Benja, acordate de decirle a mamá que te traiga acá enfrente que está la casa de Los Tres Chanchitos!¨, y señala una casita de madera como de dibujos animados que hay frente al departamento. Benjamín le sonríe. Cuando se están yendo a la salida de la carrera Javier lo abraza a Esteban y así caminan juntos. Se alistan con el resto de los corredores en la largada de la UTMB. Llega el momento, suena un estruendo y salen. Los primeros del pelotón van saludando al público.  Dentro de los 2600 valientes, están Javier y Esteban ya concentrados en su camino. Su mente y espíritu puestos en la carrera. El resto ya no importa. Estiman aproximadamente 40 horas para correr, 9 picos, 9500 metros de subidas acumuladas, dos noches sin dormir.

Al atardecer me dediqué a observar el Cerro señorial de 4800mts y pude dimensionar a lo que los corredores venidos de una tierra llana se estaban enfrentando. Terminar 100 y 170 km de montaña, de esa montaña, es la real conquista de cada una de sus almas. Eso tal vez buscó Shakelton cuando se embarcó hacia la Antártida, Da Cunha en el Amazonas o encontró Alvar Nuñez Cabeza de Vaca cuando vio la inmensidad de las Cataratas del Iguazú por primera vez. Eran más que simples conquistadores, su real tesoro estaba en el interior. Ellos, en algún punto, también estaban jugando a correr por correr.

El primero en llegar de los cuatro es Federico que levanta los brazos y cruza la meta mirando hacia el cielo. Dice que fue la carrera más dura de su vida y agradece haber abandonado la última carrera en Chile antes de venir a Francia, ya que con esos puntos de más le hubieran permitido anotarse en los 170 km! Después de una media hora se corrige y comenta que sabe que el mayor poder lo tiene la mente. Si hubiera estado mentalizado a correr el doble de kilómetros el cuerpo seguro se hubiera adaptado. ¨El cuerpo se acomoda, somos flexibles si se tiene un entrenamiento adecuado¨, comenta, ¨pero finalmente es la mente la que pone las reglas en el juego¨.

Cuando llega al departamento se comunica con su familia y recibe cantidad de mensajes de felicitaciones. Luego se levanta y rengueando hasta el baño dice ¨Voy a tratar de bañarme¨, enfatizando el verbo tratar. El nuevo desafío es recuperarse.

Más tarde Federico y las dos amigas, como soldados en guardia, esperan la llegada de Alejandro que se reconoce a distancia por la camiseta de Argentina. Cuando cruza la meta, está agotado y agarrotado, pero contento de haberlo logrado. El porcentaje de abandonos es alto, de 1900 corredores 742 decidieron dejar la carrera en algún punto del camino. Como siempre después de estos desafíos tan extremos los corredores sienten que no quieren más de estas experiencias, pero siempre se pasa cuando después de un tiempo algún amigo lo entusiasma con un nuevo recorrido.

Esa noche sólo podemos pensar en Javier y Esteban que siguen su camino, ya es su segunda noche de correr casi sin parar. Inimaginable. Increíble. Inaudito.

Esperando en la meta al otro día a que aparezcan Esteban y Javier se sienten las lágrimas y los besos, los gritos y los abrazos, las palmadas, los saltos de logro. Los corredores llegan con niños en sus brazos, con banderas, con sus esposas y esposos, novios y novias que son partícipes del esfuerzo mutuo en los últimos metros de carrera, algunos llegan con sus perros y otros con narices de payaso. Algunos llegan y se desvanecen del cansancio, otros están solos. Nadie los abraza ni los felicita. Cada uno de los que cruzaron esta meta es un Rey, hasta el último.

Esteban corre con Benjamín en sus brazos y su esposa a su lado. Javier llega unas horas más tarde llorando y saltando con los palos de trekking arriba como queriendo alcanzar algo en el cielo. Creo que lo alcanzó y creo también que es consciente de ello. Terminó la UTMB, no abandonó, pudo ir más allá de sus miedos y de sus límites.

