jueves, 12 de febrero de 2015

Por el camino de Monte Zeballos.

Listos para salir. Auto cargado, tanque lleno , mapa a mano para recorrer los 120 km que separan a Los Antiguos de Hipólito Irigoyen (ex Lago Posadas) por el camino interno, sin tener que salir a la ruta 40. Fabi mira el termómetro del auto y esta en máxima. Pensamos que es el relojito nomas pero no podemos salir así a la ruta. Encontramos un mecánico que es prefecto naval pero en sus días libres ayuda a su padre en el taller. Gente honesta que nos soluciono el problema cobrándonos lo correspondiente. Llegamos al mediodía al taller por lo que buscaron el problema y a las 14 ha se fueron a comer y descansar un rato...aparecieron a las 4 de la tarde a terminar el trabajo. Así pudimos salir, tranquilos de que todo estaba funcionando bien.
El camino no se puede describir de lo bello que es. Se pasan por lugares tan diferentes uno de otro que parece que uno esta haciendo varios caminos en uno. Los paisajes se mezclan en el recuerdo. Los bosques de ñires, las estancias con álamos, la montaña pelada con sus piedras solitarias, ríos, arroyos, chorrillos por todos lados, algunos incluso salen de la misma piedra. Marcas, ovejas y guanacos que escapan del auto, patos que migran a este paraíso para luego volar a mejores climas en invierno, cataratas con prados verdes, formaciones rocosas dignas de ser recorridas. Nada que envidiarle a tantos recorridos con nombre y apellido.
Pasamos una noche a mitad de camino. Armamos carpa, Fabi armo un fueguito y cocinamos. La noche no nos trato muy bien hasta las 2 de la manana , hora en que finalmente calmaron los vientos. Y nos dejo descansar.
La mañana fue mágica. Levantarte y encontrarte con el río corriendo, el sol brillando fuerte, las aves cantando y las montañas gigantes rodeandonos.
Disfrutamos de una caminata, armamos todo y salimos hacia Lago Posadas. Llegamos al pueblo agotados y con tierra en todos lados. Un buen baño y una buena cena en una posada nos relajaron. Hora estamos planeando la continuacion del viaje, mapas sobre la mesa y ganas de seguir descubriendo esta hermosa Patagonia.

martes, 10 de febrero de 2015

Pueblo de cerezas y de viento...Los Antiguos.

Kilometro a kilometro vamos entrando en La Patagónica. Ya estamos  en Santa Cruz. Nos recibieron guanacos y ñandúes en la ruta. Al aproximarnos al LAGO BUENOS AIRES sentimos que estamos l lado del mar. Era tanto el viento que parecían olas de surf que se acercaban a las orilla del lago. Nos assustamos un poco con la idea de acampar así que conseguimos una cabaña economica. Las vistas de la montaña nevada mezclado con meseta, lago y río aturden por su belleza.
Si algo envidio de estos lugares son la tranquilidad con la que vive la gente. Puertas abiertas, no hay rejas, las bicicletas en la calle sin candado. Pero el clima es bravisimo. Viento constante, eterno compañero de este paisaje erosionado. Lo maravilloso es lo que el hombre hizo. Con arboles y un buen aprovechamiento del agua para riego con la creación de acequias lograron chacras donde se cosechan kilos y kilos de cerezas para exportación. Hay mucha dedicación en el riego y en el planeamiento para que haya lindos. Parques y espacios verdes.
Hoy visitamos varias chacras. Vida dura. Gente sonriente. Combinación rara par lo que estamos acostumbrados. De todo se aprende.

Mañana partimos para los Lagos Posadas y Pueyrredon. Veremos que nos depara la ruta y los vientos.

lunes, 9 de febrero de 2015

Desde Rio Mayo tierra de vientos !

Desde Trevelin salimos despacio hacia el sur con destino a Rio Mayo. Sentimos que aqui empezaba el camino desconocido ,aquel con el cual expedicionarios y aventureros soñaron , Francisco Moreno como mayor representante y figura destacada a lo largo de toda la ruta 40. Hay un pueblo , un parque nacional y un glaciar con su nombre.
Llegamos a Tecka. Alli esta el mausoleo al ccique Inacayal y toda su familia. El cacacique y su gente tuvieron una vida de guerreros apoyando al estado argentino hasta que fueron considerados de mas , menospreciados y hechados de sus tierras. Los mandaron a Buenos Aires como ganado a cumplir roles de servidumbre. Francisco Moreno les regala al menos un poco de decencia llevandolos a trabajar al Museo de La Plata. El cacique fallecio lejos de su tierra. Fueron trasladados sus restos despues de muchos años y enterrado finalmente en Tecka.
Paramos en la estacion Ypf donde habia una larga cola para cargar nafta. A partir de aca comienzan a escasear las posibilidades de cargar el tanque y hay que aprovechar. Tuvimos un problemita con el pico de una de las ruedas. Por suerte pedimos ayuda a unos camioneros chilenos que entendian del asunto y lo pudieron arreglar. Un favor a cambio de otro. Levantamos a un mochilero que iba para Calafate. Nivolas es su nombre. Lo llevamos hasta Rio Mayo. La charla ayudo a recordar nuestras epocas de mochila en Patagonia. Este es su segundo viaje y me acordaba cuando a su misma edad , 21 años , agarre la mochila y tome un vuelo a Europa. Tantas cosas ve uno por delante a esa edad y tanto vamos aprendiendo en el camino. Tan lejos me siento hoy de esa muchacha mas timida y mas triste pero con unas ganas locas de conocer el mundo. Ese espiritu no lo pierdo. Encuentro que viajar es tal vez lo unico que me provoca verdadera pasion.
Nicolas se quedo a acampar en la YPF de Rio Mayo. Nosotros optamos por un hotelito para dormir bien y seguir viaje hacia Los antiguos.

