domingo, 10 de junio de 2018

Amalia viaja 2. Buenos Aires.


Ser mamá no deja mucho tiempo libre, casi nada, y cuando escribir no es una obligación es fácil comenzar a olvidarse lo bien que hacen las palabras. Amalia me da tiempo para armar un rompecabezas de 5000 piezas a un promedio de cinco piezas por día. Ese es el ritmo de la vida más allá de ella, 5 piezas por día. Con ese tiempo puedo trabajar un poco, estudiar otro poco, leer a la noche un poquito más, pero no me he sentado a escribir. Amalia dan ganas de vivir más que de escribir. Siempre que estoy a punto de sentarme ella viene a pedirme ir a jugar o simplemente la miro, y ella me mira y no puedo seguir poniendo mi atención en la pantalla, quiero sentarme en el suelo a leer un cuento o a darle de comer al perrito de peluche con la cuchara de juguete. Hoy ella duerme y me siento después de tanto tiempo a contarles de tres viajes que hicimos con Amalia. Tres entradas en el blog, tres viajes, tres experiencias con Amalia, bebé viajera.

Amalia viaja 2. Buenos Aires. Amalia tiene 7 meses

A Buenos Aires fuimos en auto. No es difícil viajar con un bebé en auto si está acostumbrado. Amalia lo disfruta mucho, con una tolerancia de aproximadamente 6 horas, lo que nos lleva llegar desde Santa Fe a la Capital. Paramos muchas veces en el camino a cambiarla, a que tome la mamadera sin apuro y cómoda. Lamentablemente no todas las estaciones de servicio tienen cambiador en los baños, algo insólito pero cierto en este país. En esos casos se puede optar por cambiar al bebé en el auto o bien hablar con el encargado de la estación para que te facilite un espacio donde poder cambiarlo.

Buenos Aires nos trató muy bien. Las plazas han mejorado mucho, están preciosas. Amalia jugó en una plaza blanda, comenzaba a gatear así que la dejé andar aunque después casi tengo que tirar el pantalón y las medias de la suciedad. Priorizo su libertad, su disfrute. Así está aprendiendo a moverse, primero gateó, hoy, con diez meses, ya se para, se sienta, gatea con rapidez y por momentos se mantiene parada sin apoyar las manos en ningún lado. La libertad de movimientos le da seguridad, autonomía.

Fuimos a conocer el Teatro Colón. Amalia ya tenía sueño, era la hora de su siesta y duró la mitad del recorrido, pero pudo disfrutar de los colores, de las texturas de las paredes. Ella es feliz donde haya gente que observar.

En algún lado leí que viajando es importante saciar todas las necesidades del bebé si queremos poder disfrutar, si queremos sacar el mayor provecho del viaje sin que los adultos ni los niños sufran. Si tiene hambre, hay que dejar de hacerlo que estamos haciendo y darle de comer. Hay que tratar de respetar los horarios de sus siestas, por lo que las salidas deberían ser cortas considerando siempre hacer una parada en el alojamiento para permitir que el bebé descanse como está acostumbrado.

Amalia se hamacó por primera vez.

Amalia se paró sola en la practicuna y camino agarrada por primera vez.

Dos importantes primeras veces.


miércoles, 14 de febrero de 2018

Educating Amalia 1

El mundo se hizo de colores con la llegada de Amalia a mi vida. No viajo tanto, es cierto, pero aprendo todos los días algo nuevo en este nuevo camino que estamos recorriendo en familia. Se presentan nuevos desafíos, las preguntas de ¿Cómo hacer para que crezca como una niña independiente y feliz? ¿Cómo hacer que sea lo más autónoma posible? ¿Cómo ayudarla a no ser tan apegada (aunque uno lo sea con ella : )  ) ? Mientras uno investiga modos y hace un poco lo que el instinto le va dictando, uno va aprendiendo también a ser menos apegada, más independiente y feliz.

Encontré dos herramientas interesantes para ayudarla a Amalia en este camino. Como en todo en la vida hay que ser flexible, no apegarse a ningún dogma, porque de esa manera deja de tener sentido.

Uno es el BLW , o Baby Led Weaning (traducido algo así como el destete manejado por el bebé). Muchos lo traducen como  “alimentación complementaria autorregulada” o “alimentación complementaria a demanda”, es una manera de incorporar los sólidos en la alimentación del bebé sin pasar por la fase de purés y papillas, siendo el propio bebé quien se alimenta por sí mismo usando las manos. Se le presenta la comida en forma de palitos y el bebé comienza a experimentar solo. En un comienzo les cuesta agarrarlo porque se le resbala de las manos, o bien lo pueden agarrar pero no combinan con el movimiento de llevárselo a la boca. 

Hace solo un mes que Amalia está comiendo con este sistema y ya puede tomar una banana entera y comerla casi sola (come algunos bocados nomás y se cansa y empieza a jugar). Amalia tiene contacto con las texturas de los alimentos y con las mismas manos los hace papilla a veces. No se usa platos ni cucharas con este sistema. Un dato importante es que con el sistema de papilla los bebés primero aprenden a tragar y luego a masticar, con el BLW es al revés: primero aprenden a masticar y luego a tragar.

Hay que tener en cuenta que este sistema de alimentación es más un sistema para educar que para realmente alimentar al bebé. Por eso nosotros decidimos hacer un mix con el sistema tradicional de papilla, pero con la diferencia que nunca tuve que hacer una papilla sin textura, con el tenedor piso el alimento y nada más. Quedan algunos trocitos más grandes que otros. Otra diferencia es que de dos bocados que le doy a Amalia, uno ella toma la cuchara por su cuenta y se la lleva sola a la boca. Esto hace un mes no lo hacía, no sabía aún cómo llevarse el alimento a la boca. Hoy ya puede llevarse la cuchara, con cierta dificultad por momentos, a la boca. Ella descubre poco a poco su modo de alimentarse sola, ella va descubriendo sabores, texturas, colores y olores en la comida y va desarrollando la coordinación ojo-mano.
Todos los días es algo nuevo.