La carrera superó las expectativas de los corredores. Federico dice que  fue increíble que sucediera eso ya que al venir con tantas ilusiones de que esta va a ser la carrera de tu vida es difícil ir más allá. Ahora es tiempo de descansar, ya que se los ve consumidos y más débiles. Se hacen comentarios de las ampollas y de los dolores, pero la satisfacción que sienten supera cualquier molestia pasajera. Comen despacio para que no les caiga mal la comida después de dos días de gastar el cuerpo. Revisan la carrera y cuentan de los encuentros con otros corredores. Alejandro corrió gran parte del camino con un Cordobés y cuando llegaron a la meta se abrazaron como si fueran amigos de toda la vida. Es en estas situaciones extremas que uno pierde el miedo a demostrar sentimientos y se priorizan los lazos y el contacto con otros.

Llega el final de la fiesta. Esteban se va con su familia y Federico para Italia en un auto. Alejandro y Javier viajan en otro auto hacia el lado contrario. Se despiden y prometen juntarse en Argentina a comer y ver las fotos del viaje.  Nadie abandonó,  ni los corredores ni los acompañantes que prepararon las comidas y se levantaron a las 4 o 5 de la mañana para verlos llegar. Al terminar la carrera siempre hubo un ofrecimiento de ¨¿Querés un café Javi? ¿Un te Ale? Vení, sentáte de este lado así no caminas hasta esa silla.¨.

En las calles de Chamonix ya no hay gritos de aliento y alegría en todas las esquinas. El arco de llegada y el escenario se desarmar durante la mañana y se barren las últimas lágrimas de alegría que dejaron los corredores al llegar a la meta. Veo un Petit Prince imaginario que saluda con la mano desde la cima del Monte y sale corriendo. Chamonix vuelve a la normalidad y los corredores también pero con una sensación de haber crecido, de ser reyes,  de haber sido una vez más fiel a sí mismos.

Regina Candel Martinez


 



viernes, 2 de septiembre de 2016

La UTMB de Chamonix para Maratonistas santafecinos y ESPN Estilo Running


Día 1 (27 de agosto de 2016)

Los corredores se levantan a las 6 de la mañana a tomar su desayuno. Chamonix hoy madrugo para ver la salida de la carrera CCC.

A las 7:30 salen los buses hacia Courmayeur del lado Italiano desde donde los corredores salen a hacer sus 100km de Mont Blanc. Alejandro se puso la remera Argentina para correr. El pueblo es una fiesta con música y colores. Antes de las largadas se escuchan los himnos nacionales de los tres países involucrados. Corredores, publicó, organizadores y periodistas hacen silencio mientras suenan. De fondo el Mont Blanc de testigo. Aun no salió el sol totalmente pero no hace frío. Los corredores esperan un recorrido con muchísimo calor.

Faltan 10 segundos para la largada. El público sostiene sus celulares y cámaras con los brazos en alto con la esperanza de poder enganchar el rostro de alegría de quienes vinieron a acompañar. Un niño tiene una bandera de Japón en alto. Los anuncios se dicen en tres idiomas. Se escuchan personas tratando de entenderse en diferentes lenguas. Es realmente un evento internacional.

10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2,1 y largan finalmente. Algunos con cara de concentración. Ale y Fede están entre los que van sonriendo y saludando.

Son las 17 hs y Esteban y Javier se están preparando para los esperados 170 km de desafío. Revisan la lista de los obligados. Está todo listo. Se alistan con el resto de los corredores en la largada. Entre público y corredores debe haber unas 8000 personas esperando la largada. Llega el momento. Suena un estruendo y salen. Los primeros del pelotón van saludando al público con caras de alegría. Los siguen 2600 corredores que viajaron con sus familias a apoyarlos.

Pasan Javier y Esteban ya concentrados en su camino. Su mente ya está en la carrera. El resto ya no importa. Estiman aproximadamente 40 horas para correr, 9 picos, 9500 metros de subidas acumuladas, dos noches sin dormir. Hoy es viernes y ellos van a llegar el domingo a la mañana. Los estaremos esperando.

Se los puede seguir con el número de corredor por la página web www.utmb.liveultra.com
Los números de corredores son:
Javier Tombolato 2075
Federico Menotti 3687
Alejandro Berutti 5526
Esteban Oliver 2074

Día 2 (28 de agosto de 2016)

La tecnología permite seguir paso a paso a los corredores con vídeos y fotos. También podemos ver exactamente donde están en el recorrido y estimar la hora de llegada. Así sabíamos que Federico llegaba cerca de las 6 de la mañana. En la llegada se ven a muchos corredores que llegan sin tener nadie que lo espere. La tarea del acompañante es esencial. El abrazo en la meta es parte de la carrera.

