miércoles, 12 de septiembre de 2018

Como viajar al extranjero con un bebé y no morir en el intento.

Primera nota para la revista española EN FEMENINO, la pueden encontrar en el siguiente link o bien leerla a continuación.

https://www.enfemenino.com/bebes/como-viajar-bebes-extranjero-s2895305.html

Cómo viajar con un bebé al extranjero y no morir en el intento

por Redacción enfemenino
Publicado en 11 de septiembre de 2018


Muchas mamás tienen miedo a viajar con su bebé al extranjero. Si estás dentro de este grupo estas ideas te pueden ayudar a vivir una experiencia muy enriquecedora para tu bebé y para ti.
¨Viajar con bebés no es sencillo¨, postulan mil entradas en blogs y artículos con los 10 consejos a seguir para que el viaje con tu bebé sea más llevadero. Cada experiencia es diferente dependiendo del bebé, del estilo de viaje de los padres, del lugar donde se vaya.

La realidad es que se puede viajar con bebés de la manera que uno elija, sólo hay que tener un poco de organización y cierta previsibilidad. Saber, por ejemplo, que al bebé le va a dar hambre a mitad de camino por lo que hay que tener preparado un biberón tibio en caso de alimentarlo con fórmula. La clave es planificar para que las cosas salgan bien y poder disfrutar sin sobresaltos ni malos momentos que pueden evitarse.

La elección del destino 

Uno de los factores para poder ser más planificados es conocer el destino al que se va a viajar por primera vez con el bebé. Siempre preferí viajar a nuevos lugares, pero en este caso es buena idea volver a algún lugar de donde se tengan buenos recuerdos y se puedan revivir ciertas experiencias.

De esta manera, los papás están tranquilos sabiendo lo que viene y eso tranquiliza al bebé, que también necesita que le cuenten qué va a pasar. Todo es diferente para el bebé y gasta muchas energías en adaptarse a los ruidos y olores nuevos y a todo estímulo que se le va presentando.

El alojamiento

Antes no hacía reservas de hotel, llegaba a una ciudad nueva, me bajaba del medio de transporte que me había llevado hasta allí y comenzaba la búsqueda del lunes en el que iba a dormir esa noche. Eso comenzó a cambiar con la aparición de algunas páginas web que permiten hacer reservas con antelación y ver fotos del lugar. Estas páginas son una gran herramienta a la hora de viajar con un bebé por primera vez al extranjero. Ningún padre quiere sorpresas al llegar a una ciudad con su bebé cansado y con hambre.

En general aprendí a seleccionar alojamientos que ofrezcan cocina, departamentos o habitaciones de hotel con cocina. En caso de dormir en hostels, está siempre la opción de usar la cocina comunitaria. Esto permite continuar con cierta rutina de alimentos saludables y respetar los horarios de comida y de sueño. Es muy cansado para el bebé acompañar a los padres a comer de noche, siempre es preferible hacer un menú casero y poder descansar bien para poder disfrutar bien al otro día.

Otro pedido importante para hacer en el alojamiento que elijamos es de una cuna con colchón. Por ejemplo, me sucedió que en Estados Unidos los hoteles ofrecen lo que ellos llaman Pack and Play, una especie de pequeña cuna sin colchón ni sábanas de bebé. Tuvimos que insistir en el pedido de algo que reemplazara a un colchón para que mi beba duerma cómodamente y no sobre una superficie dura.

Sé práctica

Viajar es adaptarse, es tratar de prever algunas cosas pero sabiendo que vamos a tener que ser prácticos y más flexibles. En casa mi bebé tiene su plato y cuchara; de viaje usamos cualquier plato y cuchara, en casa usamos el vasito vertedor; de viaje le damos agua con un vaso común, en casa juega con sus juguetes; de viaje juega con cualquier elemento nuevo que se le presente que no sea peligroso, puede ser un sobrecito de mayonesa de un restaurant o una cuchara de plástico, en casa tiene un cambiador muy cómodo, de viaje le cambio los pañales sobre una toalla que pongo sobre la cama.

Por ejemplo, en mi primer viaje al extranjero con mi bebé, ella tenía ocho meses, o sea que ya se sentaba pero tenía muchas posibilidades de caerse de la silla. Como no teníamos una sillita para darle de comer, usé un cinturón mío alrededor de una silla que la sostenía a ella por la cintura en caso de querer irse hacia adelante. Fue una idea práctica y fácil.

El vuelo

Los vuelos también deben estar bien planificados. Si el bebé pesa menos de diez kilos, las aerolíneas ofrecen cunas, que hay que pedir con antelación y verificar disponibilidad entre 48 y 72 horas antes del vuelo. En caso de pesar más de diez kilos, puede viajar sobre uno de los papás, ya que hasta los 2 años los niños pueden viajar sin cargo en caso de no pedir asiento.

Nosotros, en nuestro primer viaje en avión con mi bebé tomamos algunas decisiones muy buenas para que la experiencia sea buena tanto para ella como para nosotros. En primer lugar, reservamos tres asientos en vez de dos. Esto nos permitió descansar bien, disfrutar del vuelo. Es más dinero, pero vale totalmente la pena. La segunda buena decisión fue viajar de día, sin modificar el sueño. A lo largo del viaje también decidimos viajar siempre de día y hacer noche en hoteles en la ruta. Esto nos permitió descansar a todos bien. Al otro día estábamos frescos para seguir andando, con ganas de seguir en el camino más que de llegar.