Hasta ahora le dí los siguientes alimentos:
  • frutas: banana, durazno, melon, pera, manzana (rallada) y kiwi
  • palta
  • arroz (tipo para sushi)
  • papa
  • batata
  • zapallo
  • zanahoria
  • queso untable blanco (con arroz por ejemplo)
  • aceite de oliva (una gotita mínima para cuando hago alguna de las comidas en papilla)
  • avena bien cocida con su leche de fórmula
  • pulpa de tomate
  • brócoli
Las recetas se van complejizando de a poco, haciendo mix con los alimentos. 
Hay una App muy buena que se llama Happy BLW.

Otra de las heramientas que descubrí es la escuela alternativa de María Montessori, que a principio de siglo XX, luego de observar el aprendizaje de los niños escribió una teoría de aprendizaje y habla de cuatro etapas de desarrollo en el ser humano entre el momento que nacen y los 24 años. Hay muchísimo material en la web para leer. Me resulta muy interesante ya que el objetivo de esta escuela es formar niños con todas esas cualidades que uno querría poder transmitirle a un hijo (el esquema que sigue lo saqué de una página web/App creada por una española que comencé a seguir www.cursosmontessoriencasa.es):


Capacidad de tomar decisiones
Capacidad de concentración
Capacidad de hacer juicios de valor
Libertad
Ser justo
Ser racional
Control del movimiento del cuerpo
Creatividad
Capacidad de ser feliz
Independencia
Auto disciplina
Amor por aprender
Capacidad de percepción
Respeto hacia con los demás
Respeto hacia la tierra
Responsabilidad
Seguridad en sí mismo
Auto-motivación
Hay mucho para aprender e investigar dentro de Montessori. En Santa Fe hay un taller al que pueden ir los niños a partir de los dos años y medio, donde realizan actividades con material especialmente preparado para desarrollar cada uno de los valores y capacidades cognitivas según la edad de los niños.
Cada día es nuevo, cada día hay alo nuevo por observar y aprender. Como en un viaje.
#viajar #sermama #montessori #blw #bebe

sábado, 13 de enero de 2018

Amalia viaja 1. La Paloma, Uruguay.


Viajar con bebés no es sencillo, es lo que postulan mil entradas en blogs y artículos con los 10 consejos a seguir para que el viaje con tu bebé sea más llevadero. Cada experiencia es diferente dependiendo del bebé, del estilo de viaje de los padres, del lugar donde se vaya. Creo que se puede viajar con bebes sea como sea, sólo hay que tener un poco de organización y cierta previsibilidad. Saber, por ejemplo, que al bebé le va a dar hambre a mitad de camino por lo que hay que tener preparada una mamadera tibia en caso de alimentarlo con fórmula o que hay que cambiar el pañal o que hay que tener juguetes y babitas a mano por cualquier motivo.

Nosotros elegimos ir a La Paloma en Uruguay por varios motivos. Ya fuimos el año anterior y conocer el lugar ayuda un poco a la hora de viajar por primera vez con un bebé. Sabíamos la cantidad de gente que iba a haber en la playa, el ritmo del barrio donde alquilamos la casa, las actividades posibles a hacer con las dos niñas más grandes y así poder mantener cierto equilibrio de entretenimiento para todos. Siempre preferí conocer nuevos lugares, pero en este caso, viajando por primera vez con un bebé, creo que fue una buena elección. Los papás están tranquilos sabiendo lo que viene y eso tranquiliza al bebé, que también necesita que le cuenten qué va a pasar. Todo es nuevo para Amalia y gasta muchas energías en adaptarse a los ruidos nuevos, los olores nuevos y las experiencias que va teniendo.

Nuestro primer vieja con ella fue en auto. Tratamos de ser lo más minimalistas posibles a la hora de elegir qué equipaje llevar. Hay que llevar lo básico, que comienza con una buena silla de auto, donde vaya cómoda y pueda estar 11 horas sentada. Demasido! Aprendí en este viaje que es mejor no superar los 500 km si se viaja con un bebé. Más kilómetros significa más cansancio para todos, se llega a destino agotados y sabiendo que aún queda bañar al bebé, darle su comida y acostarlo, con el tiempo y energía que eso demanda. Mejor hacer las cosas con calma, viajar de a poco, como una tortuga. El viaje comienza desde que arrancamos el auto en casa, hacer una parada en la mitad del camino para dormir es una mejor elección.

Sigo con la lista. Dos bolsos pequeños para Amalia llevé. Uno con su ropa, sus mantitas, sus sábanas, toallas, juguetes, cremas y otro con el kit de emergencia para llevar adentro del auto: con pañales, oleo, algodón, hipoglós, cambiador, toallitas húmedas, mordillo, chupetes, babita, mamadera. Lo que realmente ocupa lugar es el carro y también la cuna que en nuestro caso tuvimos que llevar ya que en la casa que alquilamos no nos daban una. También procuré llevar un mosquitero y cobertor de lluvia del carro y el fular. Ninguna de las tres cosas las terminé usando.

Finalmente compramos algo casi indispensable para ir a la playa con una bebé, principalmente para las playas de esta zona del mundo, donde los vientos no son poco comunes:  un refugio de playa. Compramos uno bueno, marca National Geographic, con protector de los rayos UV y con cierre, como si fuera una pequeña carpa para dos. Se hace por momentos molesto armarla y desarmarla cada vez que se va a la playa, pero hay días que sin ella no hubiéramos podido disfrutar ni de un minuto de playa.

Amalia se levantaba muy tempranito, así que aprovechábamos ese momento para desayunar tranquilas y salir a hacer una caminata por el barrio en silencio. Esta vez me llamaron mucho la atención las casas, hay muchas en miniatura, preciosas. Son rincones que invitan a sentarse, a entrar, pequeños espacios casi mágicos rodeados de bosque, de dunas y de aroma a sal. Amalia disfrutó de cada paseo, muy curiosa miraba todo lo que pasaba alrededor. En algún que otro paseo se quedó dormida acompañada por el sonido de los pájaros.