El primero de la CCC llego ayer a las 22hs. Hizo 13 horas de carrera. Al llegar lo sorprendieron con fuegos artificiales que iluminaron las sonrisas de muchos. Federico llega finalmente a las 5:30hs con 20 horas y 31 minutos de esfuerzo encima. Termino 361 de la general y segundo de los 70 argentinos que vinieron a correr. Un tiempo excelente considerando que su entrenamiento es en el llano. Compite con gente de montaña que es otro mundo a descubrir. Siempre lleva esa cara de alegría, incluso cuando nos dice: “No sirvo para nada! Es durísima! Podría decir que es inhumano!”. Palabras que salen de su sorpresa de haber llegado tan bien. A todo corredor que llega le duelen todas las partes del cuerpo. Renguean y ponen caras entre dolor y alegría. No esta definido.

Mientras seguimos a Alejandro que viene con los tiempos justos para que no le corten la carrera. Tiene tiempo hasta las 12:15 pm para hacer meta. Sino queda afuera.

Como soldados los acompañantes de Alejandro estamos a la llegada y lo vemos venir a las 11:50. Otra meta lograda con muchísimo mérito ya que es alto el porcentaje de abandonos. De 1900 corredores 742 decidieron dejar la carrera en algún punto del camino. Ale esta agotado y agarrotado, pero contento de haberlo logrado.

Como siempre después de estas carreras tan extremas los corredores sienten que no quieren más de estas experiencias, pero siempre se pasa cuando después de un tiempo algún amigo lo entusiasma con un nuevo desafío.

Ya dos corredores están de vuelta. Mañana llegan Javier y Esteban!

Día 3 (29 de agosto de 2016)

La UTMB (170km non stop)
De 2555 participantes hasta las 9 de la mañana del domingo 28 había 1077 abandonos (24% de los participantes, un porcentaje bajo teniendo en cuenta el mal tiempo de ayer a la noche. Mucha lluvia y rayos, mucho barro que dificulta el camino). La carrera terminó a las 16:30.

La primer mujer Caroline Chaverot la termino en 25:15 hs.
El primer hombre Ludovic Pommeret la termino en 22 hs.

CCC (100km non stop)
De 2129 participantes hubo 742 abandonos (35% de los participantes).

La primer mujer Mimmi Kotka la termino en 13:42 hs
El primer hombre Michel Lanne la termino en 12:10 hs

El domingo fue un día de festejos. Estaba anunciada la llegada de Estaban de la UTMB a las 9 de la mañana así que el grupo se preparo para estar presente. La familia de Esteban lo espero lejos de la llegada para poder correr con el los últimos 300 mts. En realidad se corrió con el casi todo el recorrido por medio de fotos, vídeos y alguna que otra llamada. Fue el segundo Argentino en llegar y lo hizo con una alegría que la sonrisa iba a de oreja a oreja. Benjamín lo abrazaba no entendiendo muy bien que pasaba pero lo importante es que Papa había vuelto de la gran aventura.

A la espera de Javier se ven llegar personas de todas las nacionalidades. Algunos con sus familias, otros con sus perros, algunos llegaban y se desvanecían del cansancio extremo. Todos Reyes de su propio mundo. El público aplaudía y gritaba a cada uno con orgullo.
Javier estaba un poco más atrás de Esteban. Y ahí finalmente el último que faltaba del grupo. Esta emocionado y no puede evitar las lagrimas. Los amigos lo abrazan y lloran con el porque conocen el logro que fue esto para el. Esta muy cansado pero no deja de mostrar sus dientes denla felicidad que siente. Así estuvo los próximos varios días. Cara de cansancio con sonrisa.

El lunes la fiesta se terminó. Esteban se va con Su familia y Federico para Italia en un auto. Alejandro y Javier en otro van con sus amigas que los acompañaron en todo momento para Annecy en Francia. Todos están felices. Nadie abandonó del grupo…ni los corredores ni los acompañantes que prepararon las comidas y se levantaron a las 4/5/6 de la mañana para verlos llegar.


En las calles de Chamonix ya no hay gritos de aliento y alegría en todas las esquinas. El arco de llegafa y el escenario se desarman durante la mañana y se barren las últimas lágrimas de alegría que dejaron los corredores al llegar a la meta. Chamonix vuelve a la normalidad y los corredores también pero con una sensación de haber crecido, de haber sido una vez más fieles a si mismos.