Actividades en el destino

Los bebés se adaptan, siempre hay cosas por hacer con un bebé de viaje, claro que se limitan algunos tiempos y salidas. Durante el día conviene hacer salidas cortas y volver al alojamiento en algún momento para que el bebé pueda dormir su siesta y realmente descansar. Tal vez no es buena idea hacer un maratón de visitas a museos y galerías de arte, si el bebé comienza a mostrar su malestar, terminamos no disfrutando de nada tampoco. Hay que tratar de hacer salidas que involucren estar al aire libre e interactuar con otras personas, de esa manera es una oportunidad de aprendizaje para el bebé también.

Salir a cenar afuera no es el mejor plan, mejor volver al hotel y dejar descansar a la beba. Los adultos pueden pedir algo o bien cocinar en caso de tener cocina en el alojamiento. Una excelente opción es elegir un alojamiento con restaurant, para poder ir a cenar mientras la beba duerme en el cuarto y la monitoreamos con el baby-call.

Qué es viajar para el bebé

Viajar para un bebé es presentarle un mundo de estímulos nuevos. Rostros, idiomas, olores, colores, texturas, ruidos, comidas. Es verdad que no se va acordar del Acuario de New Orleans, de la visita al Teatro Colón en Buenos Aires o de la playa en La Paloma, Uruguay. Pero todo, absolutamente todo, aporta a su desarrollo sensorial y neurológico.

No es lo mismo ponerle una pantalla delante que llevarla a pasear por la costa de Fort Lauderdale, no es lo mismo darle de comer fideos todos los días que dejar que prueben sabores nuevos desde ahora, no es lo mismo que escuchen el idioma español toda su vida que estar expuesta al inglés, italiano y francés aunque sea de vez en cuando. Sus ganas de ampliar el mundo, de curiosidad se estimulan también, en eso también las mamás estamos trabajando.

¡Importante!

  • Ir despacio, tomarse tiempo para todo.
  • Observar cómo está el bebé, si el/ella tiene sus necesidades cubiertas va a estar de mejor humor y va a dejar a los papás poder viajar más tranquilos.
  • Tratar de presentarle al bebé todos los estímulos posibles, eligiendo actividades que pueda disfrutar, no imponiendo horarios extraños ni demasiados esfuerzos.
  • Volver temprano al hotel, disfrutar también de ese momento de descanso.
Contenido elaborado en colaboración con Regina Candel Martínez, autora del blog Uniendo Caminos

domingo, 10 de junio de 2018

Amalia viaja 5. Su equipaje.


Equipaje

No hay que viajar con mucho, pero sí pensar muy bien la lista de cosas indispensables para el bebé. Hay que preveer momentos en que el bebé esté aburrido, o se manche mucho un pañal, o bien tenga hambre. Hay que considerar que el bebé se puede enfermar, hay que llevar algunos elementos que el bebé esté acostumbrado, como su pañito de apego o lo que use para dormir. Algo importante es llevar bolsitas, nunca se sabe dónde ni cómo va a manchar un pañal y no hay donde tirarlo en todos lados. Hay que llevar mucha ropa de cambio, un bebé usa al menos dos mudas por día. Y es bueno llevar de viaje un jabón para lavar la ropa, el blanco neutro. Al final de día es práctico tomarse un ratito para lavar algunas prendas.

Mi equipaje para ella y para mí fue en todos los viajes igual, ya sea para un viaje de 3 días como para uno de 15. Una valija pequeña, de no más de 12 kg completa a tope, y una mochila que en el viaje uso todos los días para andar en la ciudad. Conviene que la mochila tenga varios compartimentos para poder dividir la zona donde llevamos las cosas de la comida, del cambio de pañales y otro sector para las cosas nuestras.

Para viajar en avión hay que saber que no se puede viajar con más de cuatro cajitas de leche de 200 ml en la mochila de mano. Todas las cremas que llevemos además no pueden superar los 100 ml, y ponerlo dentro de una bolsita ziploc. No se pueden llevar elementos cortantes, por lo que si tenés una tijera para abrir los cartones de leche o un alicate para cortarle las uñitas al bebé, tendrás que dejar todo eso en el equipaje despachado. Mejor programar esto y no cometer errores para no tener demoras en los controles, que ya de por sí son molestos pasarlos con un bebé y cochecito.
Nosotros decidimos llevar nuestro cochecito de viaje siempre,. Amalia ya está acostumbrada y sabemos que allí va cómoda y que si se duerme va a descansar. Muchos que viajan al extranjero
deciden comprar un paragüitas por poco dinero en cualquier shopping y después regalarlo. Considero que conservarle ciertos elementos que ya conoce es bueno para su mayor bienestar durante el viaje. Ya va a tener que lidiar con demasiados cambios.

No olvidarse!

  • Ir despacio, tomarse tiempo para todo.
  • Observar cómo está el bebé, si ella tiene sus necesidades cubiertas va a estar de mejor humor y va a dejar a los papás poder viajar más tranquilos.
  • Tratar de presentarle al bebé todos los estímulos posibles, eligiendo actividades que pueda disfrutar, no imponiendo horarios extraños ni demasiados esfuerzos.
  • Volver temprano al hotel, disfrutar también de ese momento de descanso.


Amalia viaja 4. Mar del Plata.

Amalia viaja 4. Mar del Plata. Amalia tiene 10 meses.

En este viaje consideré mucho el clima. Mar del Plata es un lugar muy frío y no quería exponerla a una temperatura que la pudiera enfermar. Poner y sacar el abrigo es muy molesto, la lucha para que se dejara la bufanda tapándole la boquita, ponerle las zapatillas miniatura para que no tenga frío en los pies. Todo un trabajito para salir a la calle. Eso es Mar del Plata, por eso en parte me fui de la ciudad. No extraño la ciudad ni un poquito. Al contrario de lo que me pasaba cuando viajaba esta vez extrañé mi casa, mi lugar, mi familia.


Amalia tuvo muchísima vida social con todas las presentaciones a familiares y amigos. Terminó agotada pero feliz de jugar, de hablar, de sonreír sin parar.