Cuando volvíamos yo trataba de salir a correr, aprovechar 40 minutos para mí, mientras ella dormía al cuidado de su papá. Corrí por la playa, por el bosque, por dunas, por el barrio. Fue mi momento, ese espacio que toda mamá debe darse para poder seguir con el día, que a veces es largo y muy cansador.

Es verdad, ir a la playa ya no es lo mismo. Ya no es agarrar una manta, un libro y el mate y listo. Ahora es una logística de organización que comienza con cambiar al bebé, ponerle protector y gorrito y termina con el baño a la vuelta de la playa. Los horarios son limitados. Nosotros optamos por llevar a Amalia sólo de tarde, alrededor de las 5, ya que de mañana el sol era fuertísimo desde muy temprano. No es común quedarse hasta que caiga el sol ya que al bebé le da hambre y sueño, ya quiere estar en su cunita y te lo hace saber con algún puchero o llantito.  Ir a la playa  ya no es lo mismo. No pude meterme a nadar cuando quería, no pude echarme en una manta a leer, no pude ir a jugar al volley o al tejo. Pero pude hacer otras cosas. Pude ver la reacción de Amalia ante las olas, sus ojos gigantes y juguetones, sus manitos que se movían sin parar de la alegría, pude ver cómo enfrentaba a las olas que venían sin miedo. Pude ver sus patitas metiéndose entre la arena, experimentando esa nueva sensación. Pude ver su carita tranquila mirando el atardecer, pude sostenerla en brazos mientras dormía una siesta playera.

Fue un viaje sin mucho movimiento, Amalia pudo mantener su rutina, sus tiempos pero con otro contexto. Aprendimos mucho, ella y yo.


A la noche, cuando se prendía el fueguito para el asado, Amalia disfrutaba por un rato del movimiento de las llamas, de los colores anaranjados y del calorcito hasta quedarse dormida. Demostró ser una gran compañera de viaje.

jueves, 9 de noviembre de 2017

Masajes Shantala, la India presente nuevamente en mi vida.

A todos nos gusta un hermoso masaje, nos relaja, nos hace renacer en mil sentidos. A mí me hace cerrar los ojos, me hace dejar por un momento este mundo, me hace, a veces, hasta llorar. 

¿Cómo no expresarme de esta manera con mi hija? Entregar el poder curativo de las manos para demostrar el más profundo amor. Preparar el ambiente con música y sonidos de la naturaleza, poner una manta sobre la cama, una almohada para su cabeza. Recorrer ese cuerpito en miniatura, suave, sin cicatrices de vida aún. Deslizar mis manos con un aceite natural por su espaldita y sentir como su cuerpo reacciona a los movimientos circulares de mis dedos. Tomar las diminutas manos y los diminutos pies y recorrerlos, contacto que va a dejar sus huellas. Cada caricia, cada beso es asegurarse que va a crecer feliz. 

Sonará cursi, pero el amor es la clave del éxito. Nada puede salir mal si se hace con amor. Estos masajes, descubiertos por un doctor francés llamado Frédérik Levober en la India, son la más absoluta demostración de amor de una madre a su hijo. Este médico vio en uno de sus viajes por la India a una madre en las calles de Calcuta haciendo estos masajes a su bebé. Me lo imagino acercándose a ver de qué se trataba, preguntándole a esta mamá sobre algo común para ella y totalmente exótico para él. Ella se llamaba Shantala, nombre que también se le a la diosa Parvati. Ella es la diosa del poder, es la diosa que da energía. Shantala, esta diosa encarnada en madre, le explicó a este médico francés su forma sencilla de empoderar a su propio hijo, con el contacto de sus manos, con la demostración de amor puro.

En el siguiente video se puede ver a Shantala haciéndole los masajes a su hijo, es un filme corto de Frédérik Levober. Se la puede copiar en la técnica, pero no en los sentidos que se despiertan. Cada bebé es único, como cada mamá. Es en el proceso de descubrirse que estos masajes cumplen su gran función.




domingo, 5 de noviembre de 2017

Ser mamá, ser teta.




Estado de incertidumbre, de bastante dolor y pena, de inseguridades cuando se rechaza la teta. Pareciera que este nuevo ser en el que una mamá se convierte estuviera tambaleando día a día a la espera de que la teta sea deseada y succionada por esa personita que estuvo en su panza, que no es suya pero que quisiera que lo fuera. 

La teta es todo…y como tal cuando es aceptada todo parece brillar, pero cuando se la rechaza se viene el mundo abajo. Ese mundo de madre puérpera, primeriza, con miedo de estar generando mucho o poco apego, con el miedo de no volver a sentir las cosas que sentía antes de ser mama, con la sensación de que nadie la entiende. Esa mama le hecha la culpa al mundo de no poder producir la leche que su hija precisa para nutrirse. Esa mama llora cuando la boca del bebe está cerca del pezón pero en vez de succionar con alegría hace gesto de puchero. Esa mama se enoja cuando siente que nadie entiende lo que le pasa, el mundo trata de racionalizar lo irracional, lo animal. El instinto de alimentar a su bebe no se mide con parámetros, no se puede pragmatizar. Esa mama se angustia cuando la inundan sentimientos de inutilidad y de ser prescindible. Ella piensa que si no puede alimentar a su cachorro entonces no sirve para nada, no entiende a su cría. No entiende su llanto, ni el del bebe ni el suyo propio.


Todo estado desaparece cuando finalmente la mama y el bebe se entienden, se sienten y se sonríen. Cuando la cría por si sola busca con la boca la sagrada teta para alimentarse y mira con ojos fijos y atentos a los ojos de la mama. Por ese momento glorioso, aunque dure unos pocos minutos al día, todo el resto, toda la angustia y el llanto, todos los miedos e inseguridades, todo vale la pena.

sábado, 20 de mayo de 2017

Publicación en Mujeres Nómadas: ¨Reencuentro con las Aguas Grandes¨.

