domingo, 19 de noviembre de 2023

En el espectro, en el camino

 Hace unos días se publicó una traducción que hice para la revista sobre Budismo Lion´s Roar. Es el testimonio de cuatro personas con TEA budistas que cuentan cómo la meditación y las prácticas budistas los han ayudado durante su vida. Para ver el artículo online, pueden hacerlo en el siguiente link: https://www.lionsroar.com/en-el-espectro-en-el-camino/

En el espectro, en el camino

BY JOE DAROCHAANLOR DAVINPETE GRELLA AND LOUISE WOODFORD| NOVEMBER 15, 2023

La meditación puede ayudar a superar desafíos, a cultivar la calma y a conectar con los demás. Cuatro personas budistas con autismo nos hablan sobre cómo la práctica le ha cambiado la vida.  

¿Tendría autismo el Buda?

Louise Woodford se pregunta cuál sería el diagnóstico del Buda si hoy estuviera vivo.

¿Piensas que el Buda era perfecto, sin trastornos y que es absurdo o que llama la atención sugerir que tenía autismo? Si es así, como les debe pasar a muchos, puede ser que tengas un prejuicio erróneo de lo que significa “tener autismo”. El autismo es simplemente una aparente incapacidad de comportarse de manera que cumpla con las expectativas de la mayoría. Una persona con autismo como yo no es discapacitada ni tiene ninguna desventaja cuando se trata de progresar a nivel espiritual.

Con frecuencia me he preguntado bajo qué “condición” sería etiquetado el Buda Shakyamuni si viviera hoy en el mundo occidental. Por lo que yo entiendo, no era una persona que siguiera a las masas (de hecho, hizo todo lo contrario de lo que su gente esperaba de él). Evitaba la intimidad, encontraba la calma en la soledad, tenía gran afinidad por los animales, era un gran pensador, tenía un alto estándar de moral, era un niño solitario que prefería sentarse debajo de un árbol que jugar con otros niños, se mudó de una comunidad a otra, no tenía apegos sociales, tenía el objetivo claro de lograr la iluminación, y experimentó el mundo de forma profunda y con una sensibilidad inusualmente alta. ¿Les suena familiar? 

¿Por qué querría ser como el resto?

Si tomara cuatro piezas largas de madera y pusiera una pieza plana de madera encima, podríamos etiquetar a la estructura como “mesa”, ya que tiene un número de características que cumplen con el criterio de “mesaidad”. Creo estar en lo cierto cuando digo que los budistas en general consideran que la mesa es una creación de la mente. Si tomamos a una persona cuya comunicación social difiere de la de la mayoría, que tiene comportamientos o intereses específicos o repetitivos, podríamos estar de acuerdo con que esta persona pueda recibir la etiqueta de “persona con autismo”. Por lo tanto, debemos concordar en que, como la mesa, “la persona con autismo” es también una creación de la mente. El autismo no existe como fenómeno independiente, separado de la mente que lo crea y lo etiqueta. Según el Budismo, nada es permanente y nada existe de forma independiente. Solo hablamos de simples etiquetas.

Incluso si tomamos un punto de vista científico, el cerebro es flexible. Gracias a la neuroplasticidad, nuestro cerebro puede cambiar y adaptarse según nuestras experiencias. Las neuronas pueden ser regeneradas y las conexiones entre ellas pueden ser reforzadas. Hay que considerar también que somos, de forma literal, manojos de energía, cada átomo contiene casi el 100% de espacio vacío. De hecho, parece que no pudiéramos encontrar nuestro ser de existencia permanente, ya sea que lo busquemos a nivel espiritual o científico. Entonces, ¿desde qué perspectiva podemos decir que “el autismo” es una cosa?

He leído en páginas de medicina que no hay cura para el autismo, que es un trastorno para toda la vida. ¿Cómo? Si nada es permanente y el cerebro es plástico, esto no tiene sentido. Además, ¿por qué querría una “cura” para mi personalidad poco convencional? ¿Por qué querría ser como el resto? No estoy enferma y todo funciona a la perfección. ¿Realmente piensan que tengo una discapacidad para toda la vida porque tengo la personalidad de una minoría?

¡La etiqueta “trastorno del espectro autista” no suena muy budista o científica! A pesar de la estigmatización, supongo que la etiqueta “autismo” funciona por ahora; me ayudó a encontrar mi tribu. Por lo tanto, hasta que el mundo acepte que de forma maravillosa todos solo somos diferentes, la etiqueta “autismo” no está tan mal.

Como dijo la activista ambientalista Greta Thunberg, el autismo puede ser un superpoder. No hay límites en lo que una persona con autismo puede lograr si cuenta con el apoyo adecuado y está en el ambiente correcto. ¿Por qué no lograr la iluminación? Si cualquiera puede conseguir centrarse en el camino para la superación espiritual, una persona con autismo también puede.

En mi experiencia, los únicos comportamientos autistas que causan dolor en mi vida aparecen cuando trato de esconder las diferencias, o cuando me escondo por miedo a que me juzguen o a no cumplir con las expectativas, o cuando algunos aspectos de la sociedad moderna que creamos me abruman. Todos estos son hábitos creados por mi mente como respuesta a experiencias vividas, para no dejar que dañen mi ego. Si elimino esos “comportamientos autistas” negativos, me quedo con los atributos cool que acompañan al camino del Budismo, que definitivamente quiero conservar, y ¡tal vez me envidien un poco por ellos! 

Por lo tanto, estoy determinada a exponerme a la vida como hizo el Buda, con apertura y una curiosa vulnerabilidad, sin máscaras. Si la gente piensa que soy muy rara o muy aburrida, está bien. Como estoy siguiendo el camino budista, creo que ser considerada rara y aburrida desde un punto de vista terrenal significa que estoy haciendo las cosas bien. Al menos por el momento, voy a aceptar que, por mis rasgos particulares, soy etiquetada como “persona con autismo” en nuestro mundo moderno occidental, y la etiqueta funciona para mí, como funciona “mesa” cuando necesito un lugar para apoyar mi taza de té. Pero yo no soy “autista” por naturaleza. Además, en mi humilde opinión, no es un trastorno.

Es irónico cómo mi tendencia a buscar la soledad, a evitar la intimidad, a hacer demasiadas preguntas y a ser muy sensible son los rasgos que me dificultaron tanto comenzar a ir a los grupos de dharma. ¿No son esos rasgos los valorados en la tradición budista?

Por ahora, si necesitan encontrarme, estaré de retiro en meditación profunda, viviendo en el bosque con los animales y los árboles y comiendo la misma comida sencilla todos los días. Esto puede ser solo una metáfora, de todas formas, no hay nada, repito, nada parecido a un trastorno en esto; y si no me creen, ¡pregúntenle a un buda!

Las comparaciones causan sufrimiento

Pete Grella solía compararse con personas sin autismo, pero ya no lo hace.

Durante la mayor parte de mi vida me he preguntado: ¿Por qué? ¿Por qué mi vida parece diferente a la de todos los demás? Esto me ha provocado mucho malestar. Como no tenía diagnóstico, no podía entender por qué yo era diferente. Solía pensar que, cuando muriera, sería buena idea hacerme una autopsia para comprobar que algo no funcionaba bien en mi cerebro.

Durante mi infancia, el único autismo que conocía era el no verbal (ahora denominado de grado 3) y yo, claramente, no era eso. En ese momento, la bibliografía sobre autismo decía que las personas con autismo no podían interpretar las expresiones faciales y que no tenían empatía o imaginación. Sin embargo, yo podía leer las expresiones faciales (aunque no las microexpresiones, según supe después). Podía entender los sentimientos y los puntos de vista de las personas y tenía imaginación. Podía escribir canciones y jugar a “Calabozos y Dragones”. No obstante, tenía algunos de los rasgos a los que la bibliografía hacía referencia, por ejemplo, en relación a la estimulación sensorial. También el hecho de que me concentraba en las partes pequeñas, que veía patrones en las cosas y que me gustaban las rutinas. En los años noventa, cuando apareció internet, pude hacer evaluaciones en línea que decían que estaba en la frontera en relación a una persona con autismo. De todas formas, eso no era concluyente.

Si puedo observar estas manifestaciones de la misma manera en que observo a mis pensamientos, tendrán menos impacto.

Estaba luchando contra la depresión y la soledad; probaba muchas cosas para cambiar mi situación, incluso terapia y medicación. Luego, comencé a meditar y a estudiar el dharma. Esto fue lo que mejor funcionó.