De ida tome un bus, tardó 12 horas en llegar. Amalia durmió gran parte del viaje, pero me dí cuenta que aún es muy chica para tantas horas de colectivo, no duerme bien, no descansa. De regreso opté por el avión. Un servicio nuevo de Avianca de vuelo directo Santa Fe- Mar del Plata al mismo precio que lo que sale el bus. En tres horas estuve en casa.  Finalmente.

Fue una primera etapa del año con mucho movimiento. Se viene otra mitad de año más tranquila, sin planes de viaje por ahora. El trabajo sigue en casa, motivando a Amalia a conocer algo nuevo todos los días, estimulando su curiosidad desde casa. Este otro tipo de viaje.


Amalia viaja 3. New Orleans. Estados Unidos.

Amalia viaja 3. Estados Unidos. Amalia tiene 8 meses.

Este viaje llevó mucha planificación para que las cosas salieran bien. Cambió muchísimo mi manera de viajar. Antes no hacía reservas de hotel, hoy viajamos con todo reservado. No quiero sorpresas al llegar a una ciudad con Amalia cansada. Elegí hoteles que nos ofrecieran departamentos con cocina y cuna con colchón. Llamativamente en Estados Unidos los hoteles ofrecen lo que ellos llaman Pack and Play, una especie de practicuna, pero la ofrecen sin colchón ni sábanas de bebé. Tuvimos que
pedir específicamente que inventaran algún tipo de colchón. Hay que insistir con esto, y hacerlo con tiempo. La cocina me permitió seguir una dieta sana para Amalia, procurando que los platos no tengan sal ni azúcar. Para comer, como Amalia se sentaba pero aun con posibilidad de caerse de la silla, usé un cinto mío alrededor de una silla que la sostenía a Amalia en caso de querer irse hacia adelante. Fue una idea práctica y fácil.

Viajar es adaptación, es tratar de preveer algunas cosas pero sabiendo que vamos a tener que ser prácticos y más flexibles. En casa Amalia tiene su plato y cuchara; de viaje usamos cualquier plato y cuchara, en casa usamos el vasito vertedor; de viaje le damos agua con un vaso común, en casa juega con sus juguetes; de viaje juega con algunos elementos de cocina que no sean peligrosos.
Los vuelos también fueron bien planificados. Amalia ya pesaba más de diez kilos (el máximo para que Aerolíneas Argentinas te de una cuna), pero igualmente pedimos la cuna tres meses antes. No tuvimos suerte. Cuando hicimos el check-in en el aeropuerto nos indicaron que todas las cunas estaban ocupadas, lo que resultó mentira. Los asientos estaban ocupados, pero no había ningún bebé en el avión más que Amalia.

Tomamos algunas decisiones muy buenas para viajar con una beba. Reservamos tres asientos, en vez de dos, a pesar de que con menos de dos años los bebés pueden no pagar asiento y viajar arriba de un adulto. Esto nos permitió descansar bien, disfrutar del vuelo. Es más dinero, pero vale totalmente la pena. La segunda buena decisión fue viajar de día, sin modificar el sueño. A lo largo del viaje también decidimos viajar siempre de día y hacer noche en hoteles en la ruta. Esto nos permitió descansar a todos bien. Al otro día estábamos frescos para seguir andando, con ganas de seguir en el camino más que de llegar.

Siempre hay cosas por hacer con una beba, claro que se limitan algunos tiempos y salidas. Salir a cenar afuera lo descartamos, a no ser una cena muy tempranera, tipo 7/8 de la noche para poder volver al hotel y dejar descansar a la beba. Es verdad igualmente que los bebés se adaptan, pero en algún momento demuestran su malestar. Nosotros solo hicimos dos salidas, para ver un poco la noche de New Orleans, de lejos, esa noche que ya no me interesa. Cambian las prioridades y las ganas. Prefiero hoy volver al hotel, bañar en paz a Amalia, acostarla y quedarme charlando tomándome una cerveza o bien acostarme a leer. Al otro día arranca el show nuevamente, el show de Amalia, así que hay que descansar.

La gente le sonríe, ella feliz. Viajar para un bebé es presentarle un mundo de estímulos nuevos. Rostros, idiomas, olores, colores, texturas, ruidos, comidas. Es verdad que no se va acordar del Acuario de New Orleans, del paseo en bote por el pantano, de sentarnos en Stanley, esa esquinita tan hermosa de la ciudad. Pero todo, absolutamente todo, aporta a su desarrollo sensorial y neurológico. No es lo mismo ponerle una pantalla delante que llevarla a pasear por el Barrio Francés, no es lo mismo darle de comer fideos todos los días que dejar que prueben sabores nuevos desde ahora, no es lo mismo que escuchen el idioma español toda su vida que estar expuesta al inglés, italiano y francés aunque sea de vez en cuando. Sus ganas de ampliar el mundo, de curiosidad se estimulan también, en eso también estamos trabajando.


Amalia viaja 2. Buenos Aires.


Ser mamá no deja mucho tiempo libre, casi nada, y cuando escribir no es una obligación es fácil comenzar a olvidarse lo bien que hacen las palabras. Amalia me da tiempo para armar un rompecabezas de 5000 piezas a un promedio de cinco piezas por día. Ese es el ritmo de la vida más allá de ella, 5 piezas por día. Con ese tiempo puedo trabajar un poco, estudiar otro poco, leer a la noche un poquito más, pero no me he sentado a escribir. Amalia dan ganas de vivir más que de escribir. Siempre que estoy a punto de sentarme ella viene a pedirme ir a jugar o simplemente la miro, y ella me mira y no puedo seguir poniendo mi atención en la pantalla, quiero sentarme en el suelo a leer un cuento o a darle de comer al perrito de peluche con la cuchara de juguete. Hoy ella duerme y me siento después de tanto tiempo a contarles de tres viajes que hicimos con Amalia. Tres entradas en el blog, tres viajes, tres experiencias con Amalia, bebé viajera.