Estamos en la estepa Patagonica. Es increible lo que hicieron los primeros habitantes de estas zonas.

La tierra esta por todos lados. Hasta la proxima.

domingo, 8 de febrero de 2015

Desde Trevelin...

Antes de salir hacia el Parque Nacional Los Alerces teníamos una misión. Encontrar a Patricia, la prima de Fabi que vive en el Bolsón desde hace unos años. Previamente vivio en San Martín de los Andes pero sintió que el Bolsón podía darle lo que realmente estaba buscando. Una vida en el monte, tratando de autosustentarse, de vivir tranquila en pleno contacto con la naturaleza. Y lo logro. De ingeniera forestal a hippie. Su utopía esta siendo posible, aprende día a día cosas nuevas que jamas se pensó que iba a vivir cuando vivía en Buenos Aires. Encontrarla no fue fácil. Fuimos a la zona de Mallin Ahogado a preguntar en el Cidep...un grupo de permacultura que tienen sus viviendas de barro y sus duomos en medio del monte. No la conocían pero fue una oportunidad para conocer el concepto de permacultura y considerarla para poner en práctica algunas de sus ideas en nuestra vida diaria. Como por ejemplo no. Atrasar mas. La colocación de un termotanque solar o no descartar la idea de hacer el galpón de casa de barro. Pero destaca que lo mas importante son al fin de cuentas las relaciones humanas, la sonrisa que se le regala a las personas que viven con uno. Podes usar toda energía solar, tener huerta y la casa de barro pero si tenes mala onda de nada sirve. Eso es un poco lo que aprendí.
Seguimos buscando  a Patricia. Levantamos a una mama con sus hijas que hoy se mudaban a una casa de madera que les prestaban a cambio de dos días de trabajo en el vivero. Hasta ese momento habían vivido en una vivienda tipo las mongol esas con el fogón en el medio.
Al fin Patricia atiende el teléfono. De casualidad esa mañana había bajado al pueblo después de 20 días. Ahí tenia señal. Nos pudimos encontrar con ella a tomar unos mates. Nos contó de su nueva vida. Vive sola en una chacra pero el trabajo de las huertas de ella y sus vecinos lo realizan en comunidad. Estaría bueno que esta fuera la forma de vida normal y no que cada uno cuide su rancho como estamos acostumbrados.
Seguimos viaje rumbo a Lago Pueblo. Allí fuimos a. La playita donde mi papa solía ir todos los veranos. Desde el tronco que aun se ve dentro del lago el y sus amigos se tiraban. Me lo imagino a mi abuelo mirando a Danielito desde la orilla. Ayer había un grupo de hombres de 30 años haciendo lo mismo...tirándose de cabeza como si fueran niños.
El camino nos hizo pasar por Cholila y finalmente el Parque. El camping que elgimis, Laguna verde, nos sorprendió con un espacio al lado del lago y rodeado de arrayanes. Un fogoncito y las estrellas para terminar otro día de camino por esta Patagónica inmensa.
Hoy estamos en bTrevelin almorzando en un comedor para seguir camino hacia el pueblo de Perito Moreno.
Recién ayer logre desengancharme de pensar tanto en Santa fe, en los perros, en la casa, en los problemas políticos...como cuesta aislarse aunque sea en el pensamiento.

viernes, 6 de febrero de 2015

desde el Bolson...tierra del Piltriquitron.

Ya con los pies y las ruedas en la Patagonia. Rumbo a Colonia Suiza cerca de Bariloche. El camino fue inmejorable con algun que otro camion que nos hacia bajar la velocidad a 40. El paisaje ya prometia con El Chocon a la izquierda y Piedra del Aguila cerca. Llegamos a la estacion de gas de Bariloche...que vista tienen esos playeros ! El Nahuel Huapi en su inmensidad. Colonia Suiza es precioso y el camping Huenei Ruca estuvo muy bien. Lamentablemente la musica de nuestros vecinos nos acompaño hasta las 5 de la mañana no dejandonos dormir. Al otro dia levantamos campamento bien temprano con ganas de ir con las ollas a tocarles una murga a los muchachos ruidosos.
Ya estamos en el Bolson parando en todos los lagos y disfrutando de una cerveza Berlina mirando los cerros nevados. En Bolson estamos durmiendo en Hosteria Steiner Donde mi papa iba con mi abuelo dos meses al año cuando tenia 10 años. Fue raro ser reconocida como la nieta de Candel Lopez.