A pesar de que las técnicas sugeridas en terapia ayudaron un poco, estaban diseñadas para personas sin autismo, cuya mente es sustancialmente diferente a la de una persona con autismo. Una de las características del autismo es que hay partes del cerebro que tienen más conexiones y otras partes que tienen menos que en el cerebro de una persona no autista. Es por este motivo que las personas con autismo podemos tener experiencias sensoriales muy intensas y una mente que se puede concentrar por mucho tiempo en un tema. Por esto es que también nuestras emociones pueden amplificarse o casi no ser registradas. Para las personas sin autismo, las emociones suelen durar noventa segundos, mientras que para las personas que están dentro del espectro autista, un evento emocional puede durar hasta una media hora. Las técnicas para manejar las emociones que duran noventa segundos no van a funcionar cuando las emociones pueden tener una duración de treinta minutos.

Le pregunté a un maestro si el dharma podía ayudarme a hacer amigos. Me dijo que si siguia los preceptos haría amigos naturalmente. Esa no fue mi experiencia. De nuevo, volvía a la pregunta: ¿Por qué no soy como el resto?

Desde ese entonces, he recibido un diagnóstico oficial y he estudiado cómo las personas sin autismo se relacionan con las personas que estamos dentro del espectro autista. He descubierto que tenemos formas de comunicación no verbales diferentes y que esto pone un muro entre nosotros y la población en general. Nuestra mente autista puede concentrarse mucho en una sola cosa, lo que dificulta el contacto visual. Poner la atención en las palabras y en la mirada puede ser demasiado. A veces nos mecemos de atrás hacia adelante para aliviar la intensidad de estas experiencias. Las personas sin autismo pueden malinterpretar este balanceo y pensar que nos pasa algo o que nos están poniendo nerviosos. Me lo han dicho.

Las amistades y las relaciones se construyen por medio de puentes emocionales. Tener emociones que son “todo o nada” (o ser más objetivos que subjetivos en nuestras expresiones faciales y gestos) dificulta la creación de esos puentes emocionales. Los estudios han demostrado que las amistades y las relaciones son el factor más importante en la búsqueda de la felicidad. Por lo que si tuvieras que diseñar una condición que te robe la felicidad, sería el autismo, que inhibe los puentes emocionales necesarios para conectar con la gente. Esto nos hace sentir mal, y encima, ¡el autismo puede amplificar nuestras emociones!

Hay estudios que ayudaron a demostrar cómo las personas con autismo hacen una primera mala impresión en las personas no autistas, lo que puede modificar las tasas de depresión y suicidio, que están en aumento en la población con autismo. Por suerte, he descubierto que la meditación y el dharma pueden ayudar. Gran parte del sufrimiento de las personas con autismo es causado por las comparaciones que hacemos y por querer que las cosas sean diferentes de lo que son. Cuando comparo mi vida con la de las personas sin autismo, me puedo sentir mal, porque tienen cosas que me gustaría tener en mi vida. El dharma nos enseña que las comparaciones creadas por la mente son una de las herramientas del ego, que las utiliza para construir la identidad. Además, el dharma nos muestra que el ego no es lo que somos, que solo somos una conciencia viviendo el momento presente. Si yo entiendo que esto es todo lo que soy, las comparaciones dejan de tener importancia.

Por medio de la meditación puedo aprender a observar mis pensamientos; cuando las comparaciones aparecen, las puedo ver ir y venir y reconocer que es lo que la mente hace y es en ese momento cuando no tengo que poner resistencia.

La conciencia plena del cuerpo ha sido otra gran ayuda. Ahora reconozco que las emociones se manifiestan en mi cuerpo y si puedo observar estas manifestaciones de la misma manera en que observo a mis pensamientos, tendrán menos impacto. También puedo cambiar el enfoque desde mis emociones hacia otras sensaciones físicas en el ambiente donde estoy. Por ejemplo, cuando medito, a veces me centro en lo que mis pies están tocando o en el aire que roza mi piel. Si puedo aceptar todas las sensaciones físicas como iguales, puedo dejar de escapar de las sensaciones que no me gustan o de buscar las que deseo.

El gran investigador sobre el autismo, Tony Attwood, sugirió que los mayores con autismo deberían transmitir lo aprendido a los más jóvenes. Estoy agradecido por poder compartir el dharma con otras personas con autismo y neurodivergentes. Espero que experimenten todos los beneficios de la práctica como yo.

El placer de la baja estimulación

El zendo (la sala de meditación), con sus colores tenues y su profundo silencio, puede ser un refugio para las personas con autismo, dice Anlor Davin.

Estoy tan agradecida por haber encontrado la práctica Zen y el Budismo. Antes, mi vida era un auténtico desastre.

Yo soy una persona con autismo, pero no tuve un diagnóstico hasta los 46 años. En Francia, mi infancia no fue fácil. Todos los aspectos de mi vida estaban impregnados de crudeza y eso generaba muchas tensiones: ansiedad, sueño sin descanso, problemas digestivos, tristeza, llanto frecuente, dificultades para comer, hipervigilancia, desafíos sensoriales y un silencio inapropiado, para mencionar solo algunas de las dificultades que tenía. Trataba de esconder mi malestar constante, me contenía durante los días de escuela y explotaba cuando estaba en mi casa. Por suerte, mi padre me llevó a aprender tenis, deporte que ayudó a mantenerme a flote como para poder sobrevivir la etapa.

Cuando tenía 23 años, emigré a los Estados Unidos. Durante los primeros doce años viví en Chicago, donde me casé con un americano. Nos divorciamos cuando mi hijo tenía 5; aunque estaba contenta con la decisión, la vida de una madre soltera con autismo no diagnosticado fue muy difícil, hasta que aparecieron los ataques de pánico que me indicaron que debía buscar una nueva forma de sobrellevar la situación.

Estar en silencio con otros era tan extraño que parecía como si mis sentidos estuvieran absorbiendo el silencio, como cuando la tierra seca absorbe el agua. 

En esa época, una amiga me prestó el libro “Nada de especial: viviendo Zen” de Charlotte Joko Beck. Lo que leí sobre el Zen tenía sentido. Pensé, ¿por qué no probar?

Entonces, me mudé de Chicago a un centro Zen en California. Al instante, amé la quietud y la falta de agresividad, de rapidez y de artificialidad que me molestaban en todos los otros lugares. En ese silencio, pude al fin relajarme y prestar atención a mi cuerpo y a mi mente. Por primera vez en mi vida, no estaba abrumada de forma constante por los ruidos, las luces y otras sensaciones. Por fin, estaba con un grupo de personas con las que me podía relajar, me dejaban ser, incluso cuando no me entendían.

Cuando me sentaba a meditar zazen, con la columna erguida en quietud, todos estaban en silencio alrededor mío. Estar en silencio con otros era tan extraño que parecía como si mis sentidos estuvieran absorbiendo el silencio, como cuando la tierra seca absorbe el agua. Como toda la sangha practicaba zazen, todos sabíamos que las palabras no eran siempre necesarias, que el silencio podía ser hermoso y que la luz tenue, un bálsamo para los sentidos.

Tuve que dejar el centro Zen luego de seis meses para volver a estar con mi hijo, que ya tenía 7 años y se había quedado con su padre y su abuela. Retorné a sentirme consumida por la supervivencia, pero con un enfoque diferente: todas las mañanas me sentaba a meditar sola. Practicar una y otra vez, sola o acompañada, me ayudó a hacerme más fuerte, tanto a nivel físico como espiritual.

Entendí qué estaba sucediendo en mi interior. A menudo, las personas se distraen para desentenderse de las cosas que no les agradan de su vida. Sin embargo, la única manera de estar en paz con esa sensación de desagrado, es hacerle espacio y abrazarla.

Ahora, luego de casi 25 años de práctica Zen, he conocido a muchas otras personas con autismo que meditan. La meditación puede ayudar a las personas neurodivergentes a calmar su sistema nervioso, que se altera con facilidad.

Aunque no todas las personas con autismo tienen una sensibilidad extrema a una variedad de estímulos, muchos disfrutan de tener menos estímulos con los que lidiar. Inventé una palabra para describir la disonancia de mis sentidos: AGAPAR, para AGresivo, APurado, ARtificial. La meditación budista se aleja de forma grata de todo lo que es AGAPAR.

La mayoría de las distracciones, y por extensión de los estímulos, son eliminadas, o al menos bastante apaciguadas en un espacio de meditación o en un centro Zen. Esto es muy importante para una persona con autismo. Mirar hacia una pared durante una meditación, en vez de estar mirando objetos que se mueven con ajetreo, puede ser un bálsamo; lo mismo sucede con la tradición de usar colores tenues y oscuros, que son también relajantes. En vez de palabras, se usan campanas y otros objetos para marcar el comienzo y el final de la meditación; y se usan varios gestos para comunicar algo, como cuando nos saludamos con una inclinación. Se necesitan muy pocas palabras, y en el silencio, se hace posible susurrar sólo lo que es necesario.