Salió mi primer nota de viaje en la página de Mujeres Nómadas: www.mujeresnomadas.com/reencuentro-con-las-aguas-grandes/

Es muy difícil escribir sobre la naturaleza sin usar adjetivos inútiles que magnifican, engrandecen, tratan de transmitir al lector el sentimiento generado por el paisaje. Hay lugares que sólo se conocen con la experiencia, ninguna descripción es suficiente. El Parque Nacional Iguazú es un ejemplo. Toda la provincia de Misiones en Argentina es una sábana verde que hay que conocerla, palparla, para entenderla.
El turista va a Puerto Iguazú a conocer una de las Maravillas del mundo, a sacarse la foto en la Garganta del Diablo. Va clase turista o primera clase, pero va. Algunos llegan en avión, otros en un bus después de 27 horas de incomodidad. Algunos comen en los restaurants dentro del Parque, otros llevan sándwiches y tereré. Algunos paran en hoteles cuatro estrellas, otros van de camping.
Lamentablemente, el Parque Nacional Iguazú se ha transformado en un parque donde se contempla, se va a ver una atracción, sus aguas altas. No es un parque para palpar, vivir de cerca la experiencia de la naturaleza. El turista es guiado por las pasarelas, se le dice qué puede hacer, hasta dónde puede llegar. El circuito está armado de tal manera que no se puede evitar la acumulación de gente, principalmente en las temporadas más altas. Los ruidos, los flashes de los fotógrafos vendiendo la foto perfecta, las corridas para llegar a hacer todo en un día, las colas para tomar el Tren de la Selva. Todo eso también es el Parque Nacional Iguazú.
Pasarela nueva en Iguazú
Uno precisa cerrar los ojos por momentos y sólo escuchar el rugido del agua cayendo, o el grito de las urracas anunciando que hay un tucán cerca. Buscar los lugares más silenciosos desde donde la contemplación es casi meditativa. Siempre me pregunto qué habrá sentido Alvar Nuñez Cabeza de Vaca cuando, bajando desde Brasil por el Río Iguazú en plena exploración del territorio, se encontró con tremendo obstáculo para pasar con sus pequeñas canoas.
En sus relatos ¨Naufragios¨, Cabeza de Vaca relata el evento de esta manera: ¨Y yendo por dicho río de Iguazú abajo era la corriente tan grande que corrían las canoas por él con mucha furia; y esto causólo que muy cerca de donde se embarcó da el río un salto por unas peñas muy altas, y da el agua en lo bajo de la tierra tan gran golpe que de muy lejos se oye, y la espuma el agua como cae con tanta fuerza, sube en salto dos lanzas y más, por manera que fue necesario salir de las canoas y sacarlas del agua y llevarlas por tierra hasta pasar el sitio, y a fuerza de brazos las llevaron más de media legua en que se pasaron muy grandes trabajos”.  
Y prosigue: “salvado aquel mal paso, volvieron a meter en el agua las dichas canoas y proseguir su viaje; y fueron por el dicho río abajo hasta que llegaron al río del Paraná¨En ninguna parte encontré palabras que describan sus sentimientos en ese momento, sólo hace una descripción de lo visto. Ese es tal vez el espíritu que se mantuvo cuando se transformó la zona en Parque Nacional: un lugar para describir, más que para vivir.

Río Iguazú
Puerto Iguazú es para muchos un lugar de paso. Se mudan para trabajar con el turismo por un tiempo, instalan un negocio y viven unos años hasta que la falta de vida social y de actividades culturales que no estén necesariamente relacionadas a las Cataratas los decide a cambiar de destino.
Esto me contó una artesana que tiene un negocio de ropa. Ella, marplatense, decidió con su esposo y su hijo de cuatro años instalarse en Puerto Iguazú. En la ciudad feliz eran feriantes y no llegaban a fin de mes. En Puerto Iguazú pudieron instalar un local a la calle de venta de ropa de diseño y de sandalias de cuero hechas por ellos. Pagan doce mil pesos de alquiler, dos mil de contador, impuestos. Aún con todos estos pagos pueden vivir. Las ventas son buenas, pero la calidad de vida no termina siendo tan amigable. Ella, después de dos años, aún no hizo ningún grupo social con quien compartir. ¨Es por el tiempo que sea necesario, no sabemos aún hacia dónde iremos después¨.
Nadie se muda con idea de quedarse. El cambio cultural necesario es grande. Aún es un pueblo donde todo parece que está por terminarse de construir.

Río Iguazú
Es mi séptimo viaje a Puerto Iguazú. La última noche cené en un restaurant un plato delicioso: agnolotis de dorado con salsa de salmón con un buen vino blanco.
Cuando termino la cena, decido caminar unas cuadras por el centro y veo a una pareja joven que con una guitarra en una mano y unos billetes en la otra quieren comprar algo de comida en un puesto de hamburguesas de una esquina. El vendedor les dice: ¨Eso más una canción¨, y aunque los billetes no eran suficientes, se ríe mientras les prepara las hamburguesas.
Sentí cierta nostalgia de otros viajes. Lo curioso y maravilloso es que al otro día tal vez me encuentre con esta pareja adentro del Parque Nacional o disfrutando de la vista de Tres Fronteras.
Me despido de Misiones sabiendo que es un lugar donde todos comparten la alegría y la gran sonrisa al dejarse mojar por las aguas altas del río que se eleva con el viento.

jueves, 2 de febrero de 2017

Foto: Puente de los Enamorados en Annecy, Francia.

Esta foto la saqué en el último viaje a Europe, que estuve unos días en un pueblo encantador de FRancia, Annecy. Fue publicada por #mujeresnomades en su Instagram.
El puente de los Enamorados en Annecy, Francia. No es fácil viajar sola a lugares como este. Dan ganas de tirarse a dormir la siesta en un parque de la mano de tu amante, o bien tomar un helado sentado al lado del lago, sin hablarse, pero juntos. Dan ganas de ponerse un vestido con flores y salir a cenar a alguno de los restaurantes sobre el río en la ciudad antigua, tomar vino tinto y reírse por nada. Dan ganas de estar enamorada.

sábado, 14 de enero de 2017

La Paloma, Uruguay.