Helado Jauja obligado y mañana partir hacia Esquel...hasta la proxima !!!

jueves, 5 de febrero de 2015

Hacia la Patagonia

Salimo con tranquilidad de casa. Todo preparado en el auto. Notamos que cada vez llevamos mas cosas!! Que no falte nada para recorrer la preciada Ruta 40. Desde la linterna hasta las medita plegable. Estos poeta van a ser cortos y mas informativos para aquellos que quieran saber en donde estamos y que en algún momento quieran hacer este camino...mas adelante vendrán los relatos y las anécdotas. El acceso a internet va a ser mínimo...y ese e ese justamente el objetivo de este viaje...desaparecer un poquito.

Hoy estamos en Casa de piedra, en el hotel de la ruta que se llama igual que el pueblo. Ayer anduvimos 1100 km y tardamos 16 horas. Casi todo a gas excepto en Gral.Villegas que tuvimos que usar nafta ya que no hay estación de gas. Paaramos mucho, incluso de noche cerca de Lihue Calel a observar una tormenta eléctrica que pasan a lo lejos iluminada por unas luna mas que redonda y unas estrellas mas que brillantes. Llegamos a este hotel y a pesar del precio un poco elevado nos quedamos. Nos dolía todo ya quee l final fueron tres horas de noche y con un trozo de ruta 152 con muchísimos pozos. Venimos persiguiendo a una camioneta grndota y los movimientos que ella hacia nosotros repetiamos con el corsita para evitar los pozos.
La noche fue perfecta. Descansados y bien deessayunados alimos hacia Bariloche. La idea es dormir dos noches en Colonia Suiza. Hasta el próximo post.

domingo, 25 de enero de 2015

Artículo sobre India en El Litoral. 25 de enero 2015.

http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2015/01/24/nosotros/NOS-11.html

India, un país de contrastes
Cientos, miles, millones de habitantes en una tierra en la que conviven el lujo y la miseria, y la tradición con los mandatos, a punto tal que la mujer todavía va “detrás” del hombre.