Las personas con autismo deben considerar el nivel de gasto que se requiere para comenzar una práctica de meditación. La mayoría de las personas con autismo tienen poco dinero, yo no soy una excepción, por lo que estoy muy agradecida por las becas que recibí, lo que me permitió poder practicar con varias sanghas. Aunque llega el momento en que es importante poder practicar con otros, una de las ventajas de la meditación es que una persona puede comenzar a practicar solo en casa, sin ningún tipo de gasto.

Al ser una persona con autismo, suelo sentir que pertenezco a una minoría y que estoy un poco marginada. Por este motivo, comencé, con la ayuda de mi compañero con autismo, la sangha que llamamos Autsit (.net). La mayoría de los que participan son personas con autismo, aunque todas las personas neurodivergentes y sus aliados (amigos) son también bienvenidos.

Una vez más, estoy tan agradecida de haberme cruzado en el camino Zen.

El hombre en el espejo

“La meditación me permitió comenzar a ser consciente de mí mismo”, dice Joe DaRocha. “Me presentó a mi ser”.

¿Cómo era mi vida antes de encontrar el camino del Budismo? Caótica.

Estaba viviendo en constante confusión y frustración. No había ninguna sensación de estabilidad psicológica. Tenía una visión muy reducida de la vida, que era totalmente autodestructiva, y esto se hacía evidente en mi relación con las personas. Todas las relaciones definidas de forma rígida (maestro-estudiante, empleado-empleador) funcionaban, pero las relaciones íntimas y las amistades eran un desastre. No era posible mantener una relación funcional por mucho tiempo. Parecía que repetía mis errores de forma indefinida y esto me hacía sentir derrotado.

Sin embargo, siempre tuve cierta fascinación por el Budismo. Cuando tenía entre doce y trece años, solía ver las repeticiones de la serie Kung Fu en la televisión, que se transmitió entre 1972 y 1975, me fascinaba. El protagonista, Kwai Chang, creció en China y migró a los Estados Unidos, un extraño en tierras extrañas. Aunque tenía los mismos desafíos que otros, su actitud y su conducta eran completamente diferentes. En todos los episodios, veía cómo superaba alguna dificultad y pensaba “¡Guau! Ojalá yo pudiera hacer eso”. Esa fue la primera vez que me expuse a la meditación.

Cuando decidí que tenía que hacer un cambio en mi vida, comencé a meditar. Pronto fue evidente que la práctica era una forma de descubrir quién era. Traté varios métodos de Occidente para gestionar mi salud mental, y aunque me ayudaron, siempre faltaba algo. Lo más importante era que no sabía quién era Joe DaRocha. La meditación y el Budismo me permitieron comenzar a ser consciente de mí mismo. La meditación me presentó a mi ser. Comencé a percibir de otra manera. La revelación más importante fue cuando me di cuenta que yo tenía un rol activo en mi autodestrucción.

De muchas maneras, el budismo encaja con mi personalidad

Es verdad que hubo desafíos y obstáculos que estaban fuera de mi control, pero yo me hacía cargo de que éstos empeoren y persistía en mantener mis miedos y en estar a la defensiva todo el tiempo. Me di cuenta de que yo era el autor de mi propia aniquilación. Podía ver al enemigo en el espejo.

Fue un proceso completo y gradual de reaprender hasta que mi perspectiva de las cosas cambió y, en consecuencia, mis reacciones. Por ejemplo, solía temer a las serpientes, me aterraba. Un día, varios años después de comenzar a meditar, decidí hacer una práctica en mi jardín. Justo antes de que la meditación concluyera, escuché un sonido crujiente suave, y cuando abrí mis ojos había una coral ratonera serpenteando a un metro delante de mí.

Lo primero que pensé fue que éste también era su mundo. Como un reconocimiento de que la serpiente también pertenecía a ese lugar, como yo. No tuve nada de miedo y me pude sentir sonreír. Fue una experiencia increíble; en el lenguaje Zen, fue satori, un momento de iluminación, la habilidad de poder ver la verdad de forma clara. Esto nunca podría haber ocurrido sin mi práctica de meditación.

El Budismo coincide con mi personalidad de muchas maneras. Soy una persona bastante solitaria, pocas veces socializo y no me gustan los grupos. En la tradición Budista puedo hacer prácticas solo. Tengo una guía, recibo instrucción y atención por parte de los maestros, pero al final, todo depende de mí.

Nadie me va a ofrecer la auto conciencia; nadie me va a decir cómo liberarme. Solo se trata de: “Esta es la filosofía, esta es la práctica. Ahora hazte cargo, a ver qué encuentras”. Me gusta mucho que sea así.

Soy escéptico de cualquier método que ofrece soluciones espirituales externas para mejorar mi salud mental. No tengo fe en que las respuestas a mis preguntas existenciales y espirituales estén “allí afuera”. Estoy convencido de que las respuestas deben venir desde dentro. Para mí es pura lógica: si las preguntas sobre mi salud mental/espiritual están siendo generadas por mi mente, entonces debe ser en mi mente donde puedo encontrar las respuestas.

Uno de los desafíos que deben enfrentar muchas personas con autismo es que están encerrados en sí mismos. Su pensamiento es acotado, el mundo es blanco o negro sin mucho espacio para otras perspectivas. Sé lo que es vivir en ese mundo. Es una existencia limitada. Restringe las opciones y las soluciones a las que se podría acceder para hacer mejor las cosas. Mi experiencia como persona con autismo de vivir bajo esas restricciones fue como vivir adentro de una choza en una isla. La meditación no me dejó salir de la isla (no puedo “curar” mi autismo) pero me permitió salir de la choza a explorar.

La terapia, la orientación, todo me ayudó. Sin embargo, seguía siendo alguien de afuera que me trataba de ayudar a ver el mundo de otra manera; mientras que en el Budismo, puedo experimentar el mundo por mí mismo. Puedo verme a mí mismo en ese mundo y navegarlo, no desde una perspectiva aprendida, sino vivida.

También quiero agregar que la medicación cambió mucho mi vida. Tomo mis medicinas de forma regular y siempre recomiendo antes ver a un médico para hacer una consulta sobre la salud mental. Nunca diría que el Budismo y la meditación van a mejorar al cien por ciento las vidas de todas las personas con autismo grado 1, es una afirmación demasiado extrema. Sin embargo, puede cambiar la vida de algunos.

El Budismo y la práctica han cambiado mi vida, me dieron cosas que pensé que nunca tendría. Me dieron claridad. Me dieron la práctica espiritual, las enseñanzas y una comunidad.

Una vez, escuché en el trabajo que había una compañera que era budista y me acerqué a conocerla. Me acuerdo acercarme a ella, presentarme y preguntarle si era budista. Ella respondió que sí y hubo un momento de entendimiento inmediato. Fue como irse de viaje a una tierra lejana, donde no conoces el lenguaje, la cultura o la gente y de golpe te cruzas con alguien de tu barrio.

Ella era Budista Tibetana y yo soy Budista Zen. Cuando hablábamos, hacíamos comentarios sobre las diferentes prácticas. Las conversaciones eran divertidas, aprendíamos mucho y no nos sentíamos nunca incómodos.

Una vez le pregunté sobre las postraciones (una práctica devocional en la cual te acuestas y tocas el suelo con tu cabeza varias veces). Esta era una de las prácticas que ella hacía y yo no, y mientras más se explicaba, más preguntas tenía para hacerle. Después de un tiempo, nos dimos cuenta que yo no iba a captar los beneficios de esta práctica, entonces ella hizo un movimiento de negación suave con su cabeza y con una sonrisa me dijo: “Ay, Joe, ¡eres un Budista tan Zen!”. Es una de las cosas más lindas que alguien me dijo en mi vida.


SOBRE LOUISE WOODFORD

Louise Woodford escribió hace poco un artículo que fue publicado en el libro Autism and Buddhist Practice: How Buddhism Can Help Autistic Adults Cultivate Wellbeing (El autismo y la práctica budista: cómo el Budismo puede ayudar a los adultos con autismo a cultivar su bienestar), editado por Chris Jarrell.


SOBRE PETE GRELLA

Pete Grella es un maestro budista en Los Ángeles. Es el anfitrión de Neurodiverse Affinity Group con Insight LA llamado InTune.


SOBRE ANLOR DAVIN

Anlor Davin es una monja Soto Zen. Su libro, Being Seen (Ser vista), fue publicado en el año 2016.


SOBRE JOE DAROCHA

Joe DaRocha tiene un máster en trabajo social y ha trabajado con familias y niños traumatizados durante 25 años.


SOBRE REGINA CANDEL (TRADUCTORA)

Regina Candel Martinez cursó las carreras universitarias de Profesorado de inglés y Traducción técnica-científica de inglés en Argentina y ahora vive en España. Apasionada por la escritura, la lectura y los viajes, lo que la acerca a los textos desde una curiosidad innata por el conocimiento de nuevas culturas y formas de vida.