La Paloma, enero 2016.


Adoro Uruguay. Una isla donde todo funciona en aparente paz y armonía en medio de un continente donde las palabras caos y crisis cuadran a la perfección. Para llegar a Uruguay hay que cruzar el río del mismo nombre. Desde Gualeguaychú se traspasa un puente de 5300 metros para llegar del otro lado y hacer el ingreso al país vecino por Fray Bentos. El río es tan ancho que costaría llegar de una orilla a la otra en piragua.

Llamativamente los controles al pasar la frontera son casi nulos; dni y tarjeta verde del auto.  Son de conocimiento popular que son las fronteras hacia Bolivia y Paraguay las más exigentes, ya que por ahí se pasan drogas, dinero no declarado y personas por trata de blancas. Parece ser que por Uruguay no pasan estas cosas. Los oficiales de migraciones son divinos y confiados. Será tal vez la manera de no generar caos ni nigún tipo de crisis entre estados hermanos.

En Uruguay nadie recibe pesos argentinos, pero sí dólares. Una buena manera de conseguir cambio es pagar con dólares y recibir el vuelto en uruguayos acompañado de su frase preferida: ¨A sus órdenes¨. Así uno se despide de cualquier vendedor.

Adoro llegar a los destinos de noche. La Paloma es un pueblo de 5500 habitantes durante el año. Esta población debe triplicarse durante el verano. Las casitas de alquiler, los dos hoteles cerca del faro y los campings están completos desde el 20 de diciembre hasta aproximadamente el 15 de enero. Luego, Uruguayos, Brasileros y Argentinos continúan haciendo su parada en estas playas pero en menor cantidad. Llegar a la Paloma pasa casi inadvertido de noche, se lo ve oscuro, con luces tenues en sus calles. No se sabe muy bien qué hay a los costados del camino. Al otro día, con el sol de farol, se descubre un paisaje que combina playas de arena largas, playas de piedra, médanos y bosque.

Las mañanas siempre ideales para ir a la playa transcurren al sol. Las familias caminan hasta las playas con nombres extraños como Anaconda con sus sombrillas, sillitas, baldecitos y palitos de los más chicos. Los surfers van silbando bajito sin calzado, con el traje de neoprene puesto y la tabla debajo del brazo. Grupos de adolescentes y jóvenes eligen La Balconada para juntarse. De golpe una trompeta se escucha a lo lejos. Llega el empanadero. Un hombre con sombrero de ala muy ancha, ropa no muy cuidada que en bicicleta y con un carro detrás, recorre todas las playas a lo largo vendiendo empanadas. Super caseras, riquísimas. Si alguien le quiere comprar a su regreso, ya no puede. Las vende todas. Realmente un éxito de empresa. Su público lo espera día a día alrededor del mediodía con esos manjares que sacan un poco el hambre después de una mañana de agua salada, un poco de viento y mucho sol.

Las playas en Uruguay no tienen su espacio ocupado por edificios, ni balnearios ni carpas. Sólo algunos ¨chiringuitos¨ sobre la arena. Ideales para sentarse a tomar algo o bien comer un choclo recién cocinado. Las playas son espacios públicos. Cualquiera entra y ocupa el lugar que más le agrada. Lamentablemente siempre existen quienes confunden público con tacho de basura. Algunas bolsas o botellas a la vista. El empanadero, preocupado por esto, le pide a sus clientes que levanten alguna bolsa dando vueltas por ahí que seguro alguien se olvidó sin querer.

Las tardes son diferentes. El viento siempre cambia de dirección y puede mejorar o empeorar el día de playa. Los turistas se ponen sus remeras o vestidos si hay más viento de lo deseado, pero se mantienen firmes disfrutando de los días de playa que les quedan. A la tarde es el horario para jugar al tejo o a las paletas. Alguno saca un boomerang y casi golpea al perro del vecino que lo corre pensando que es un palito. Los surfers se divierten con las pocas olas que hay, muchos están aprendiendo, otros entrenando para probablemente el próximo verano ir a otro destino con olas más desafiantes. Hay grupos de turistas que crecen día a día. Siguen llegando amigos y de pronto son quince personas en ronda de mate y charla.

Adoro los atardeceres en la playa. Siempre dan ganas de estar tomando una cerveza acompañado con rabas con mucho limón. Es la combinación perfecta después de haber estado en el mar y seguir sintiendo la sal en los labios. En La Paloma todos los atardeceres son diferentes. En algunos el sol, un poco tímido, se esconde detrás de una nube antes de tocar el horizonte.

La noche en La Paloma puede describirse en sus sabores. Te puede encontrar haciendo un asado en los balcones de los departamentos de alquiler frente a la playa. Tal vez tiene más sabor a paella cocinada frente al público en la feria de artesanos. O a algún plato con langostinos y cerveza fresca de los comedores más tradicionales. Todos llegan a la noche con hambre después del día de playa. Después, con el sonido de las olas, se puede dormir soñando con el faro iluminando a los pescadores que probablemente a las cinco de la mañana partan con sus barcos diminutos.


Adoro Uruguay.

viernes, 30 de diciembre de 2016

Galería de fotos de la UTMB, Chamonix, Francia.


Estas son algunas fotos de corredores que cumplieron un sueño llegando a la meta en la UTMB de Chamonix, Francia.

No te rindas

No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,correr los escombros,
Y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas ,E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme, Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma, Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo… te quiero.

Mario Benedetti













jueves, 29 de diciembre de 2016

Historias de reyes y de príncipes

Este artículo fue pensado para una revista Española, lamentablemente, a pesar de la espera, no lo publicaron finalmente. Lo lamenté bastante porque lo escribí con muchas ganas y fue una experiencia que hubiera querido compartir por medio de la revista, pero no entraba dentro de los parámetros requeridos por la misma. Elijo finalmente entonces publicarlo en mi blog y tratar de darlo a conocer, ya que es la historia de cuatro valientes que creyeron en un sueño y se animaron. Espero lo disfruten.