Llegar desde el Aeropuerto de Delhi hasta la estación de trenes de la parte antigua de la ciudad no fue difícil. Fue cuando tuvimos que tomar un subte que todo se transformó en algo salido de un cuento lleno de incongruencias. Al bajar unas escaleras nos encontramos de golpe a cientos de personas haciendo cola para entrar al subte. Y cientos y cientos no es una “forma de decir”. Era una multitud, una gran masa de personas dentro de la pequeña parada.
Ya desde el principio India nos recibió presentándonos a algunos de sus millones de habitantes. El gran problema es que cada vez son más: en los últimos 20 años su población aumentó en 300 millones, o sea 8 veces la población argentina.
Una de las cosas que nos llamó la atención es que las mujeres, en general y por tradición, van tapadas. No importa que seamos de otro país, no se ve bien que las mujeres estén en musculosa y short. Tan así es que nos llamó mucho la atención el día en que vimos a una muchacha india usando un pantalón corto que, para el lugar, era bastante provocativo.
Las mujeres van detrás del hombre. Nos dio la sensación de que la mujer en general no puede tomar muchas decisiones en sus casas: buscando gente de Couchsurfing para conocer, descubrimos que la mayoría son hombres solos de entre 30 y 40 años, y nosotras queríamos conocer la palabra de las mujeres, sus opiniones, sus deseos y sus gustos. Durante el viaje no logramos hablar con muchas de ellas. Sólo con algunas que fueron criadas en la ciudad, más cosmopolitas y con una visión más abierta y global del mundo.
LEJOS DE LA PAZ, CERCA DEL CAOS
La gente es muy amable. Pero, al menos en los lugares donde estuvimos, no pudimos sentir esa paz y armonía con la que se relaciona a la India. Todo es muy caótico, muchos tuc-tuc, motos y bicicletas por todos lados. Sumado a eso, las vacas, perros y monos sueltos, y la cantidad de personas constantemente yendo de acá para allá.
Las bocinas no paran de sonar nunca, sean o no necesarias. Y a todo hay que sumarle una gran cantidad de basura en las calles. No hay un sistema de recolección, no hay sistema de drenaje de agua desde las casas, y por costumbre la gente termina una botella de agua y la tira directamente a la vía pública como si fuera el basurero.
Por eso pienso que India es el gran país de las incoherencias. La gente hace yoga todas las mañanas, acepta la diversidad y en la paz entre las diferentes creencias y estilos de vida, pero no vimos el respeto por la naturaleza ni por el espacio común que esperábamos. Hasta las vacas, que son sagradas, comen de la basura en las calles.
CUIDADOS EXTREMOS
Fuimos con la idea de cuidarnos al extremo en las comidas y en el consumo de alimentos crudos y de agua. Así, no nos enfermamos ni perdimos días de viaje con una descompostura. Lamentablemente, sí nos perdimos comidas que parecían deliciosas en los puestos de calle, pero continuamos con los cuidados.
Para lavarnos los dientes o para tomarnos un mate hervíamos agua con pastillas potabilizadoras. Fue extremo, pero cauteloso. Hasta los mismos indios nos recomendaban no tomar el agua de la canilla de ninguna manera.
Nos tuvimos que cuidar hasta de aceptar un té o café preparado por un indio; tampoco podíamos tomar ninguna bebida que no viniera envasada. Es difícil esto a la hora de tener que decir que no a las invitaciones, cuando para ellos es bastante rudo que no se acepte su hospitalidad. Pero también comprenden que nuestro sistema inmunológico no es el de ellos.
Para muestra: en un negocio, rodeada de especias de todos los colores, comencé a toser y no podía parar. El hombre no dudó en ir a pedir agua. Yo le decía que estaba bien, que no se preocupe, mientras me seguía ahogando... Creo que porque me ponía nerviosa la idea de tener que aceptar ese vaso de agua. Cuando volvió, trajo en vez de un vaso de agua, una botella de agua mineral cerrada. Volví a respirar, se la quise pagar pero el hombre me dijo que no se le niega agua a nadie. Fue muy amable.
LA TRAVESÍA
Desde Delhi fuimos directamente a Jaisalmer, hacia el oeste del país, en el extremo de la zona de Rhajastan, que es desértico. Paramos en el hostal Mystic Jaisalmer, de un couchsurfer que se llama Ashraf. Fue muy interesante la charla con él, y el servicio del hostel era impecable. Con un grupo hicimos una salida que llaman “Desert Safari”, con un recorrido en camello y durmiendo en el desierto, sólo con unas mantas. Con la luna llena sobre nuestras cabezas fue realmente una experiencia inolvidable. Pudimos conocer unos pueblitos muy pequeños con gente súper simpática.
Desde Jaisalmer partimos a Jhodpur. Allí visitamos el fuerte, donde hasta hace poco vivía la familia real, el Maharaja. Sucedió que después de la independencia de Inglaterra (1948), se decidió hacer de la India una República Democrática, siendo el único país que pasó a ser una democracia después de haber sido colonia europea. Fue así que con Indira Ghandi, alrededor de los ‘60, los Maharaja de India pierden todos sus beneficios y, para conservar los edificios históricos, abrieron sus puertas a los turistas.
Se preguntarán dónde viven los actuales hijos y nietos de esos Maharajas. No viven en una choza, sino en palacios: mitad hotel, mitad residencia. En Jhodpur es un palacio construido por un arquitecto británico, uno de los palacios más grandes del mundo. O sea que a pesar de haber perdido los beneficios de príncipes y princesas, la vieja realeza vive aún como tal. Alrededor del palacio, cientos y cientos de personas duermen en las calles, pero siguen idolatrando a estas personas como si fueran dioses, sucesores del dios Rama.
Desde Jhodpur tomamos un tren a Agra. Allí es donde se encuentra el famoso Taj Mahal. ¡Absolutamente impactante! No hay palabras para describir lo que el emperador musulmán Shah Jahan, de la dinastía mogola, mandó a crear para su mujer, Mumtaz Mahal, su tercera esposa y el amor de su vida.
Como dijo Gaby, mi compañera de viaje, es verdad que nos van imponiendo iconos a lo largo de nuestra vida, pero creo que en este caso está bien merecido. El símbolo absoluto de la India es llamativamente de origen musulmán, mientras que hoy solo el 18% de la población es musulmana y el 80% hindú.
Maravillosa India. Un país de contrastes.

jueves, 1 de enero de 2015

Artículo en Pagina 12 Rosario. 22 de diciembre de 2014.