 



sábado, 26 de agosto de 2023

El ritual de comer

 

No importe si comes con copas o con tazas de plástico, lo que vale es la atención que le pongas al compartir en la mesa.

La forma en que comemos es una marca de nuestra forma de vivir. ¿Te pones alguna vez a pensar no solo en lo que comes, sino en cómo lo haces?

 Si estamos tristes o estresados, en general hacemos dos cosas; o dejamos de comer o comemos demasiado. Si estás de camping con tu familia, al aire libre, en formato “somos felices con lo que sea” y acabamos de volver de la piscina; lo mucho, lo poco, lo feo, lo rico que tengamos en la mesa nos va a parecer el mejor plato del mundo. Si vas a la casa de un conocido y cada uno come por su lado, a sus horarios, es posible que vos no comas nada al final, porque la comida es un evento social, no el mero hecho de ingerir calorías para sobrevivir.

La comida es sentarse todos juntos a compartir el placer de degustar mientras se cuentan historias o simplemente el sentarse juntos alrededor de una mesa, donde se pasan los mejores momentos de la vida; ya sea con un banquete lujoso o con un plato escaso, comiendo con cuchillo y tenedor o con la mano, sentados en sillas o en el suelo.

Las comidas ordenan el día, son momentos en que dejamos todo lo que estamos haciendo para juntarnos, nos pasamos la bebida, le cortamos la carne a los menores, compartimos el pan y nos damos cuenta de que nos olvidamos poner las servilletas en la mesa.

Es el ritual lo que nos hace bien, sea lo que sea que haya en el plato. En Marruecos, las familias se unen alrededor de una bandeja enorme de cous-cous con carne y verdura. A las mujeres les lleva cuatro horas preparar esa comida, entonces todos hacen honor al tiempo empleado y nadie se levanta hasta que el plato esté vacío. Hombres, mujeres y niños usan sus manos y se unen en ese abrazo culinario. En Argentina, el ritual se llama asado. Se empieza temprano a prender la parrilla y la familia se va juntando junto a las brasas con sus sillas. Alguien prepara la picada y otro alguien trae el vino. Pueden ser horas de charla, de risas, de discusiones sobre fútbol y política, mientras el asador va verificando que la carne se está asando tal como él quiere, porque es un arte, solo el que sabe lo puede hacer. La reunión en la mesa es el final del ritual, se trae la comida, se sigue discutiendo de fútbol y política hasta el postre.

A veces me dejo llevar por la vida moderna y la comida es una mera rutina automática que hacemos delante de una pantalla o mientras estamos haciendo otra cosa. Y a veces, me ilumino y vuelvo a las bases, que el momento alrededor de la mesa es el encuentro con el otro y el disfrute de los sabores. Los invito a volver a las bases.


miércoles, 12 de julio de 2023

Primeros San Fermines en Pamplona

 

La foto es de Iban Aguinaga, fotógrafo profesional para el Diario de Navarra. 

Ni fu ni fa, ni blanco ni rojo. San Fermín es la ostia o te la da. Ocho días de marcha constante y 24 toros menos resumen bastante a los san fermines. Escuché a personas que ahorran todo el año para poder disfrutar estos días comiendo y tomando sin límites, y para cubrir el resto de los gastos que esta fiesta demanda, como son el parking y las prendas blancas, que terminan negras al final de la juerga. Otras muchas personas prefieren acercarse a Pamplona un día para algún evento particular, eligen de todos los momentos especiales de la fiesta; el encierro y la corrida para terminar desayunando churros con chocolate; el recital y los fuegos artificiales; el recorrido de los gigantes; todo siempre pausado por alguna parada de bar para seguir comiendo y tomando

La ciudad se tiñe de blanco con detalles rojos, porque no solo es el detalle del pañuelo rojo tradicional, sino que se pueden ver boinas rojas, sombreros rojos, carteras rojas, zapatos de taco rojos, abanicos rojos y labios pintados de rojo que avivan el outfit.

Hay en la calle un espíritu de unidad, de pertenencia. Las peñas organizan recitales o comidas, las familias se encuentran, los amigos se buscan y todos festejan; todos menos los niños que van en carro sin entender mucho lo que está pasando, llorando por el agobio del calor de julio en Pamplona y por las doce horas que ya pasaron y aún no volvieron a sus cunas; todos menos los que no están vestidos de blanco, los que no son blancos, los que te venden en una manta la boina roja, el gorro rojo y el abanico rojo, los que no entienden la lengua, los que no entienden qué pasa.

Yo tampoco entiendo bien qué pasa en estas fiestas, tengo muy pocas imágenes y seguro, segurísimo que hay más que solo esto que deberé seguir descubriendo con el tiempo.

Hoy salgo de viaje con Amalia, viaje bastante épico. Escribo poco porque se hace la hora de levantarse para tomar el bus. Las maletas están listas, nosotras creo que también.

jueves, 6 de julio de 2023

El guion de mi escritura

 


¿Por qué no escribo? ¿Por qué no concluyo los proyectos e ideas para artículos o libros que tengo? Porque no creo en mí, tengo miedo al fracaso. Me dijeron que no en algunos diarios y revistas y tiré todo por la borda. A mi pareja no le pareció maravilloso mi cuento y dejé que el polvo cubriese la computadora y las ideas, que se apagaron, se hicieron ch…

(Interrupción, pausa por cuestiones mundanas)

Un tubo en el baño que pierde agua cuando el vecino se baña. Me vienen a hacer un agujero en el techo del baño. O el vecino se deja de bañar hasta que hagan los arreglos o me inunda la casa. Qué encrucijada.

Vuelvo a lo que estaba diciendo. ¿Y esa CH? ¿Qué quería poner? ¿Qué maravillosa idea se acaba de ir por el tubo del baño literalmente hablando?

Me vuelven a golpear la puerta. El dueño del piso entra seguido de cuatro hombres todos con una camiseta roja con la inscripción “Residuos Navarra” en la espalda. Todos en mi pequeño piso, todos en mi pequeño baño. Y yo con la computadora prendida con la CH allí, esperando a tener algún significado.

Hacen un cuadrado perfecto en el techo del baño y en el proceso dejan toda la casa blanca de polvo. Mientras esperan que la nube blanca deje visualizar el caño, saco tema y ofrezco agua. “¿Son de Pamplona?”. Y uno se anima a contestar “Sí, y yo soy el gerente de la empresa”. Yo sigo pensando en mi CH, que aguarda sudando de sostenerse en el limbo del renglón.

Se van todos luego de hacer un diagnóstico de la situación y al fin me dejan en silencio frente a la computadora. Y continúo escribiendo. ¿Y continúo escribiendo?

(interrupción, pausa por cuestiones mundanas)

Mensaje del dueño del piso, que se acaba de ir hace diez minutos. Me dice que recién el jueves vendrán a ver si pueden hacer el arreglo. Yo me voy el viernes. Un caño roto, cuatro personas involucradas entre inquilinos y dueños de pisos, cuatro fontaneros y esperar que el vecino no se bañe durante mi estadía en Málaga.

A ver si puedo completar la frase. La CH me sigue aguardando.

Se me hace tarde para buscar a mi hija por la escuela. Tal vez mañana.

martes, 4 de julio de 2023

Países visitados para agosto 2023



¿Vaso medio lleno o medio vacío?


Así está mi mapa del mundo, lo que conozco, lo que mis pies curiosos pisaron alguna vez, con mochila al hombro y dedo en mano, en avión y con maleta, en coche, en tienda, en hotel, en crucero, sin hijos, con hijos. De la forma que sea, pero con el constante objetivo de más conocimiento, más aventura.

Ayer fui al cine a ver la última película de Indiana Jones, la número cinco, la que muestra un Indiana anciano, divorciado y con un hijo muerto. Un profesor cansado de la apatía de sus alumnos y de la rutina. Hasta que se cruza con alguien que lo devuelve a la ruta. Y vuelven las imágenes del avión que se mueve por el mapa dejando una línea roja, Estados Unidos, Marruecos, Grecia, Italia. Esa línea roja que me hizo soñar tanto de niña y que me sigue generando mariposas en el estómago, por que ese avión lo arrastra por un mundo de descubrimientos, de asombros, de ojos curiosos, de sabores nuevos, de personas distintas. 

¿Cómo ven este mapa? ¿Medio lleno o medio vacío? Para las posibilidades que tuve de viajar , lo veo muy lleno, porque antes de tener hijos, mi vida era pensar en el próximo destino, ahorrar y salir. No había mucho más. Dejé muchos trabajos por salir a la ruta, dejé parejas por viajar. Con los hijos ya es diferente, pero como dicen: mejor unirse al enemigo. Adaptarse a las nuevas circunstancias. Disfrutar del tiny-viaje, a 500 km en cabaña o a 100 km en tienda. El día diferente de caminata en el bosque, el picnic en el lago del pueblo de al lado que no conocemos, el viaje en tren para ir a ver al primo, la parada en un viaje en coche en un parque temático para ver aves rapaces. Todo es viajar, ya que la prima es la curiosidad.