Amalia viaja 2. Buenos Aires. Amalia tiene 7 meses

A Buenos Aires fuimos en auto. No es difícil viajar con un bebé en auto si está acostumbrado. Amalia lo disfruta mucho, con una tolerancia de aproximadamente 6 horas, lo que nos lleva llegar desde Santa Fe a la Capital. Paramos muchas veces en el camino a cambiarla, a que tome la mamadera sin apuro y cómoda. Lamentablemente no todas las estaciones de servicio tienen cambiador en los baños, algo insólito pero cierto en este país. En esos casos se puede optar por cambiar al bebé en el auto o bien hablar con el encargado de la estación para que te facilite un espacio donde poder cambiarlo.

Buenos Aires nos trató muy bien. Las plazas han mejorado mucho, están preciosas. Amalia jugó en una plaza blanda, comenzaba a gatear así que la dejé andar aunque después casi tengo que tirar el pantalón y las medias de la suciedad. Priorizo su libertad, su disfrute. Así está aprendiendo a moverse, primero gateó, hoy, con diez meses, ya se para, se sienta, gatea con rapidez y por momentos se mantiene parada sin apoyar las manos en ningún lado. La libertad de movimientos le da seguridad, autonomía.

Fuimos a conocer el Teatro Colón. Amalia ya tenía sueño, era la hora de su siesta y duró la mitad del recorrido, pero pudo disfrutar de los colores, de las texturas de las paredes. Ella es feliz donde haya gente que observar.

En algún lado leí que viajando es importante saciar todas las necesidades del bebé si queremos poder disfrutar, si queremos sacar el mayor provecho del viaje sin que los adultos ni los niños sufran. Si tiene hambre, hay que dejar de hacerlo que estamos haciendo y darle de comer. Hay que tratar de respetar los horarios de sus siestas, por lo que las salidas deberían ser cortas considerando siempre hacer una parada en el alojamiento para permitir que el bebé descanse como está acostumbrado.

Amalia se hamacó por primera vez.

Amalia se paró sola en la practicuna y camino agarrada por primera vez.

Dos importantes primeras veces.


miércoles, 14 de febrero de 2018

Educating Amalia 1

El mundo se hizo de colores con la llegada de Amalia a mi vida. No viajo tanto, es cierto, pero aprendo todos los días algo nuevo en este nuevo camino que estamos recorriendo en familia. Se presentan nuevos desafíos, las preguntas de ¿Cómo hacer para que crezca como una niña independiente y feliz? ¿Cómo hacer que sea lo más autónoma posible? ¿Cómo ayudarla a no ser tan apegada (aunque uno lo sea con ella : )  ) ? Mientras uno investiga modos y hace un poco lo que el instinto le va dictando, uno va aprendiendo también a ser menos apegada, más independiente y feliz.

Encontré dos herramientas interesantes para ayudarla a Amalia en este camino. Como en todo en la vida hay que ser flexible, no apegarse a ningún dogma, porque de esa manera deja de tener sentido.

Uno es el BLW , o Baby Led Weaning (traducido algo así como el destete manejado por el bebé). Muchos lo traducen como  “alimentación complementaria autorregulada” o “alimentación complementaria a demanda”, es una manera de incorporar los sólidos en la alimentación del bebé sin pasar por la fase de purés y papillas, siendo el propio bebé quien se alimenta por sí mismo usando las manos. Se le presenta la comida en forma de palitos y el bebé comienza a experimentar solo. En un comienzo les cuesta agarrarlo porque se le resbala de las manos, o bien lo pueden agarrar pero no combinan con el movimiento de llevárselo a la boca. 

Hace solo un mes que Amalia está comiendo con este sistema y ya puede tomar una banana entera y comerla casi sola (come algunos bocados nomás y se cansa y empieza a jugar). Amalia tiene contacto con las texturas de los alimentos y con las mismas manos los hace papilla a veces. No se usa platos ni cucharas con este sistema. Un dato importante es que con el sistema de papilla los bebés primero aprenden a tragar y luego a masticar, con el BLW es al revés: primero aprenden a masticar y luego a tragar.

Hay que tener en cuenta que este sistema de alimentación es más un sistema para educar que para realmente alimentar al bebé. Por eso nosotros decidimos hacer un mix con el sistema tradicional de papilla, pero con la diferencia que nunca tuve que hacer una papilla sin textura, con el tenedor piso el alimento y nada más. Quedan algunos trocitos más grandes que otros. Otra diferencia es que de dos bocados que le doy a Amalia, uno ella toma la cuchara por su cuenta y se la lleva sola a la boca. Esto hace un mes no lo hacía, no sabía aún cómo llevarse el alimento a la boca. Hoy ya puede llevarse la cuchara, con cierta dificultad por momentos, a la boca. Ella descubre poco a poco su modo de alimentarse sola, ella va descubriendo sabores, texturas, colores y olores en la comida y va desarrollando la coordinación ojo-mano.
Todos los días es algo nuevo.


Hasta ahora le dí los siguientes alimentos:
  • frutas: banana, durazno, melon, pera, manzana (rallada) y kiwi
  • palta
  • arroz (tipo para sushi)
  • papa
  • batata
  • zapallo
  • zanahoria
  • queso untable blanco (con arroz por ejemplo)
  • aceite de oliva (una gotita mínima para cuando hago alguna de las comidas en papilla)
  • avena bien cocida con su leche de fórmula
  • pulpa de tomate
  • brócoli
Las recetas se van complejizando de a poco, haciendo mix con los alimentos. 
Hay una App muy buena que se llama Happy BLW.