http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-47243-2014-12-22.html


En diálogo con un pasado encantador









Un sabor amargo en la boca, como comer algarroba por primera vez; el contacto de la mano con la lengua de una vaca, rasposa como lija; los ladridos agudos y penetrantes de un perro que no deja dormir. Lo mismo provoca entrar a una casa y ver que la nena que está en los portarretratos ahora tiene 25 años, que en la fiesta retratada los invitados usan vestido con hombreras y jopos; que las playas son de Buzios verano 1998 o de cuando fueron al Mundial de México. La familia en estas fotos está toda reunida en un asado que se hizo hace 15 años y hoy no se ven, no se hablan.
La dueña de casa mira estas fotos con detenimiento. Las imágenes ya están descoloridas por el sol que entra por una ventana. Los marcos que las protegen están gastados, viejos, sin ganas ya de sostenerlas, pero esas fotos son fuertes, son recuerdos, resisten y se mantienen altivas en esa parte de la casa hasta el final de los tiempos.
Allí está su cuerpo joven en bikini, de viaje por alguna playa brasilera. Sus curvas son casi invisibles, siempre fue delgada, su sonrisa es gigante y sus brazos sobre su cabeza dan señal de un momento de plenitud. En la imagen ella está sola, pero recuerda que detrás de la cámara estaba su compañero de vida, que en ese momento era sólo su noviecito. ¡Ay! ¡Cómo extraña la pasión que sentían! ¡Y cómo anhela volver a tener esa edad! No se lleva bien con sus arrugas ni con sus canas ya imposibles de esconder. ¡Ay! ¡Cómo extraña la libertad del viaje sin retorno, esa certeza de estar Viviendo la Vida con Mayúsculas por estar lejos de la rutina, de lo clásico! Ella ya no es esa persona y aún no se acepta, no se entiende.
Recuerdos del pasado. Título no muy original para una película. Ella guarda, colecciona, se aferra a lo que pasó. Las fotos son memoria de lo feliz que fue, de lo que perdió. Nostalgia que la arruina, que la hace sentir vieja, que la arrastra a pensar que todo pasado fue mejor. Error. Corrijo. Hoy. Presente. El sol afuera está brillando muy fuerte y una brisa suave refresca las hojas de los árboles. Ahora. Presente. Acá está. Acá estoy. Acá estamos.
Es fácil. Es momento. Ella cierra el álbum de fotos en blanco y negro que tiene sobre la mesa, deja el mate y la pava en la cocina y se acerca a sus portarretratos. En un acto de valentía comienza a sacar las imágenes y las guarda en un cajón. Los marcos están sobre la pared, sin imagen, vacíos de alma y de relato, sin función. Ella los mira con tristeza, los brazos al costado del cuerpo. Ya está. Se fueron. Imagina las imágenes que podrían ocupar ese lugar.
¿Por qué no poner una foto con su esposo al lado del árbol plantado por ellos hace 15 años? Sí, puede ser. Así la foto frente a la pirámide de Egipto es reemplazada. ¿Y si en este portarretrato opta por una imagen de los jazmines del vecino que la despiertan todos los días con un aroma renovador?. Y así, poco a poco, Cuzco, París, Nueva York, Sidney y Beijing fueron desapareciendo para darle lugar al presente. Ella, con sus 85 años, en diálogo con los marcos, se acaba de enterar que hoy, también, es feliz.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Ahora soy yo la persona de las incoherencias....queriendo volver al país de las incoherencias.

En el desierto de Rajhastan,volviendo del Desert Safari

¿Por qué pasa esto? No soy la única, a muchas viajeras nos sucede que queremos salir corriendo desesperadas hacia nuestras casas y nuestras costumbres, nuestra gente, nuestros olores y nuestros tiempos. Queremos alejarnos de ese caos constante de tuc-tuc, rickshaws, vacas, monos y perros callejeros. Las bocinas nos aturden de tal manera que lo único que pensamos es en volver al silencio de la habitación del hostel.

¿Por qué pasa que después de unos meses de salir de la India uno quiera regresar? ¿Qué hay en la India que me imanta? Fui muy dura en mis reflexiones sobre esa inmensidad de país, su gente y sus creencias. Pero, imprevistamente, después de unos meses retomo la lectura del diario de viaje y me encuentro sonriendo ante los recuerdos. Veo que hay un aire de alegría en todo lo que escribí, a pesar del desfile de miseria, de pobreza y de angustias que pasaron por delante de mis ojos.

Vuelvo atrás y veo muchas caras amistosas que ofrecieron su ayuda con sinceridad o que simplemente me regalaron una sonrisa.

El joven de Nepal que había decidido irse al desierto de Rajhastan a conseguir trabajo. Nos acompañó hasta el tuc- tuc que a las 12 de la noche nos llevaba a la estación de trenes de Jhodpur. Nos contó su historia. Nos saludó al despedirnos con la alegría de quienes esperan volver a verse algún día.

El vendedor de libros en el fuerte de Jaisalmer que con una frase se definió: ¨Los libros son mi alimento¨. Su recomendación de libros sobre la India sobrepasaron mis expectativas.

La mujer, madre y oficial de la Armada de la India que nos enseñó un poco sobre la vida en su país, con ganas nos relató anécdotas de cómo ella ya era muy grande cuando quedó embarazada a los 30 años. Ella había preferido volar en ala delta antes que tener hijos.

El Guardaparque que hablaba inglés. Su sonrisa y simpatía lo hacían radiante. Nos ayudó desde el primer momento a que podamos llegar al Safari y nos contó sobre la historia de su decisión por ese estilo de vida.

El niño de 10 años que hablaba perfecto español de aprenderlo con los turistas. Nos sonrió por días tratando de convencernos con chistes y un poco de té masala de comprar unas chalinas en el negocio de su jefe.


Son tantas las personas que me sacaron una sonrisa que tal vez encuentro en ese solo acto mis ganas de volver.

Advertencia benévola al aspirante a Viajero.


