Llegar al Ghat de las cremaciones es bastante impresionante. El río es un espacio sagrado. Aquí la gente viene a meditar, observar, limpiarse y volver a empezar. Los hinduistas creen que tomando un sorbo del agua de Ganges se limpian sus pecados y que al morir el cuerpo debe ser lavado para deshacerse de los errores cometidos en la vida y así pasar a la nueva vida limpios. Como en el catolicismo, las religiones siempre encuentran una manera para que el creyente se sienta renovado después de cometer pecado. Podés haber sido un golpeador, farsante, violador, asesino,pero si lo confesas y rezas unos ¨Padre Nuestro¨o te tomás un vaso de agua estás salvado, no te vas al infierno ni vas a reencarnar en un ser inferior.Viéndolo desde afuera, diganme si no parece una cosa de locos. Todo está siempre justificado por la fe, si uno tiene fe en la religión que haya elegido, entonces todo se puede explicar. Ir a confesarse a un cura y tomar un sorbo de agua de un río tienen las mismas connotaciones.
Lo que sí me gustó es el concepto de muerte que tienen los hinduistas. Al creer en la reencarnación, la muerte no es algo tan dramático como lo es para nosotros, los católicos o cristianos. No hay gente llorando en las cremaciones,sólo se observa,se despide al muerto hasta el próximo encuentro. Me gusta poder pensar y jugar un poco con la idea de que en realidad la vida no se termina con la decrepitud del cuerpo, que de alguna manera seguimos dando vueltas por ahí.
¨intocables¨a pesar de las luchas).
El Budismo surge como contra al sistema de castas que mantenía el hinduismo. En el momento de su creación fue la religión más populosa, hoy sólo el 1% de la población practica el budismo. Tuvo más impacto y permanencia en algunos países del Sudeste Asiático, principalmente en Tailandia y Camboya. Los Jainistas tienen un concepto de vida similar al budismo (las dos surgen al mismo tiempo, Mahavira Y Gautama son contemporáneos) pero agregan reglas muy extremas en el tipo de alimentación que se debe tener y hasta llegan a usar pañuelos en la boca cuando caminan por la calle por miedo a matar a algún insecto que entre en su boca por accidente.
En Goa (más adelante en el viaje) tuvimos contacto con católicos. Los portugueses que se instalaron en este Estado durante 400 años llegaron a construir muchas y enormes iglesias. La población fue empapada por las creencias en santos y vírgenes, y esas son las figuras que hoy día se veneran en esta parte de la India.
Después de estar en gran parte de Latinoamérica y Europa, Marruecos, China, Tailandia, Camboya, Vietnam e India; después de entrar a templos, iglesias y mezquitas, después de ver en los frentes de las casas dibujos de Ganesh, Shiva, Buda y la Virgen María, y estatuas de Tao, el mono Hanuma, San Francisco de Asís, después de hablar con personas de creencias diferentes, llego a la conclusión de que uno cree en lo que le ponen enfrente. Si los Portugueses nunca hubieran llegado a Goa, los conductores tendrían la figura de Shiva colgando del espejo del tuc tuc, o si los españoles nunca hubieran llegado a América, la Pacha Mama ocuparía todas las tradiciones. El ser humano precisa creer en algo y se agarra de lo que tiene a mano. En el fondo todos creen en lo mismo pero con nombres diferentes. La India, en vez de acercarme a una espiritualidad más profunda o de hacerme entender las religiones como tal, a mí me hizo el efecto contrario. Volví aún más escéptica de lo que era, entendiendo cada vez menos lo ilógico de las luchas, batallas y muertes provocadas por la lucha entre religiones.
El día en Varanasi terminó en la terraza de nuestro hotel con un té, escuchando el sonido eterno de la ciudad y cuidando que ningún mono nos venga a robar las galletitas.
Permitime añadir a este nuevo capitulo de tu muy lindo cuento de viaje que las luchas de religiones son luchas de poder y, como creo dijo Andreotti, "Il potere logora chi non ce l'ha!" - el poder desgasta a los que no lo tienen. Un abrazo
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