Historias de reyes y de príncipes

Esta es una historia de reyes. No de reyes de la aristocracia europea, ni de los reyes magos, ni siquiera del vanidoso rey que el Principito se encuentra durante su viaje, sino de reyes auténticos, los que dominan el territorio más importante a conquistar: su propia alma.

Érase una vez un grupo de hombres que creyeron en sí mismos, que se enfrentaron a sus propios límites y a la posibilidad del fracaso. Ellos habitaban en una tierra muy lejana llamada Argentina. Vivían en una ciudad pequeña, Santa Fe, y siempre habían tenido el deseo de volar y llegar lejos. Ellos se animaron.

Este sería un buen primer párrafo para contar estas cuatro historias que comenzaron hace ya muchos años con una pizca de deseo. Historias mínimas de héroes y reyes para pocos, aquellos que se posan sobre un podio imaginario que llega a la luna y a las estrellas. Es el podio por haber cumplido sueños. Estos cuatro corredores se animaron al gran desafío de correr 100 y 170 km en el Mont Blanc, que con 4800 mts es el pico más alto de los Alpes. El desafío era correr la UTMB (Ultra Trail Mont Blanc) y la CCC (Chamonix, Champex, Courmayeur), dos carreras emblemáticas dentro del mundo del Trail Running. Fueron 7500 corredores en total que se movilizaron junto a amigos y familiares hasta Chamonix en Francia para participar de esta gran fiesta. Enorme celebración de cinco carreras diferentes durante una semana alrededor de la imponente presencia del Cerro Blanco y su manto de nieve glaciar, enorme celebración que unió tres países para su organización (Francia, Suiza e Italia), y donde personas de 87 naciones estuvieron presentes. 2000 voluntarios, 34 médicos y 65 enfermeros, 340.000 euros recolectados para donar a organizaciones solidarias. Números gigantes para un evento que ya tiene 14 años de vida.


A esto se enfrentaban Javier, Alejandro, Federico y Esteban cuando en el año 2014 decidieron participar en la carrera. Para poder ser parte de la UTMB tuvieron que juntar 15 puntos en carreras anteriores en las cuales corrieran más de 60 kilómetros con desnivel para tener la posibilidad de sólo inscribirse. Fueron dos años de esfuerzo viajando para participar en carreras de Trail y poder terminarlas, entrenando en suelo santafecino que está a nivel del mar. Su único entrenamiento con ondulaciones fue hacer el recorrido costero en Paraná, en la provincia de Entre Ríos, a 30 km de Santa Fe.  Con el objetivo de juntar puntaje se enfrentaron a un gran número de aventuras en Chile y Argentina, todas organizadas en la Cordillera de los Andes, para luego animarse al gran Monstruo de los Alpes en Francia. ¨The North Face Endurance Challenger¨ de Salta, Santiago de Chile y San Carlos de Bariloche, las carreras ¨Yerba Buena¨  en Tafi del Valle en Tucumán y ¨Patagonia Run¨ en San Martin de los Andes. Otras carreras fueron ¨Conociendo a la Pachamama¨ en Jujuy, ¨Vulcano Ultra Trail¨ en los Faldeos del Volcán Osorno en Chile,  ¨Cuatro Refugios¨ en San Carlos de Bariloche, el ¨Cruce de los Andes¨ de Columbia y ¨Yaboty Ultra Trail¨. Todas carreras durísimas y de gran esfuerzo económico para hacerlas.

Cuando tuvieron los puntajes fueron a sorteo. Un día recibieron la gran noticia: estaban adentro de la carrera. Los cuatro irían juntos hasta Francia para finalmente dar el gran paso. Ya la sola idea los emocionó y los movilizó para entrenar con más ganas.

Esteban viajó a Chamonix con su esposa y con su hijo de tres años, Benjamín, el Petit Prince de esta historia. Javier, Federico y Alejandro fueron acompañados por dos grandes amigas. Cuando yo llego a Chamonix, me encuentro con el grupo completo. Están los cuatro corredores sentados en la mesa de un apartamento alquilado mirando cada uno su recorrido, como en una reunión de planificación. Sus miradas y sus gestos exagerados, sus risas, su imposibilidad de quedarse quietos demuestran la felicidad que sienten de estar allí. Javier responde con una sonrisa enorme cuando le pregunto cómo se siente. Es un hombre callado pero no se precisan las palabras, sus ojos me dicen todo lo que tengo que saber. Llegó después de tanto esfuerzo a estar acá, en Chamonix a punto de correr la gran carrera de Trail del mundo. A Javier se le escaparon estas palabras: ¨ Vivo los deportes con mucha emoción porque soy consciente de todo lo que me brindan¨.

Alejandro, como siempre, responde con un chiste. Señala la ventana que nos regala al Mont Blanc, un paisaje de revista y dice: ¨¡¿Cómo querés que me sienta!? ¡Mira la vista horrible que nos tocó!¨, siguiente paso es sonreír como un niño y que se le formen arrugas al costado de sus ojos. De pronto aparece Benjamín desde uno de los dormitorios y corre hacia Alejandro gritando: ¨¡Pajarito!¨. No entiendo y entonces me explica: ¨Pájaro me dicen en fútbol porque corro rápido como Caniggia, que también le dicen así, pero por suerte no la tengo a su esposa Mariana Nanis!¨.  Nunca faltan las risas después de que Ale dice algo. Alejandro es el anti-runner. No hace entrenamientos muy duros, no va al gimnasio sino que juega al fútbol, no tiene ropa ni accesorios técnicos, no consume geles,  ni se compra zapatillas cada seis meses. Pero cuando le pregunto qué es lo que hace mientras corre, él hace un gesto de no saber qué contestar y sólo dice: ¨Voy de a poco, sólo me propongo llegar al siguiente puesto, me concentro en el momento y me pongo de novio con algún otro corredor que hable castellano y vamos hablando de la vida¨.  Este dominio de su ansiedad es lo que lo define como corredor y lo que le ha permitido terminar muchas carreras de 100 kilómetros.                   