En unos días comienza una nueva aventura, con mi hija y con mi pareja. Una aventura como pocas, épica para nosotros. Ya les contaré algo...



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miércoles, 10 de julio de 2019

Nueva publicación en En Femenino ¨Cómo superar los miedos del puerperio aprendiendo del pasado¨

https://www.enfemenino.com/embarazo/miedos-puerperio-s4002604.html

Tener un hijo puede no ser al principio una situación idílica como lo plantean algunas películas de Hollywood. Las mujeres necesitamos ayuda para poder sobrepasar momentos de muchos cambios en cuerpo y espíritu. Si acabas de ser mamá y estás sobrepasada, estas ideas te pueden servir para comenzar a mirar todo desde otra perspectiva.
Artículo elaborado por Regina Candel Martínez, autora del blog Uniendo Caminos


El cansancio puede ser extremo después de dar a luz. No sólo cargamos el cuerpito de nuestro hijo por nueve meses dentro nuestro, sino que cuando sale al mundo debemos estar al 100% para alimentarlo y cuidarlo y para sostener nuestro propio cuerpo que después del nacimiento, ya sea por parto natural o por cesárea, no parece ser nuestro. No nos reconocemos al espejo, ni en cuerpo ni tampoco en espíritu, ya que los cambios hormonales son tales que pasamos por estados emocionales imposibles de controlar.
En medio de este torbellino, debemos también mantener relaciones con el mundo exterior. La simbiosis mamá-bebé parece ser un mundo perfecto, pero insostenible en el tiempo e imposible de hacerlo solas. Necesitamos un círculo de apoyo. En el pasado, la mujer que tenía su hijo era inmediatamente sostenida por doulas, parteras, amigas, abuelas que se juntaban para ayudar. Todas hacían algo, todas participaban en el momento mágico de la concepción y en lo que venía después. Incluso en algunas comunidades, los bebés podían ser amamantados por varias mujeres. Hoy día, lamentablemente este espíritu de comunidad se ha esfumado.

Estamos en un momento en el que todo ocurre de manera acelerada, los cambios de generación en generación son abrumadores y no nos da tiempo de adaptarnos y reflexionar sobre lo que hicieron nuestros padres, por qué lo hicieron de esa manera y si podemos tomar algo de eso en el camino que comenzamos a recorrer nosotros como padres. Disponemos de una cantidad de información que a veces es difícil de manejar. Páginas web y aplicaciones que siguen el crecimiento de nuestro bebé y nos dan tips para hacer las cosas bien, librerías con muchas estanterías dedicadas a la maternidad, redes sociales donde puedes leer historias y consejos de otras mamás.

Aprende de tu pasado y el de tu familia


Todo el caudal de conocimientos mencionado, nos hace sentir muy poderosas. Somos súper mamás porque nos leímos todo antes del parto, somos super mamás porque hacemos todo, somos super mamás porque después de dar a luz queremos volver a ser las mismas de antes, en cuerpo y espíritu, y que por favor sea lo más rápido posible; queremos volver a trabajar, seguir teniendo la misma vida social, queremos seguir siendo buenas amantes, y todo lo queremos hacer solas porque nosotras podemos.

Y en este proceso nos olvidamos de algo fundamental: mirar para atrás y hacernos preguntas. ¿Qué hizo mi mamá en esta situación? ¿Cómo pasó ella el momento del parto cuando yo llegué a este mundo? ¿Qué puedo aprender de todo eso? Y después hacer preguntas a las mujeres que estaban antes que nosotras: Mamá, ¿Por qué tuviste hijos?, ¿Hasta qué edad tomé la teta? ¿Por qué dejaste de amamantarme? ¿Qué hacías cuando yo no dormía? ¿Qué ayuda recibiste? Abuela, ¿y tú? ¿Cómo fue tener a tus hijos, en tu época? Haciendo preguntas aprendemos, participamos y hacemos participar.

Debemos escuchar y tomar lo que nos parece podemos poner en práctica con nuestros hijos usando nuestro juicio y sentido común. Hay cosas en las que vamos a estar de acuerdo y hay otras en las que no. Por ejemplo, antes a los bebés de pocos meses se les daba el chupete con miel o azúcar para que se calmen; hoy no lo hacemos, nos parece terrible pensando en la alimentación sana y dientes sanos que queremos que tengan nuestros hijos.

Debemos escuchar para entender quiénes somos y de dónde venimos. Tal vez con alguna de esas respuestas podemos recrear una imagen de lo que fueron nuestros primeros meses de vida, de los cuales no tenemos recuerdos. Entender que tal vez las cosas no fueron perfectas, saber detalles que nos puedan hacer comprender algunas angustias actuales.

Debemos escuchar para conocer sobre nuestros antepasados y las experiencias de nacimientos y de muertes de las generaciones que nos anteceden. Tal vez en la familia hay bebés que no duraron mucho tiempo, incluso abortos, secretos nunca contados. Tal vez hay partos que provocaron la muerte de la madre o madres que dieron a sus hijos en adopción por no poder o no querer criarlos. Nosotros venimos de esas historias, y esas historias definen nuestro presente. No vamos a poder cambiar nada de eso, pero al menos vamos a poder curar, entender, perdonar.

Ser madre transforma completamente tu vida


Al tener un hijo la vida se transforma. Queremos volver a ser las mismas de antes pero ya no podemos, ya somos otra persona, tal vez con un cuerpo parecido, pero nuestra materia espiritual cambia profundamente. Maduramos y en ese proceso aparecen muchos miedos que nos alejan en principio de todo y de todos. Mejor mantenerse protegidas de todos aquellos que quieran decirnos cómo hacer las cosas, porque, aunque en el fondo estamos muertas de miedo, demostramos que somos super mamás.

Tal vez mejor es liberarse un poco, dejar que el mundo exterior ingrese en la simbiosis mamá-bebé y con atención reconocer cuándo un consejo es bueno y cuándo viene sólo de las frustraciones propias de nuestros padres y abuelos que quieren salvarse criando a sus nietos. Todo debe ser aceptado con amor, en un gran abrazo de oso, sabiendo que en realidad somos todos iguales, ya que nosotros también vamos a estar en esa situación con nuestros hijos y nietos. Todos somos iguales, todos somos no más ni menos que un gran círculo de amor. Entender nuestro pasado nos va a abrir los ojos y así vamos a poder transmitir a nuestros hijos lo mejor de cada generación.

Laura Gutman, escritora e investigadora argentina, nos dice en su libro Qué nos pasó cuando fuimos niños y qué hicimos con eso: ¨La vida es corta. Todo el amor que podamos derramar alguna vez, cuando dejemos de protegernos a nosotros mismos, no será para nuestro propio bienestar, sino para el prójimo. Entonces nuestra vida habrá valido la pena¨.

jueves, 18 de abril de 2019

Nueva Publicación en Womens Web ¨While We Learn To Live Better, Are We Also Learning How To Die?¨

While We Learn To Live Better, 

Are We Also Learning How To Die?


When we live we are actually also learning to die, peacefully, without regrets or remorse. We all face death at some point in life, ours or our loved ones. If you are going through a loss, these pieces of advice may help you face death with mindfulness.
A close family member is dying. Only two months ago he went through surgery and was extirpated of an aggressive tumour from his lung. It all started with a subtle pain between his right shoulder and his chest, but he did not say a word about it; he decided on his own to take some painkillers with corticoids. When doctors found out the cause of his pain, they immediately set a date for the operation, which was very successful.
He weighed 177 pounds at that time. Today he is weighting 45 pounds less. His appetite diminished. At the beginning, even after the operation, he ate his favourite sandwich with ham and cheese fully. He did not leave any part of it. Then he left half of it, and now he looks at it and with great effort he swallows two bites. It has become very difficult for him to even chew, he does not have any appetite, he is losing pounds and energy, and this is how he got into a vicious circle.