Otra de las heramientas que descubrí es la escuela alternativa de María Montessori, que a principio de siglo XX, luego de observar el aprendizaje de los niños escribió una teoría de aprendizaje y habla de cuatro etapas de desarrollo en el ser humano entre el momento que nacen y los 24 años. Hay muchísimo material en la web para leer. Me resulta muy interesante ya que el objetivo de esta escuela es formar niños con todas esas cualidades que uno querría poder transmitirle a un hijo (el esquema que sigue lo saqué de una página web/App creada por una española que comencé a seguir www.cursosmontessoriencasa.es):


Capacidad de tomar decisiones
Capacidad de concentración
Capacidad de hacer juicios de valor
Libertad
Ser justo
Ser racional
Control del movimiento del cuerpo
Creatividad
Capacidad de ser feliz
Independencia
Auto disciplina
Amor por aprender
Capacidad de percepción
Respeto hacia con los demás
Respeto hacia la tierra
Responsabilidad
Seguridad en sí mismo
Auto-motivación
Hay mucho para aprender e investigar dentro de Montessori. En Santa Fe hay un taller al que pueden ir los niños a partir de los dos años y medio, donde realizan actividades con material especialmente preparado para desarrollar cada uno de los valores y capacidades cognitivas según la edad de los niños.
Cada día es nuevo, cada día hay alo nuevo por observar y aprender. Como en un viaje.
#viajar #sermama #montessori #blw #bebe

sábado, 13 de enero de 2018

Amalia viaja 1. La Paloma, Uruguay.


Viajar con bebés no es sencillo, es lo que postulan mil entradas en blogs y artículos con los 10 consejos a seguir para que el viaje con tu bebé sea más llevadero. Cada experiencia es diferente dependiendo del bebé, del estilo de viaje de los padres, del lugar donde se vaya. Creo que se puede viajar con bebes sea como sea, sólo hay que tener un poco de organización y cierta previsibilidad. Saber, por ejemplo, que al bebé le va a dar hambre a mitad de camino por lo que hay que tener preparada una mamadera tibia en caso de alimentarlo con fórmula o que hay que cambiar el pañal o que hay que tener juguetes y babitas a mano por cualquier motivo.

Nosotros elegimos ir a La Paloma en Uruguay por varios motivos. Ya fuimos el año anterior y conocer el lugar ayuda un poco a la hora de viajar por primera vez con un bebé. Sabíamos la cantidad de gente que iba a haber en la playa, el ritmo del barrio donde alquilamos la casa, las actividades posibles a hacer con las dos niñas más grandes y así poder mantener cierto equilibrio de entretenimiento para todos. Siempre preferí conocer nuevos lugares, pero en este caso, viajando por primera vez con un bebé, creo que fue una buena elección. Los papás están tranquilos sabiendo lo que viene y eso tranquiliza al bebé, que también necesita que le cuenten qué va a pasar. Todo es nuevo para Amalia y gasta muchas energías en adaptarse a los ruidos nuevos, los olores nuevos y las experiencias que va teniendo.

Nuestro primer vieja con ella fue en auto. Tratamos de ser lo más minimalistas posibles a la hora de elegir qué equipaje llevar. Hay que llevar lo básico, que comienza con una buena silla de auto, donde vaya cómoda y pueda estar 11 horas sentada. Demasido! Aprendí en este viaje que es mejor no superar los 500 km si se viaja con un bebé. Más kilómetros significa más cansancio para todos, se llega a destino agotados y sabiendo que aún queda bañar al bebé, darle su comida y acostarlo, con el tiempo y energía que eso demanda. Mejor hacer las cosas con calma, viajar de a poco, como una tortuga. El viaje comienza desde que arrancamos el auto en casa, hacer una parada en la mitad del camino para dormir es una mejor elección.

Sigo con la lista. Dos bolsos pequeños para Amalia llevé. Uno con su ropa, sus mantitas, sus sábanas, toallas, juguetes, cremas y otro con el kit de emergencia para llevar adentro del auto: con pañales, oleo, algodón, hipoglós, cambiador, toallitas húmedas, mordillo, chupetes, babita, mamadera. Lo que realmente ocupa lugar es el carro y también la cuna que en nuestro caso tuvimos que llevar ya que en la casa que alquilamos no nos daban una. También procuré llevar un mosquitero y cobertor de lluvia del carro y el fular. Ninguna de las tres cosas las terminé usando.

Finalmente compramos algo casi indispensable para ir a la playa con una bebé, principalmente para las playas de esta zona del mundo, donde los vientos no son poco comunes:  un refugio de playa. Compramos uno bueno, marca National Geographic, con protector de los rayos UV y con cierre, como si fuera una pequeña carpa para dos. Se hace por momentos molesto armarla y desarmarla cada vez que se va a la playa, pero hay días que sin ella no hubiéramos podido disfrutar ni de un minuto de playa.

Amalia se levantaba muy tempranito, así que aprovechábamos ese momento para desayunar tranquilas y salir a hacer una caminata por el barrio en silencio. Esta vez me llamaron mucho la atención las casas, hay muchas en miniatura, preciosas. Son rincones que invitan a sentarse, a entrar, pequeños espacios casi mágicos rodeados de bosque, de dunas y de aroma a sal. Amalia disfrutó de cada paseo, muy curiosa miraba todo lo que pasaba alrededor. En algún que otro paseo se quedó dormida acompañada por el sonido de los pájaros.

Cuando volvíamos yo trataba de salir a correr, aprovechar 40 minutos para mí, mientras ella dormía al cuidado de su papá. Corrí por la playa, por el bosque, por dunas, por el barrio. Fue mi momento, ese espacio que toda mamá debe darse para poder seguir con el día, que a veces es largo y muy cansador.