Bienaventurados los que no viajan jamás
y los que apenas sienten deseos de conocer países remotos,
ya que ellos gozarán de una vida apacible y llena de regocijo.
Bienaventurados también los amantes de los viajes
que en sus periodos vacacionales recorren brevemente diversos lugares del planeta,
pues ellos les aportará enseñanzas enriquecedoras y les colmará de experiencias dichosas.
Pero ¡Ay de aquellos que han osado emprender el Camino del Viajero!
Porque ello no les dejará ni un momento dequietud
y les substraerá de los demás intereses de este mundo;
se afanarán unicamente por intentar satisfacer en vano su insaciable pasión por los viajes
y nunca considerarán haber viajado lo suficiente.
A esas almas vagabundas sólo les aguarda desasosiego
einfinita ansiedad por aprender sin cesar sobre todos los rincones de la Tierra,
sobre la naturaleza de los seres que la pueblan, 
y sobre el significado de su propia existencia¨

Jorge Sanchez
www.jorgesanchez.es

jueves, 11 de diciembre de 2014

ESCENA 1.INT.DIA. SI MI VIDA FUERA UNA PELÍCULA

19 DE NOVIEMBRE, 2014

Esto lo escribí hace un tiempo, en uno de esos días donde las cosas se ven oscuras...no todo es tan así, lo sé.


Si mi vida fuera una película, este sería el momento en que la chica se siente triste, se queda en la casa mirando ¨Erin Brokovich¨ mientras comen kilos de helado y pizzas de delivery, mientras toman botellas caras de vino tinto y luego dejan todo sucio, de fondo se escucha una música que mueve al espectador a gritarle a la actriz que no se deje estar, que todo pasa. Ella de alguna manera mágica se recupera,  limpia la casa, se viste, de golpe está radiante, sale a la calle y se lleva el mundo por delante, sonríe, el día está soleado y la música de fondo son notas que transmiten éxito. Ella lo logró, consiguió que su vida tuviera sentido.  Vuelvo al comienzo del párrafo: ¨Si mi vida fuera una película…¨. Estas frases condicionales  se usan mucho en el mundo de los guiones cinematográficos. Con una frase así puede surgir una maravillosa idea para un guión hollywoodense, como por ejemplo: ¨¿Qué pasaría si chico pobre conoce a chica rica en un barco que cruza el Océano Atlántico?¨. ¿Les suena? O ¨¿Qué pasaría si un soldado estuviera en la locura de la guerra de Vietnam con la misión de encontrar y matar a un Coronel?¨. Cada uno de nosotros nos hacemos  estas preguntas constantemente, por eso es que tantas veces me imagino que mi vida es un guión, es más a veces hasta pongo música de película de fondo que me acompaña y deja volar mi imaginación. Claro que nuestros guiones son un poco menos glamorosos, con un poco más de obstáculos y de alguna manera el final nunca es el típico HAPPY ENDING,por eso amo el cine Europeo, donde los finales te dejan literalmente boquiabiertos:¨¿Este es el final?¨, le preguntamos a nuestro compañero de butaca. Y sí, así son las cosas realmente. A veces los ciclos no cierran, a veces el héroe no restablece el orden, a veces la chica sigue la vida sin encontrarle la vuelta, sólo sigue con su rol como por inercia. Allí me encuentro, preguntándome cuál es mi rol, que personaje me tocó interpretar. Tantos sueños, ilusiones, fantasías que siento que se quedaron en eso. Me imaginé tantas cosas para mí, cosas maravillosas, aventuras, viajes que te cambian la vida, libertad para salir y no saber cuándo volver. Y de golpe el tiempo se me fue de las manos y las decisiones también. Tengo una carrera terminada de la cual no saco tanto provecho profesional como me hubiera gustado, otra carrera por la mitad de algo que pensé iba a convertirse en mi gran pasión, pero no es tan así. Se suma el hecho que la escuela en donde estoy estudiando es una institución que está en total decadencia, sin nadie que se tome las cosas un poco en serio y donde las motivaciones para la creación artística son inexistentes. ¿Hacia dónde voy ahora? ¿Qué balance positivo puedo hacer? Llámenme negativa, mala onda, que veo el vaso vació, llámenme como quieran…pero tengo 34 años y estoy en pampa y la vía, sin rumbo, sin camino.

Es complicado explicar ciertas decisiones que tomé que tal vez ahora siento que me equivoqué. Tengo un esposo marino mercante, 6 meses al año promedio está fuera de casa, cuando no son 3 meses seguiditos. Hemos sido una pareja complicada pero después de 12 años aún seguimos muy enamorados. Hemos logrado una conexión muy hermosa, muy real. Siendo que él no está en casa gran parte del tiempo y  que yo soy tan movediza y viajera, ahora siento que cometí dos grandes errores. Uno es haber decidido adoptar tres perros. Arrancó con una necesidad imperiosa de cuidar a alguien, y como no me animaba a tener hijos allá por el 2010, después de un viaje de 5 meses, cansados de movernos y con ganas de hogar, traje a América a casa. En este momento la tengo a mis pies, eterna compañera. Luego ya en Santa Fe vino Lola que nos eligió y yo dejé que nos eligiera y finalmente Inti, que con su pasado triste y doloroso me ganó el corazón y no pude dejar que sea adoptado por otra familia. Me acompañan siempre, me cuidan y los amo como si fueran hijos, por lo que queda fuera de cualquier charla considerar dejarlos con otra familia. Un segundo error fue creer que vivir en casa iba a ser compatible con la vida que siempre soñé. Es hermoso levantarme con el canto de los pájaros, tener tacuaritas viviendo en la casita de pájaros que pinté, respirar a pino, álamo y palmeras cada vez que abro una ventana, estar descalza sobre el pasto brasilero y tomar unos mates mientras veo cómo se despide el sol. Es hermoso, pero uno se prende, se preocupa, se ocupa. No puede haber desapego con una casa y tres perros para cuidar. La vida que fui construyendo no es compatible con las ilusiones que tenía para mi existencia. Estoy atrapada en algo que se construyó con muchísimo amor, pero atrapada al fin.