Tienen en sus manos un gráfico de las pendientes a lo largo de la carrera. Federico y Alejandro tienen 100km por delante de la CCC y hasta 26 horas para hacerla. Estas carreras internacionales tienen puntos de corte. Ale estima 24 y se ríe de eso. Calcula que si al primer puesto puede llegar después de dos horas de empezar, él va a llegar en una hora y 59 minutos y así con el resto de los puestos. Por otro lado Javi y Esteban van a animarse a la UTMB con 170 km de camino y un cálculo de entre 35 y 40 horas. No importa tanto. Los números son parte de la anécdota. El Principito nos recuerda ¨A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: "¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas?" Pero en cambio preguntan: "¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?" Solamente con estos detalles creen conocerle¨. En Chamonix somos todos niños, ya no importan las cifras, acá vienen a cumplir con algo mucho más grande.

Como parte del juego, miran su recorrido una y otra vez y hacen cálculos de donde les conviene consumir un gel o donde van a tener agua y comida. Se dan consejos, se animan entre sí y se hacen chistes. Esteban lo mira a Javier y llama la atención sobre lo que cambió como runner desde el año 2006. Le toca el hombro como empujándolo con cariño y le dice: ¨¿Quién te hubiera visto comprando vasos de marca Salomon a diez euros?¨. Javier sonríe pícaro y se trata de explicar diciendo que era el más económico, que por eso lo había comprado. Todo el grupo se ríe. Los cuatro son corredores amateur, y como tal fueron de a poco adquiriendo accesorios ya que en Argentina todo cuesta mucho dinero y no es tan sencillo acceder a ciertos productos. Por ejemplo, un par de zapatillas de running están el doble de lo que le puede costar a un europeo. Correr no es una  actividad económica, principalmente cuando se quiere dedicar al Trail Running que demanda un equipo más técnico. 

Federico se prueba la mochila ya preparada con la lista de cosas que deben llevar: un pantalón largo, remera térmica, manta térmica, linterna minera y pilas de repuesto, celular con señal, pasaporte. Se la saca y se la vuelve a poner. Incluye dos botellas con agua y salta en el lugar para sentir el peso. Está contento como con juguete nuevo. Luego, saca su número de corredor y se lo prueba en la camiseta. Se siente orgulloso de haber llegado allí y aun no corrió.

Para irse a registrar a la carrera y buscar su kit y número Esteban tiene que llevar todos los elementos de la lista de obligados. Prepara la mochila tal cual va a correr y sale con su mujer y su hijo Benjamín que lo acompañaron a esta aventura. Cuando un corredor se pone uno de estos objetivos, no sólo es un esfuerzo personal sino de la familia entera. Son horas en casa dedicadas al entrenamiento y no a estar compartiendo con la familia, son fines de semana de viaje para correr en distintos puntos del país, son miles de pesos invertidos en esta pasión.


La tarde de descanso anterior al comienzo de su carrera, Javier, sentado a la mesa mirando el Monte por la ventana me cuenta ¨Desde chico sentí una inclinación natural hacia los deportes, con el tiempo y casi sin darme cuenta me convertí en deportista amateur. Creo que el cuerpo en movimiento por sus propios medios es la forma ideal de recorrer paisajes y ser parte activa de la naturaleza¨.

Tal vez en esta frase sencilla está la respuesta a la pregunta que tantos se hacen: ¿Por qué? ¿Por qué correr? ¿Por qué tener que hacer tremendo esfuerzo? ¿Por qué viajar  14.000km para participar en una carrera? Estando en Chamonix pude conversar con un corredor de Singapur, del otro lado del mundo, con una cultura muy diferente en tantos aspectos a la de los corredores argentinos. Pero, llamativamente, a él también le hacen esas preguntas. Sus amigos lo tratan de loco, desquiciado, un sinsentido. Y finalmente de eso se trata. Correr por correr, correr para acordarse de que se está vivo, correr para encarnarse con la naturaleza, ser parte. Antoine de Saint-Exupéry escribe en primera persona en El Principito: ¨Las personas mayores me aconsejaron abandonar el dibujo de serpientes boa (…), y poner más interés en la geografía, la historia, el cálculo y la gramática. De esta manera a la edad de seis años abandoné una magnífica carrera de pintor(…)Las personas mayores nunca pueden comprender algo por sí solas y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones¨. Para los corredores es igual, no es necesario dar tantas explicaciones, lo hacen para volver a su esencia de niños que juegan e inventan mundos. Estos cuatro corredores inventaron un reinado vasto y su conquista fue por momentos puesta en duda.

Esa noche, anterior a la salida de las carreras, ponen la mesa temprano para sentarse a comer. Todos ayudan a acomodar los platos y vasos. Parece que va a ser una gran cena, y lo es. En el menú sólo pasta con algo de queso. En las caras, pura expectativa y alegría por lo que se viene.

Al otro día, Chamonix entero madruga para ver la salida de la carrera CCC. Los corredores se levantan a las seis de la mañana a tomar su desayuno. A las 7:30 salen los buses hacia Courmayeur del lado Italiano desde donde Alejandro,  con la camisetaArgentina puesta para correr, y Federico salen a hacer sus 100km de Mont Blanc. Se espera un día de muchísimo calor, lo que puede hacer el desafío aún más duro. Faltan sólo 10 segundos para la largada y el público sostiene sus celulares y cámaras con los brazos en alto con la esperanza de poder tener registro del rostro de alegría de quienes vinieron a acompañar. Un niño tiene una bandera de Japón en alto. Los anuncios se dicen en tres idiomas. Se escuchan personas tratando de entenderse en diferentes lenguas. Es realmente un evento internacional. 10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, y largan finalmente.