Es verdad, ir a la playa ya no es lo mismo. Ya no es agarrar una manta, un libro y el mate y listo. Ahora es una logística de organización que comienza con cambiar al bebé, ponerle protector y gorrito y termina con el baño a la vuelta de la playa. Los horarios son limitados. Nosotros optamos por llevar a Amalia sólo de tarde, alrededor de las 5, ya que de mañana el sol era fuertísimo desde muy temprano. No es común quedarse hasta que caiga el sol ya que al bebé le da hambre y sueño, ya quiere estar en su cunita y te lo hace saber con algún puchero o llantito.  Ir a la playa  ya no es lo mismo. No pude meterme a nadar cuando quería, no pude echarme en una manta a leer, no pude ir a jugar al volley o al tejo. Pero pude hacer otras cosas. Pude ver la reacción de Amalia ante las olas, sus ojos gigantes y juguetones, sus manitos que se movían sin parar de la alegría, pude ver cómo enfrentaba a las olas que venían sin miedo. Pude ver sus patitas metiéndose entre la arena, experimentando esa nueva sensación. Pude ver su carita tranquila mirando el atardecer, pude sostenerla en brazos mientras dormía una siesta playera.

Fue un viaje sin mucho movimiento, Amalia pudo mantener su rutina, sus tiempos pero con otro contexto. Aprendimos mucho, ella y yo.


A la noche, cuando se prendía el fueguito para el asado, Amalia disfrutaba por un rato del movimiento de las llamas, de los colores anaranjados y del calorcito hasta quedarse dormida. Demostró ser una gran compañera de viaje.

jueves, 9 de noviembre de 2017

Masajes Shantala, la India presente nuevamente en mi vida.

A todos nos gusta un hermoso masaje, nos relaja, nos hace renacer en mil sentidos. A mí me hace cerrar los ojos, me hace dejar por un momento este mundo, me hace, a veces, hasta llorar. 

¿Cómo no expresarme de esta manera con mi hija? Entregar el poder curativo de las manos para demostrar el más profundo amor. Preparar el ambiente con música y sonidos de la naturaleza, poner una manta sobre la cama, una almohada para su cabeza. Recorrer ese cuerpito en miniatura, suave, sin cicatrices de vida aún. Deslizar mis manos con un aceite natural por su espaldita y sentir como su cuerpo reacciona a los movimientos circulares de mis dedos. Tomar las diminutas manos y los diminutos pies y recorrerlos, contacto que va a dejar sus huellas. Cada caricia, cada beso es asegurarse que va a crecer feliz. 

Sonará cursi, pero el amor es la clave del éxito. Nada puede salir mal si se hace con amor. Estos masajes, descubiertos por un doctor francés llamado Frédérik Levober en la India, son la más absoluta demostración de amor de una madre a su hijo. Este médico vio en uno de sus viajes por la India a una madre en las calles de Calcuta haciendo estos masajes a su bebé. Me lo imagino acercándose a ver de qué se trataba, preguntándole a esta mamá sobre algo común para ella y totalmente exótico para él. Ella se llamaba Shantala, nombre que también se le a la diosa Parvati. Ella es la diosa del poder, es la diosa que da energía. Shantala, esta diosa encarnada en madre, le explicó a este médico francés su forma sencilla de empoderar a su propio hijo, con el contacto de sus manos, con la demostración de amor puro.

En el siguiente video se puede ver a Shantala haciéndole los masajes a su hijo, es un filme corto de Frédérik Levober. Se la puede copiar en la técnica, pero no en los sentidos que se despiertan. Cada bebé es único, como cada mamá. Es en el proceso de descubrirse que estos masajes cumplen su gran función.




domingo, 5 de noviembre de 2017

Ser mamá, ser teta.




Estado de incertidumbre, de bastante dolor y pena, de inseguridades cuando se rechaza la teta. Pareciera que este nuevo ser en el que una mamá se convierte estuviera tambaleando día a día a la espera de que la teta sea deseada y succionada por esa personita que estuvo en su panza, que no es suya pero que quisiera que lo fuera. 

La teta es todo…y como tal cuando es aceptada todo parece brillar, pero cuando se la rechaza se viene el mundo abajo. Ese mundo de madre puérpera, primeriza, con miedo de estar generando mucho o poco apego, con el miedo de no volver a sentir las cosas que sentía antes de ser mama, con la sensación de que nadie la entiende. Esa mama le hecha la culpa al mundo de no poder producir la leche que su hija precisa para nutrirse. Esa mama llora cuando la boca del bebe está cerca del pezón pero en vez de succionar con alegría hace gesto de puchero. Esa mama se enoja cuando siente que nadie entiende lo que le pasa, el mundo trata de racionalizar lo irracional, lo animal. El instinto de alimentar a su bebe no se mide con parámetros, no se puede pragmatizar. Esa mama se angustia cuando la inundan sentimientos de inutilidad y de ser prescindible. Ella piensa que si no puede alimentar a su cachorro entonces no sirve para nada, no entiende a su cría. No entiende su llanto, ni el del bebe ni el suyo propio.


Todo estado desaparece cuando finalmente la mama y el bebe se entienden, se sienten y se sonríen. Cuando la cría por si sola busca con la boca la sagrada teta para alimentarse y mira con ojos fijos y atentos a los ojos de la mama. Por ese momento glorioso, aunque dure unos pocos minutos al día, todo el resto, toda la angustia y el llanto, todos los miedos e inseguridades, todo vale la pena.

sábado, 20 de mayo de 2017

Publicación en Mujeres Nómadas: ¨Reencuentro con las Aguas Grandes¨.