Leo blogs de mujeres que salen a conocer el mundo sin nada a qué volver, leo artículos en los diarios de parejas con niños que escriben sus aventuras en infinidad de países, levanto mujeres que están haciendo dedo en la ruta tratando de llegar a Catamarca después de 9 meses de viaje habiendo dejado un trabajo en producción de tv en España, veo que el mundo se sigue moviendo, que gira y que yo dejé de girar por alguna razón. ¿Quedó atrás esa época en que todo podía cambiar para mejor? ¿Cómo hago para usar la tranquilidad, experiencia y madurez que fui logrando con esmero en estos años para volver a sentirme apasionada por algo? ¿Qué pasa de ahora en más? Sigo viajando, pero ahora hay obligaciones a las que volver, apegos, una casa, tres perros. Malditos apegos…y lo más triste es que la única culpable de su existencia en mi vida soy yo. Uno elige el camino y como uno nunca sabe cuál es el correcto, ni siquiera sabemos si hay uno, hacia allá nos movemos, hacia donde indican las flechas.

Y el guión dice que llueve, que está nublado. La chica relee las palabras que acaba de escribir y se le caen lágrimas de los ojos. Se levanta, se prepara unos mates, se vuelve a sentar delante de la computadora y se queda mirando la pantalla. Este es un guión con final a la europea. ¿y ahora qué?

FIN


Artículo Pagina 12 Rosario. 27 de noviembre de 2014.


http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-46872-2014-11-27.html


Mujeres


 Por Regina Candel
Siempre me gustó la palabra ¨mujer¨, la M que obliga a apretar los labios como en un beso y la J que tiene sonido de valiente. La mezcla perfecta entre la suavidad, la tranquilidad y lo aventurero, lo que demanda coraje.
Mientras desayuno mi fuerte e intomable café camboyano y mi omelete con huevo solo, observo el puesto de comidas que tengo justo enfrente, cruzando la calle de tierra, perros callejeros y constantes bicicletas. Ella es una señora joven pero con aspecto de que los años le pasan más rápido. Lleva un vestido floreado, su pelo es negro oscuro, muy largo y atado por detrás de su espalda. Lleva también 4 niños que la rodean mientras intenta cocinar. No llego a saber si son sus hijos o sus nietos. Deja el fuego encendido para que la sopa de fideos y verduras se mantenga caliente para los clientes. Ahora se levanta un poco el vestido hasta las rodillas y se pone en cuclillas a lavar platos y vasos en una palangana con agua que aparenta haber ya lavado muchos otros platos y vasos. Su mirada se concentra solo en esa acción de fregar, como si sus manos se movieran solas, pero su mente estuviera en algún otro lugar. De pronto quiero estar dentro de sus pensamientos, ser la voz de su conciencia para conocer sus secretos más íntimos, ser el voyeur de su alma, de sus sueños y sus dolores. Quiero saber si alguna vez lloró por un hombre, quiero colarme entre las imágenes de su vida, sus recuerdos, sus fotos en blanco y negro.
Y ahí me encuentro. No es feliz, tiene deseos de conocer otras vidas, quiere reencarnar en un ave migratoria. A pesar de estar rodeada de niños se siente sola. Tiene un sueño recurrente donde su esposo muere en un accidente. Cada una de esas noches ella se levanta sobresaltada, llora mucho, busca entre las sábanas la mano de su compañero y la aprieta fuerte. Siente muchísima culpa. A la otra mañana retoma sus actividades, y se vuelve a sentir sola y revive el anhelo de otra vida.
La sigo observando. Mi omelete ya no está en el plato, pero el café sigue intacto. Imposible tomarlo. Acomodo los cubiertos y desvío la mirada hacia adentro del hostel. Mi esposo sigue durmiendo, así que decido ponerme a leer un poco. Tomo el libro de mi mochila, lo abro y es en ese momento que descubro que ahora es ella la que me observa a mí. Es ella la que ahora quiere estar en mi mente, saber qué estoy haciendo en su país, conocer algo de mi pasado y mi presente. Su curiosidad es grande. Le gustaría acercarse y preguntarme sobre otras vidas posibles.
Vivimos en el mismo planeta, pero no en el mismo mundo, nos vemos alejadas una de la otra. Yo envidio el amor pleno que sus hijos le brindan en esa simple escena mañanera y ella envidia mi libertad de poder viajar. Pero las dos sabemos que en realidad los sentimientos y los deseos son similares. Las dos somos mujeres con la M tierna y la J valiente. Estamos en calles opuestas y a las dos nos da temor cruzar.
Bajo la mirada al libro y trato de concentrarme en las palabras escritas pero no puedo. La participación camboyana en la Guerra de Vietnam no me parece ahora tan interesante de conocer. No paro de pensar en la mujer del vestido floreado. Levanto nuevamente la vista y ella ya no está. No sé si se metió a su casa o si finalmente decidió cruzar la calle.
Llega mi esposo a desayunar. Lo prevengo del café y le recomiendo que mejor se pida un jugo. Le tomo la mano y lo miro a los ojos. El me sonríe. Comprendo entonces que ya estoy preparada para cruzar esa calle de tierra y animarme a la escena familiar mañanera. Pero no digo nada, sólo pregunto si ya están listas las bicicletas para salir a recorrer los templos.