The doctors doubt whether his weight loss is due to the effects of chemotherapy or if the cancer is still inside his body, just destroying him. Terminal cancer patients are not usually fed, because weight and appetite loss are irreversible. Maybe it is a total waste of time and energy for the patient to be fed on a drip. Anyway, during the next few days, doctors will try. If there are no changes, then hopes will almost disappear. He will live a month. Maybe two.
How do we face death? What do we do at the moment we are told we are going to die? We all know we are not immortal, we just do not know when it will be our turn to leave this Earth as we know it. Real life is never like in those films in which they pose the questions : ¨What would you do if you knew you have six more months to live?¨So the main character travels to Jamaica, or takes up some extreme sport, or even looks for old high-school friends to tell them how he has missed them and how much he loves them. Real life does not work like this.
In general when a person is told she/he is going to die, you are already too weak or either under intensive care. Everything you have wished to perform in life was not done, it is too late. So there are two questions to pose to yourself: How do we face death? And, how do we face the fact that we did not do things as we had wanted? Basically, how can we leave this life in peace?
Buddhists believe that only the body actually dies; the body is only matter and it can be reborn in another form. So, what is it inside our bodies? People call it soul, spirit, essence, God. Each one of us has his/her own truth. The soul persists, it jumps from one body to another, this is the key of reincarnation. We get tired in that circle of life after life, but we keep trying to get to Samadhi, or enlightenment.
For the great masters, living is just one step, it is a land for learning, a land to which we come throughout several lives, inside different bodies, in different times. Once we complete our learning we do not come back, because we have become free to choose where we want our soul to continue wandering to. Sooner or later we all reach enlightenment, but some may take longer.  According to Buddhism, the only real way to confront death is by having it present throughout life. We need to know that everything is impermanent, that one day we will stop existing within this form. This knowledge will help us. Learning to die will help us learn to live. If we were really conscious about death every day, then we would grasp every minute without remorse, anger, just observing how that minute passes by and enjoying it, living it. Death is part of life, as in a logical system.

Finally, my close relative died. There are tons of questions to be answered so as to be able to understand how life works and how we accept that there is an end to everything. Societies usually have a negative view of death; in funerals people cry and show great sorrow and sadness.  Some were able to say goodbye in a manner that they want, while others are left with things unsaid. It is a moment full of solemnity, silence and reflection.  So, I ask myself:
What mysterious reasons are there in a baby’s decision to be born at a specific time and day? What triggers his/her birth? Why does it occur at one time and not at another?
Likewise, what mysterious factors affect a person’s decision to die at a specific time and day? Why does it occur at one time and not at another?
My close relative died exactly as he wanted, in the arms of his wife who had been with him for 46 years. While she was hugging him, he may have felt peace, release. This is my time, he might have thought. I can’t do it any more, I want to leave remembering this sensation of love, of compassion, of care, everything we have given each other for a full 46 years. And he was gone. He breathed for the last time. His heart stopped beating, feeling the warmth of his life-long partner, his greatest friend.
Life is an ocean of questions, death is another. And here we are, among those doubts, usually unanswered. Everyone has his/her own wishes and passions. Maybe things are far easier than we think they are. The greatest fear in our lives is change, and the destruction of what we own. We fear farewells, divorces, moving, losing friends. In the long run, it is actually fear of death. We will be finally free when we are able to grasp that fear and control it. Being conscious of it will make it vanish and this alone is what prepares us to face death, believing that we did our best throughout life.

miércoles, 10 de abril de 2019

Nueva Publicación en En Femenino ¨Aprender a morir nos va a enseñar a aprender a vivir¨

Todos enfrentamos la muerte en algún momento, la nuestra y la de nuestros seres más queridos. Si estás en un momento de pérdidas, estos consejos pueden ayudarte a comenzar a enfrentar la muerte con consciencia.
Contenido elaborado por Regina Candel, autora del blog Uniendo Caminos
Un familiar muy cercano se está muriendo. Hace dos meses le operaron de un tumor en el pulmón muy agresivo. Comenzó con un dolor entre el hombro y el pecho derecho pero no dijo nada, solo comenzó a tomar pastillas de corticoides para calmar el dolor. Cuando los médicos descubren la causa del dolor ponen fecha para la operación, que aunque compleja, fue exitosa.

En ese momento pesaba 80 kilos. Hoy la balanza muestra 60. Su apetito fue decreciendo. Al principio comía con gusto su plato preferido: sándwich de fiambre y queso con el pan un poco tostado. Lo comía hasta no dejar una miga. Después comenzó a dejar la mitad y ahora lo mira y con esfuerzo puede ingerir dos bocados. Le cuesta masticar, no tiene apetito, pierde peso y energía y así entró en un círculo vicioso. La duda de los médicos es si su pérdida de peso se debe a los efectos de la quimioterapia o si la enfermedad está aun en su cuerpo consumiéndolo. En los próximos días van a probar a alimentarlo por suero. Si nada pasa y la pérdida de peso continua, no creen que dure mucho. Un mes. Tal vez dos.
¿Cómo enfrentamos la muerte? ¿Cómo actuamos en el momento que nos dicen que nos vamos a morir? Todos sabemos que no somos inmortales, solo que no sabemos cuándo nos va a tocar irnos de esta vida. La realidad nunca es como esas películas que te plantean la pregunta de ¿Qué harías si supieras que te quedan seis meses de vida? Y entonces vemos en la pantalla al protagonista saliendo de viaje a Jamaica o haciendo deportes extremos, o bien recorriendo el mundo en busca de amigos perdidos para poder decirles lo mucho que los quiere.

En la vida real no funciona así. En general cuando te dan un ultimátum ya estás postrado en la cama o en terapia intensiva. Todo eso que querrías haber hecho en la vida ya está, no se hizo, ya pasó el momento. Entonces las preguntas son dos: ¿Cómo enfrentamos la muerte? ¿Cómo enfrentamos el hecho de que no hicimos las cosas como quisimos en vida? Básicamente:

¿Cómo nos vamos de esta vida en paz con lo que fuimos y lo que vamos a ser?

Los budistas creen que el cuerpo es lo único que muere; que no deja de ser un objeto, que puede restituirse con otra forma física. ¿Y qué hay dentro de ese cuerpo? Lo podemos llamar alma, espíritu, esencia, Dios. Cada uno tiene su forma de verlo. Esa alma persiste, va cambiando de cuerpo, por eso hablan de la reencarnación. En ese círculo de una vida atrás de otra nos cansamos, pero seguimos intentando llegar al Samhadi, la iluminación. Para los maestros, vivir es un paso, una tierra de enseñanza, la cual todos venimos a transitar durante varias vidas, con distintos cuerpos en diferentes épocas, una vez que completamos el aprendizaje ya no necesitamos volver siendo libres de elegir donde queremos que nuestra alma siga su rumbo.

Tarde o temprano todos alcanzamos la iluminación, solo que algunos pueden tardar un poco más. Según el budismo, la única manera de enfrentar a la muerte sin sufrimiento es habiéndola tenido presente durante la vida. Saber que no hay permanencia en nada, saber que un día vamos a dejar de existir con esta forma, esa consciencia es lo que nos va a ayudar. Aprender a morir nos va a enseñar a aprender a vivir. Si todos los días fuéramos realmente conscientes de la muerte, entonces aprovecharíamos cada minuto sin quejas, sin reproches, sólo mirando cómo ese minuto pasa y disfrutándolo, viviéndolo. La muerte es parte de la vida, es el ciclo lógico.

"Cuando podamos manejar el miedo entonces seremos libres"

Finalmente, mi familiar cercano se murió. Me surgen infinidad de preguntas para poder comprender cómo funcionamos en vida y cómo aceptamos que todo tiene un fin. Nuestra sociedad occidental toma la muerte como algo negativo, nos enseñan que en los funerales se llora, se está triste. Eso sentimos, una gran tristeza por la despedida. Algunos pudieron decirle todo lo que querían a la persona que se fue, otros se quedan con cosas por decir. Es un momento solemne, de silencio, de reflexión. Y entre todas las preguntas que me hago están las siguientes: ¿Qué misteriosas y mágicas razones existen para que un bebé dentro de la panza de su mamá elija nacer en un momento específico? ¿Qué lo impulsa a salir al mundo? ¿Por qué un día y no al siguiente? De la misma manera, ¿elegimos el momento para morirnos?, ¿cuándo es que damos el último respiro? ¿Por qué es en un momento y no en otro?

Mi familiar cercano murió como él quería, en los brazos de su esposa, con quien había estado casado 46 años. Cuando ella lo estaba abrazando, él tal vez sintió alivio, paz. Ese abrazo lo conmovió y dijo basta, hasta aquí he llegado. No quiero más, quiero irme recordando esta sensación de contacto, de amor, que nos regalamos durante tantos años. Y se fue. Respiró por última vez. Su corazón latió por última vez sintiendo el calor de los brazos de su esposa, su compañera, su gran amiga.