Salió mi primer nota de viaje en la página de Mujeres Nómadas: www.mujeresnomadas.com/reencuentro-con-las-aguas-grandes/

Es muy difícil escribir sobre la naturaleza sin usar adjetivos inútiles que magnifican, engrandecen, tratan de transmitir al lector el sentimiento generado por el paisaje. Hay lugares que sólo se conocen con la experiencia, ninguna descripción es suficiente. El Parque Nacional Iguazú es un ejemplo. Toda la provincia de Misiones en Argentina es una sábana verde que hay que conocerla, palparla, para entenderla.
El turista va a Puerto Iguazú a conocer una de las Maravillas del mundo, a sacarse la foto en la Garganta del Diablo. Va clase turista o primera clase, pero va. Algunos llegan en avión, otros en un bus después de 27 horas de incomodidad. Algunos comen en los restaurants dentro del Parque, otros llevan sándwiches y tereré. Algunos paran en hoteles cuatro estrellas, otros van de camping.
Lamentablemente, el Parque Nacional Iguazú se ha transformado en un parque donde se contempla, se va a ver una atracción, sus aguas altas. No es un parque para palpar, vivir de cerca la experiencia de la naturaleza. El turista es guiado por las pasarelas, se le dice qué puede hacer, hasta dónde puede llegar. El circuito está armado de tal manera que no se puede evitar la acumulación de gente, principalmente en las temporadas más altas. Los ruidos, los flashes de los fotógrafos vendiendo la foto perfecta, las corridas para llegar a hacer todo en un día, las colas para tomar el Tren de la Selva. Todo eso también es el Parque Nacional Iguazú.
Pasarela nueva en Iguazú
Uno precisa cerrar los ojos por momentos y sólo escuchar el rugido del agua cayendo, o el grito de las urracas anunciando que hay un tucán cerca. Buscar los lugares más silenciosos desde donde la contemplación es casi meditativa. Siempre me pregunto qué habrá sentido Alvar Nuñez Cabeza de Vaca cuando, bajando desde Brasil por el Río Iguazú en plena exploración del territorio, se encontró con tremendo obstáculo para pasar con sus pequeñas canoas.
En sus relatos ¨Naufragios¨, Cabeza de Vaca relata el evento de esta manera: ¨Y yendo por dicho río de Iguazú abajo era la corriente tan grande que corrían las canoas por él con mucha furia; y esto causólo que muy cerca de donde se embarcó da el río un salto por unas peñas muy altas, y da el agua en lo bajo de la tierra tan gran golpe que de muy lejos se oye, y la espuma el agua como cae con tanta fuerza, sube en salto dos lanzas y más, por manera que fue necesario salir de las canoas y sacarlas del agua y llevarlas por tierra hasta pasar el sitio, y a fuerza de brazos las llevaron más de media legua en que se pasaron muy grandes trabajos”.  
Y prosigue: “salvado aquel mal paso, volvieron a meter en el agua las dichas canoas y proseguir su viaje; y fueron por el dicho río abajo hasta que llegaron al río del Paraná¨En ninguna parte encontré palabras que describan sus sentimientos en ese momento, sólo hace una descripción de lo visto. Ese es tal vez el espíritu que se mantuvo cuando se transformó la zona en Parque Nacional: un lugar para describir, más que para vivir.

Río Iguazú
Puerto Iguazú es para muchos un lugar de paso. Se mudan para trabajar con el turismo por un tiempo, instalan un negocio y viven unos años hasta que la falta de vida social y de actividades culturales que no estén necesariamente relacionadas a las Cataratas los decide a cambiar de destino.
Esto me contó una artesana que tiene un negocio de ropa. Ella, marplatense, decidió con su esposo y su hijo de cuatro años instalarse en Puerto Iguazú. En la ciudad feliz eran feriantes y no llegaban a fin de mes. En Puerto Iguazú pudieron instalar un local a la calle de venta de ropa de diseño y de sandalias de cuero hechas por ellos. Pagan doce mil pesos de alquiler, dos mil de contador, impuestos. Aún con todos estos pagos pueden vivir. Las ventas son buenas, pero la calidad de vida no termina siendo tan amigable. Ella, después de dos años, aún no hizo ningún grupo social con quien compartir. ¨Es por el tiempo que sea necesario, no sabemos aún hacia dónde iremos después¨.
Nadie se muda con idea de quedarse. El cambio cultural necesario es grande. Aún es un pueblo donde todo parece que está por terminarse de construir.

Río Iguazú
Es mi séptimo viaje a Puerto Iguazú. La última noche cené en un restaurant un plato delicioso: agnolotis de dorado con salsa de salmón con un buen vino blanco.
Cuando termino la cena, decido caminar unas cuadras por el centro y veo a una pareja joven que con una guitarra en una mano y unos billetes en la otra quieren comprar algo de comida en un puesto de hamburguesas de una esquina. El vendedor les dice: ¨Eso más una canción¨, y aunque los billetes no eran suficientes, se ríe mientras les prepara las hamburguesas.
Sentí cierta nostalgia de otros viajes. Lo curioso y maravilloso es que al otro día tal vez me encuentre con esta pareja adentro del Parque Nacional o disfrutando de la vista de Tres Fronteras.
Me despido de Misiones sabiendo que es un lugar donde todos comparten la alegría y la gran sonrisa al dejarse mojar por las aguas altas del río que se eleva con el viento.

jueves, 2 de febrero de 2017

Foto: Puente de los Enamorados en Annecy, Francia.

Esta foto la saqué en el último viaje a Europe, que estuve unos días en un pueblo encantador de FRancia, Annecy. Fue publicada por #mujeresnomades en su Instagram.
El puente de los Enamorados en Annecy, Francia. No es fácil viajar sola a lugares como este. Dan ganas de tirarse a dormir la siesta en un parque de la mano de tu amante, o bien tomar un helado sentado al lado del lago, sin hablarse, pero juntos. Dan ganas de ponerse un vestido con flores y salir a cenar a alguno de los restaurantes sobre el río en la ciudad antigua, tomar vino tinto y reírse por nada. Dan ganas de estar enamorada.

sábado, 14 de enero de 2017

La Paloma, Uruguay.