A la tarde Esteban y Javier salen del departamento. Desde el balcón Benjamín saluda con la mano a su papá que le grita: ¨Benja, acordate de decirle a mamá que te traiga acá enfrente que está la casa de Los Tres Chanchitos!¨, y señala una casita de madera como de dibujos animados que hay frente al departamento. Benjamín le sonríe. Cuando se están yendo a la salida de la carrera Javier lo abraza a Esteban y así caminan juntos. Se alistan con el resto de los corredores en la largada de la UTMB. Llega el momento, suena un estruendo y salen. Los primeros del pelotón van saludando al público.  Dentro de los 2600 valientes, están Javier y Esteban ya concentrados en su camino. Su mente y espíritu puestos en la carrera. El resto ya no importa. Estiman aproximadamente 40 horas para correr, 9 picos, 9500 metros de subidas acumuladas, dos noches sin dormir.

Al atardecer me dediqué a observar el Cerro señorial de 4800mts y pude dimensionar a lo que los corredores venidos de una tierra llana se estaban enfrentando. Terminar 100 y 170 km de montaña, de esa montaña, es la real conquista de cada una de sus almas. Eso tal vez buscó Shakelton cuando se embarcó hacia la Antártida, Da Cunha en el Amazonas o encontró Alvar Nuñez Cabeza de Vaca cuando vio la inmensidad de las Cataratas del Iguazú por primera vez. Eran más que simples conquistadores, su real tesoro estaba en el interior. Ellos, en algún punto, también estaban jugando a correr por correr.

El primero en llegar de los cuatro es Federico que levanta los brazos y cruza la meta mirando hacia el cielo. Dice que fue la carrera más dura de su vida y agradece haber abandonado la última carrera en Chile antes de venir a Francia, ya que con esos puntos de más le hubieran permitido anotarse en los 170 km! Después de una media hora se corrige y comenta que sabe que el mayor poder lo tiene la mente. Si hubiera estado mentalizado a correr el doble de kilómetros el cuerpo seguro se hubiera adaptado. ¨El cuerpo se acomoda, somos flexibles si se tiene un entrenamiento adecuado¨, comenta, ¨pero finalmente es la mente la que pone las reglas en el juego¨.

Cuando llega al departamento se comunica con su familia y recibe cantidad de mensajes de felicitaciones. Luego se levanta y rengueando hasta el baño dice ¨Voy a tratar de bañarme¨, enfatizando el verbo tratar. El nuevo desafío es recuperarse.

Más tarde Federico y las dos amigas, como soldados en guardia, esperan la llegada de Alejandro que se reconoce a distancia por la camiseta de Argentina. Cuando cruza la meta, está agotado y agarrotado, pero contento de haberlo logrado. El porcentaje de abandonos es alto, de 1900 corredores 742 decidieron dejar la carrera en algún punto del camino. Como siempre después de estos desafíos tan extremos los corredores sienten que no quieren más de estas experiencias, pero siempre se pasa cuando después de un tiempo algún amigo lo entusiasma con un nuevo recorrido.

Esa noche sólo podemos pensar en Javier y Esteban que siguen su camino, ya es su segunda noche de correr casi sin parar. Inimaginable. Increíble. Inaudito.

Esperando en la meta al otro día a que aparezcan Esteban y Javier se sienten las lágrimas y los besos, los gritos y los abrazos, las palmadas, los saltos de logro. Los corredores llegan con niños en sus brazos, con banderas, con sus esposas y esposos, novios y novias que son partícipes del esfuerzo mutuo en los últimos metros de carrera, algunos llegan con sus perros y otros con narices de payaso. Algunos llegan y se desvanecen del cansancio, otros están solos. Nadie los abraza ni los felicita. Cada uno de los que cruzaron esta meta es un Rey, hasta el último.

Esteban corre con Benjamín en sus brazos y su esposa a su lado. Javier llega unas horas más tarde llorando y saltando con los palos de trekking arriba como queriendo alcanzar algo en el cielo. Creo que lo alcanzó y creo también que es consciente de ello. Terminó la UTMB, no abandonó, pudo ir más allá de sus miedos y de sus límites.

La carrera superó las expectativas de los corredores. Federico dice que  fue increíble que sucediera eso ya que al venir con tantas ilusiones de que esta va a ser la carrera de tu vida es difícil ir más allá. Ahora es tiempo de descansar, ya que se los ve consumidos y más débiles. Se hacen comentarios de las ampollas y de los dolores, pero la satisfacción que sienten supera cualquier molestia pasajera. Comen despacio para que no les caiga mal la comida después de dos días de gastar el cuerpo. Revisan la carrera y cuentan de los encuentros con otros corredores. Alejandro corrió gran parte del camino con un Cordobés y cuando llegaron a la meta se abrazaron como si fueran amigos de toda la vida. Es en estas situaciones extremas que uno pierde el miedo a demostrar sentimientos y se priorizan los lazos y el contacto con otros.

Llega el final de la fiesta. Esteban se va con su familia y Federico para Italia en un auto. Alejandro y Javier viajan en otro auto hacia el lado contrario. Se despiden y prometen juntarse en Argentina a comer y ver las fotos del viaje.  Nadie abandonó,  ni los corredores ni los acompañantes que prepararon las comidas y se levantaron a las 4 o 5 de la mañana para verlos llegar. Al terminar la carrera siempre hubo un ofrecimiento de ¨¿Querés un café Javi? ¿Un te Ale? Vení, sentáte de este lado así no caminas hasta esa silla.¨.

En las calles de Chamonix ya no hay gritos de aliento y alegría en todas las esquinas. El arco de llegada y el escenario se desarmar durante la mañana y se barren las últimas lágrimas de alegría que dejaron los corredores al llegar a la meta. Veo un Petit Prince imaginario que saluda con la mano desde la cima del Monte y sale corriendo. Chamonix vuelve a la normalidad y los corredores también pero con una sensación de haber crecido, de ser reyes,  de haber sido una vez más fiel a sí mismos.

Regina Candel Martinez