​La vida es un mar de preguntas, la muerte es otro mar de preguntas. Y ahí estamos nosotros, en medio de esas dudas, generalmente sin respuestas firmes. Cada uno tiene sus anhelos, sus deseos, sus pasiones. Tal vez todo es tanto más sencillo de lo que creemos. El gran miedo en nuestras vidas es el cambio, la desaparición o destrucción de lo que tenemos. Tememos a las despedidas, a los divorcios, a las mudanzas, a la pérdida de amistades. En resumidas cuentas es el miedo a la muerte. Cuando podamos manejar ese miedo entonces seremos libres. Ser conscientes de este miedo hace que el miedo desaparezca y es eso lo que nos prepara para enfrentar la muerte confiando en que hicimos lo mejor posible durante nuestras vidas.

miércoles, 13 de marzo de 2019

Nueva publicación en En Femenino: Masajes Shantala

https://www.enfemenino.com/bebes/masaje-shantala-bebes-s3050013.html

Masaje Shantala: un momento de encuentro con tu bebé

Si quieres fortalecer el vínculo con tu bebé recién nacido, los masajes Shantala pueden ser una hermosa manera de lograrlo.
Contenido elaborado por Regina Candel, autora del blog Uniendo Caminos
Dar un masaje es entregar el poder curativo de las manos para demostrar el más profundo amor. Preparar el ambiente con música y sonidos de la naturaleza, poner una manta sobre la cama, una almohada para su cabeza. Deslizar las manos sobre él bebé con un aceite natural y sentir como su cuerpo reacciona a los movimientos circulares de los dedos. Tomar las diminutas manos y los diminutos pies y recorrerlos, contacto que va a dejar sus huellas. Cada caricia, cada beso contribuye a un crecimiento feliz.

Puede sonar cursi, pero el amor es la clave del éxito. Nada puede salir mal si se hace con amor. Estos masajes, descubiertos por un doctor francés llamado Frédérik Levober en la India, son la más absoluta demostración de amor de una madre a su hijo. Este médico vio en uno de sus viajes por la India a una madre en las calles de Calcuta haciendo estos masajes a su bebé.

Me lo imagino acercándose a ver de qué se trataba, preguntándole a esta mamá sobre algo común para ella y totalmente exótico para él. Ella se llamaba Shantala, nombre que también se le da a la diosa Parvat la diosa del poder, es la diosa que da energía. Shantala, esta diosa encarnada en madre, le explicó a este médico francés su forma sencilla de empoderar a su propio hijo, con el contacto de sus manos, con la demostración de amor puro. Levober escribió entonces el libro llamado Shantala. Arte tradicional de masaje para bebés.

Algunas recomendaciones para hacer masajes shantala a tu bebé

Estos masajes se pueden dar desde el momento en que el bebé nace hasta que tiene, aproximadamente, ocho meses. Siempre es conveniente hacerlo desde lo más temprano posible así el bebé naturaliza el contacto y se acostumbra a los movimientos.

Idealmente la mamá debe estar sentada en el suelo con las piernas hacia adelante. Se coloca una manta sobre las piernas donde el bebé va a apoyarse. La idea es recorrer cada parte de su cuerpo, desde la cabeza a los pies haciendo movimientos circulares. Durante el primer mes de vida no se pueden usar aceites, ni siquiera los aceites naturales, pero luego sí es conveniente usarlos, no solo porque es más placentero para los dos, sino porque el aroma puede estimular al bebé a relajarse y a sentirse más seguro en las manos de su mamá.

Beneficios de los masajes shantala para el bebé

La lista de beneficios de estos masajes es muy larga. En principio, los masajes son una buena transición entre el mundo que el bebé conocía (el ambiente materno) y el mundo exterior. El bebé entiende que aún él y su mamá son una unidad, por lo que estos masajes ayudan a reforzar esa sensación. Este apego, durante este momento de su vida, es saludable y necesario, para que después, cuando tenga que que desapegarse y comprender que su madre y él/ella no son la misma persona, no sea tan doloroso. Cuanto más cerca estamos de nuestros bebés durante los primeros meses de su vida, más vamos a reforzar su seguridad y así ayudarlos a ser felices y autónomos.

​Otros beneficios de los masajes son la mejor calidad de sueño que tienen los bebés. Conviene hacer los masajes todos los días al atardecer, antes del baño diario. Así, luego del baño, totalmente relajados, pueden ir a dormir probablemente por varias horas. Los masajes ayudan a reducir los cólicos, que a esta edad pueden ser un gran problema para algunos bebés. Además, tonifican los músculos y flexibiliza la columna. Considerando que la columna es el eje de nuestro cuerpo y la manera en que la energía corre por el mismo, los beneficios se extienden a todas las áreas: cuerpo, mente y espíritu.

Durante toda la sesión de masajes las mamás deberían cubrir la cara, el pecho, el estómago, las manos, los brazos, las piernas, los pies, la espalda. No deberían hacer una sesión entera cada día, sino observar y sentir lo que el bebé necesita en ese momento.

La técnica puede ser copiada, pero nunca se puede copiar el momento mágico que se genera entre bebé y mamá. Cada bebé es único, como cada mamá. Es en el proceso de descubrirse que estos masajes cumplen su gran función.
¿Alimentar al niño? Sí, pero no solamente con leche. Hay que tomarlo en brazos. Hay que acariciarlo, acunarlo. Y masajearlo. Hay que hablar a la piel del pequeño hay que hablarle a su espalda que tiene sed y hambre igual que su vientre. En algunos países, las mujeres saben todavía esto. Aprendieron de sus madres, enseñaron a sus hijas este arte profundo que ayuda al niño a aceptar el mundo y lo hace sonreír a la vida

Frédérick Leboyer

jueves, 10 de enero de 2019

Ginebra, Annecy y Chamonix: tres ciudades en seis días, nueva crónica en En Femenino

Nueva crónica de viaje publicada en En Femenino de un recorrido que hice en el año 2016 después de ir a la carrera de UTMB, Ginebra, Annecy y Chamonix son tres destinos simil paraíso de Europa.
Se puede ver el artículo en el siguiente link:
www.enfemenino.com/viajes/ginebra-annecy-chamonix-seis-dias-s2992243.html

¿Estás pensando en hacer una escapada por Europa? Ginebra, Annecy y Chamonix pueden ser la combinación perfecta para tu viaje. Te lo contamos.
Desde Alicante o cualquier punto de España salen vuelos directos a Ginebra, el objetivo de este viaje fue conocer tres ciudades en seis días y siguiendo con la cuenta, utilizando nueve medios de transporte. En algún diccionario es posible que Ginebra sea sinónimo de perfecto.

​Cuando se llega al aeropuerto hay una máquina en el área de equipaje de donde se retira el ticket gratuito para llegar en bus o tren a la ciudad. Hay un máximo de 80 minutos para usarlo y el traslado es en un vagón aislado de sonido en un metro impecable que está en el centro en seis minutos. Y esto fue solo el principio... ¡sigue leyendo y descubre toda la aventura!

Primera parada: Ginebra

Ginebra es una low pace city (una ciudad de paso lento). Todo fluye fácilmente, no hay golpes, discusiones ni prisas. Se camina lentamente. Nadie se apura ni toca bocina pero todos llegan. Hombres y mujeres vestidos de oficina van en bicicleta y no sudan. A la hora del almuerzo salen todos a hacer picnic al Jardín Inglés. Las mujeres se sacan los zapatos de taco alto y tocan el pasto y los hombres se sientan sobre la hierba y miran el Lago Lemán mientras comen una ensalada. Tranquilos terminan su almuerzo, hablan un poco más y vuelven tranquilos a terminar su trabajo a la oficina.

Ginebra es una ciudad grande pero totalmente bike-friendly, tiene carriles bici en casi todas las calles lo que la hace ideal para recorrerla en bicicleta. Hay bicicletas de carrera, de montaña, para mujer y para hombre, más modernas o más vintage, de todos los colores, eléctricas, bicicletas que se hacen portable, para chicos y adultos, para deportistas, estudiantes, hombres de traje o mujeres de vestido y cartera Louis Vuitton. Todos llevan el casco puesto. Los autos son muchísimos y modernos pero nadie acelera ni hace movimientos bruscos, por lo que no se ven autos chocados ni siquiera marcados.

Ginebra es una ciudad con glamour. En la puerta del Four Seasons hay decenas de autos negros con sus choferes dentro. Autos caros, yates, veleros, hombres y mujeres vestidos con prendas que cuestan más de 2000 euros. Un menú en un restaurante indica que una milanesa de ternera cuesta 62 francos suizos, ¡o sea 60 euros! Es la hora del almuerzo y casi no hay mesas vacías en todos los restaurantes. La gente disfruta y va al ritmo de la música clásica que se escucha desde el balcón de algún departamento o desde dentro del mismo restaurant.
Ginebra se puede visitar en dos días. Una de las actividades para hacer es ir al Parque de las Naciones Unidas, donde hay también un Jardín Botánico. Uno de los objetivos del gobierno de esta ciudad es ser cada vez más verde y lo logra. Al revisar el mapa se ven manchones verdes por todos lados. Parques limpios, abiertos, disfrutados, cuidados. Es un lugar de juego para los chicos y de encuentro para los grandes. Los perros van atados al lado de sus dueños y si hacen sus necesidades el dueño la recoge con una bolsa especial para esa actividad. No hacerlo puede significar una multa de 150 euros, o sea casi 3000 pesos. En un parque hay una chica de vestido con flores y cartera que se saca las sandalias y muestra sus uñas pintadas de rojo. Se recuesta en el suelo y se estira bien. Disfruta del sol y se adormece. Ella es el símbolo de Ginebra. Una ciudad tranquila, que se toma su tiempo para todo, que tiene un sentido especial para el disfrute y el buen gusto. Una ciudad prolija que está hasta en el último detalle.