La Paloma, enero 2016.


Adoro Uruguay. Una isla donde todo funciona en aparente paz y armonía en medio de un continente donde las palabras caos y crisis cuadran a la perfección. Para llegar a Uruguay hay que cruzar el río del mismo nombre. Desde Gualeguaychú se traspasa un puente de 5300 metros para llegar del otro lado y hacer el ingreso al país vecino por Fray Bentos. El río es tan ancho que costaría llegar de una orilla a la otra en piragua.

Llamativamente los controles al pasar la frontera son casi nulos; dni y tarjeta verde del auto.  Son de conocimiento popular que son las fronteras hacia Bolivia y Paraguay las más exigentes, ya que por ahí se pasan drogas, dinero no declarado y personas por trata de blancas. Parece ser que por Uruguay no pasan estas cosas. Los oficiales de migraciones son divinos y confiados. Será tal vez la manera de no generar caos ni nigún tipo de crisis entre estados hermanos.

En Uruguay nadie recibe pesos argentinos, pero sí dólares. Una buena manera de conseguir cambio es pagar con dólares y recibir el vuelto en uruguayos acompañado de su frase preferida: ¨A sus órdenes¨. Así uno se despide de cualquier vendedor.

Adoro llegar a los destinos de noche. La Paloma es un pueblo de 5500 habitantes durante el año. Esta población debe triplicarse durante el verano. Las casitas de alquiler, los dos hoteles cerca del faro y los campings están completos desde el 20 de diciembre hasta aproximadamente el 15 de enero. Luego, Uruguayos, Brasileros y Argentinos continúan haciendo su parada en estas playas pero en menor cantidad. Llegar a la Paloma pasa casi inadvertido de noche, se lo ve oscuro, con luces tenues en sus calles. No se sabe muy bien qué hay a los costados del camino. Al otro día, con el sol de farol, se descubre un paisaje que combina playas de arena largas, playas de piedra, médanos y bosque.

Las mañanas siempre ideales para ir a la playa transcurren al sol. Las familias caminan hasta las playas con nombres extraños como Anaconda con sus sombrillas, sillitas, baldecitos y palitos de los más chicos. Los surfers van silbando bajito sin calzado, con el traje de neoprene puesto y la tabla debajo del brazo. Grupos de adolescentes y jóvenes eligen La Balconada para juntarse. De golpe una trompeta se escucha a lo lejos. Llega el empanadero. Un hombre con sombrero de ala muy ancha, ropa no muy cuidada que en bicicleta y con un carro detrás, recorre todas las playas a lo largo vendiendo empanadas. Super caseras, riquísimas. Si alguien le quiere comprar a su regreso, ya no puede. Las vende todas. Realmente un éxito de empresa. Su público lo espera día a día alrededor del mediodía con esos manjares que sacan un poco el hambre después de una mañana de agua salada, un poco de viento y mucho sol.

Las playas en Uruguay no tienen su espacio ocupado por edificios, ni balnearios ni carpas. Sólo algunos ¨chiringuitos¨ sobre la arena. Ideales para sentarse a tomar algo o bien comer un choclo recién cocinado. Las playas son espacios públicos. Cualquiera entra y ocupa el lugar que más le agrada. Lamentablemente siempre existen quienes confunden público con tacho de basura. Algunas bolsas o botellas a la vista. El empanadero, preocupado por esto, le pide a sus clientes que levanten alguna bolsa dando vueltas por ahí que seguro alguien se olvidó sin querer.

Las tardes son diferentes. El viento siempre cambia de dirección y puede mejorar o empeorar el día de playa. Los turistas se ponen sus remeras o vestidos si hay más viento de lo deseado, pero se mantienen firmes disfrutando de los días de playa que les quedan. A la tarde es el horario para jugar al tejo o a las paletas. Alguno saca un boomerang y casi golpea al perro del vecino que lo corre pensando que es un palito. Los surfers se divierten con las pocas olas que hay, muchos están aprendiendo, otros entrenando para probablemente el próximo verano ir a otro destino con olas más desafiantes. Hay grupos de turistas que crecen día a día. Siguen llegando amigos y de pronto son quince personas en ronda de mate y charla.

Adoro los atardeceres en la playa. Siempre dan ganas de estar tomando una cerveza acompañado con rabas con mucho limón. Es la combinación perfecta después de haber estado en el mar y seguir sintiendo la sal en los labios. En La Paloma todos los atardeceres son diferentes. En algunos el sol, un poco tímido, se esconde detrás de una nube antes de tocar el horizonte.

La noche en La Paloma puede describirse en sus sabores. Te puede encontrar haciendo un asado en los balcones de los departamentos de alquiler frente a la playa. Tal vez tiene más sabor a paella cocinada frente al público en la feria de artesanos. O a algún plato con langostinos y cerveza fresca de los comedores más tradicionales. Todos llegan a la noche con hambre después del día de playa. Después, con el sonido de las olas, se puede dormir soñando con el faro iluminando a los pescadores que probablemente a las cinco de la mañana partan con sus barcos diminutos.


Adoro Uruguay.

viernes, 30 de diciembre de 2016

Galería de fotos de la UTMB, Chamonix, Francia.


Estas son algunas fotos de corredores que cumplieron un sueño llegando a la meta en la UTMB de Chamonix, Francia.

No te rindas

No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,correr los escombros,
Y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas ,E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme, Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma, Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo… te quiero.

Mario Benedetti