Desde Ginebra se venden dos excursiones de día para conocer Annecy o Chamonix, las dos ciudades están del lado francés. También se puede ir hasta ellas por cuenta propia. Hay varios horarios de bus hasta Annecy, que es una ciudad pequeña en el distrito de Alto Saboya (Haute Savoie) y tiene un apodo ideal, la llaman la Venecia de los Alpes. Dos pequeños ríos cruzan la ciudad y terminan en el Lago de Annecy, que es el segundo de los más grandes lagos alpinos y uno de los más limpios del mundo. Casi el paraíso.

Segunda parada: Annecy

Como Annecy queda sólo a una hora y media de Ginebra, muchos trabajan en la gran ciudad Suiza y viven del lado francés, que es un poco más económico. Aunque esta es una de las zonas más caras de Francia se puede venir a conocer con opciones accesibles. Hay un hostel que no aparece en booking.com. Sin desayuno, compartiendo cuarto con otras tres personas y sin el mejor servicio de wifi se pagan 22 euros la noche. A pesar de los precios un poco más caros que otras zonas de Francia, Annecy vale la pena, ya que es una de las ciudades más hermosas para disfrutar tanto con amigos o familia.

La facilidad para los traslados en bicicleta es un punto en común entre Ginebra y Annecy. Es el modo de transporte de los locales. Se puede recorrer la ciudad entera, incluso ir a los alrededores y a Annecy la Vieja Allí es donde se instalaron los primeros pobladores de la zona y hay dos playas. Una es pública y es muy larga lo que permite caminarla, parte es de arena y parte de piedra. En verano, esta zona de Francia es muy calurosa, por lo que la playa es un punto de encuentro para familias, jóvenes y para los mayores que tienen un sector al final de la playa donde se pasan la tarde charlando, tomando algún café en el bar y jugando a las cartas.

La otra playa es privada con sombrillas de paja y juegos sobre el lago. Cuesta 4.4 euros la entrada y se puede pasar el día entero hasta las 19hs. Todos los negocios excepto los restaurantes y bares cierran a esa hora. Otra forma de desplazarse es salir a correr. A las 8 de la mañana es el momento ideal para salir, cuando aún los negocios no abrieron sus puertas, la luz del sol sobre las casas de la ciudad antigua es cálida y la temperatura del aire es fresca. Annecy es la ¨Ciudad de las Flores¨ con varios premios ganados. Se puede rodear el lago corriendo disfrutando de las flores de la ciudad. Una mujer en un balconcito riega sus plantas y mira el lago, un hombre saca su caña de pescar, otro nada, muchos entrenan en sus bicicletas y otros corren.

El lago es el eje de la vida en Annecy. Se practican todos los posibles deportes acuáticos: vela, paddlesurf, natación, windsurf, kayak, ski acuático, buceo. Se puede hacer paseos en barco con almuerzo incluido (entre 21 y 55 euros según el menú) o alquilar botes a pedal para tener un contacto más directo con el agua y tener otras vistas de la ciudad vieja (desde 13 euros). Saliendo un poco de la ciudad hay actividades de montaña y de nieve.

Para llegar a Chamonix desde Annecy hay un tren que tarda tres horas. Hay un punto del recorrido que parece una montaña rusa. En un momento la ruta con coches y camiones está sobre el vagón del tren dando curvas pronunciadas en el aire y de pronto la ruta está por debajo. El tren está elevado en el aire dejando entrar por la ventana una brisa un poco más fría. De lejos ya se ven los cerros nevados y de pronto aparece a la derecha el tan esperado Mont Blanc.

Tercera parada: Chamomix

Chamonix es un pueblo en los Alpes Franceses, centro de todos los amantes de la montaña y del trekking, ya que está en la base del increíble Mont Blanc, un monstruo blanco de 4810 mts de altura. Desde la mitad del camino en la estación Sallanges Cambloux Revege se empieza a sentir el aire de montaña. Tiene el mismo ambiente y características que El Chaltén en Argentina. La postal muestra personas con camperas de colores llamativos, mochilas y palos de trekking y calzado acorde a la actividad. Se respira la montaña y el contacto con la naturaleza. Este pueblo se viste de fiesta una vez al año con la gran celebración de las carreras de Trail que hace 14 años comenzaron y cada vez suma más gente.

El pueblo entero se concentra en las carreras especialmente en una feria donde cientos de expositores muestran y venden a buenos precios indumentaria, accesorios, alimentación y todo lo que pueda estar relacionado al running y a la montaña. Durante esos días, el centro de información turística estalla de personas queriendo conocer todos los caminos a recorrer. A diferencia de Annecy, el turismo en Chamonix es internacional, ya que subir a la cima del Mont Blanc es uno de los objetivos de vida de quien es fanático de las alturas. El ascenso se facilita ya que hay un tren que lleva a los aventureros hasta una base y desde allí comienza el camino con refugios en el medio para poder descansar entre cada etapa.

Son infinitas las actividades a hacer en Chamonix: escalada, caminatas, salidas en bicicleta, pesca en el río, ala delta, esquí. Hay teleféricos para llegar a varios puntos de partida de caminatas cortas y largas. Uno de esos teleféricos permite llegar a los 3840 mts de altura donde se encuentra el observador Aiguille Du Midi y desde donde las vistas son inmejorables. También se puede llegar a el glaciar Mer de Glace de 7 km que se visualiza desde el pueblo y baja por la montaña como un manto blanco.

A las 7 de la tarde los bares y restaurantes están con sus mesas completas. La gente comparte experiencias del día tomando una cerveza y comiendo algún picoteo de quesos y fiambres producidos en la zona. Finalmente para volver al aeropuerto de Ginebra existe un servicio de minibús que tarda una hora y media (entre 18 y 24 euros) es la forma más cómoda para finalizar el viaje por una zona de Europa que se parece bastante al paraíso.

jueves, 3 de enero de 2019

¨Shantala Massage: India’s Ancient Infant Massage Technique¨, publicación en Womens Web

Escribí hace un año un artículo corto sobre los masajes Shantala de tradición India. Hoy se publicó la traducción al inglés en Womens Web. Pueden ver el artículo original en el siguiente link:

 https://www.womensweb.in/2018/12/shantala-massage-indias-ancient-infant-massage-technique/

The author writes about the ancient Indian massage technique called the ‘Shantala Massage’ and talks about how it strengthens the bond between a mother and her child.
Everybody loves a good massage as it is relaxing and makes us rejuvenated. In my case, when someone gives me a massage, I close my eyes and leave the chaos of this world. Sometimes it even makes me cry.
Why not try this expression of love with our kids? We can use the healing power of our hands on our babies´ tiny bodies and express our deep love. Create the atmosphere with some music or sounds of nature, place a blanket on the floor and a little pillow for his or her head. Rub from head to toe his/her miniature body which is soft and without any life scars as yet. Use a natural massage oil to caress the tiny back and feel how his body reacts to the circular movements of your fingers.Take his hands and feet and rub them carefully, knowing that this contact will have positive effects on him. Every expression of love, every hug and every kiss will ensure that your baby will grow happily.

I know it sounds cheesy, but the truth is that love is the key to success. Nothing can go wrong if it is done with love.  A French doctor called Fréderik Levober saw these Indian massages which are the ultimate demonstration of love from a mother to a baby. Levober witnessed these during a trip to India. He saw a mother in the streets of Calcutta giving her baby a massage. I picture him approaching to see what was it about, asking the mother about something  which was so ordinary for her but exotic for him.
Her name was Shantala, a name that was also given to the Goddess Parvati- the goddess of power and energy. Shantala, this goddess incarnated as a mother, explained the French doctor her simple method to empower her baby, with the contact of her hands and the demonstration of pure love.
The idea of this type of massage is to cover every inch of the baby´s body and make him relax. When you finish, it is best to give him a bath and then he will be ready for a good night’s sleep.
The movement of your hands should be circular in opposite directions, that is both hands working at the same time and covering the entire body.
You should massage on: The face, the chest, the stomach, the hands, the arms, the legs and the back.
You can copy all these steps but you cannot duplicate the sensations of the mother and the baby. Each mother and baby is unique. This type of massage can be of great help in the process of discovering each other and understanding one another. Enjoy every minute with your baby.

Regina Candel Martinez
Regina Candel Martinez