viernes, 31 de octubre de 2014

Artículo en Pagina 12 Rosario. 30 de Octubre.

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-46465-2014-10-30.html


En la ciudad celeste


 Por Regina Candel
Es un mediodía muy caluroso. Tanto que tengo que cubrirme la cabeza con el turbante verde que me compré. Camino sin rumbo definido en el laberinto celeste. Subo unas escaleras y me encuentro con un hombre vestido de blanco vendiendo castañas y un gato que me mira como hipnotizado, me sigue los pasos con sus ojos almendrados. Por allá veo una calle un poco más angosta, ingreso y el aire se despeja de pronto en una plaza blanca, pequeña con personas sentadas bajo la sombra en sus costados. La mayoría son hombres con sus taqiyas en la cabeza. Miran pasar el tiempo, mientras saborean un té de menta fuerte, el aroma me inunda. La única mujer que está sentada en uno de los cafés no es local, nos miramos, curiosas. Sin decirnos nada, sin conocernos, sentimos ya cierta admiración una de la otra. Somos mujeres solas en un país donde lo femenino es tapado, donde ser mujer es sinónimo de ama de casa, donde el hombre no comprende que seamos viajeras con A.
Me acerco y nos saludamos en inglés. Me invita a sentar y ahora yo también saboreo un té de menta con mucha azúcar, como se toma allí. Tan dulce que empalaga. Dos mujeres pasan caminando y les causamos gracia por algún motivo. "Tourist. Tourist", me dicen señalándola a la mujer. Parecen conocerse. Son muy simpáticas. Se van hablando entre ellas. Su nombre es Liesbeth y me cuenta que ya no es turista, que dejó de serlo cuando pisó este pueblo encantado, hace ya 5 años. La vida en su país la había llevado a la necesidad inminente de un cambio. Casada por 30 años. Se enamoró de otro hombre. Decidió no quedarse, no podía lidiar con la presión social que la ahogaba. No podía seguir casada, pero tampoco podía comenzar una vida junto a otra persona, sintió que el mundo la condenaría. Se fue. La vida es fugaz, no da tiempo para hacer demasiado, ella es una de esas personas que se animó a aprovechar su tiempo y modificó estructuras para recrearse. No muchos son tan valientes.
Nos despedimos con la promesa de un nuevo encuentro. Sin agendas. Sin horarios. Y así fue.
Son las 5 de la mañana y los rezos por los altoparlantes me despiertan. Salgo de mi bolsa de dormir y me quedo pegada a la pequeña ventana de mi habitación. Me duele el cuerpo. Tal vez el suelo no es el mejor colchón. La vista del cielo rojizo del amanecer, los sonidos intensos de las voces en el cielo y la silueta de las casas celestes prometen otro día de hallazgos extraños en una ciudad donde el límite entre la magia y la realidad es difícil de reconocer.
Nuevamente el encuentro casual con Liesbeth se da en un café, una terraza a la cual yo ya había ido varias veces ya que me gustaba para sentarme sola a leer y tomar un té. Me habían quedado muchas ganas de hablar con ella, una de las contadas personas que me entendía cuando hablaba de mover piezas de un rompecabezas, de no ser estable, de lo hermosa y mágica que puede ser la vida si uno se lo permite.
Luego de una larga conversación, interrumpida por algún vendedor que ofrecía chalinas de los colores más increíbles, alguna mirada curiosa de los jóvenes que pasaban tomados de la mano o algún niño pidiendo comida, salimos del café a caminar hacia la nueva casa de Liesbeth. Había decidido vender todo para comprar esta casa y poner allí su galería de arte. Llegamos frente a la puerta de madera antigua. La abrió en cámara lenta y de golpe me vi adentro de un cuento de hadas y de alfombras mágicas. La casa era totalmente blanca y tenía espacios circulares, las paredes se unían de manera tal que uno sentía estar dentro de un huevo gigante y cálido. No tenía casi muebles. En las revistas de decoración le dirían estilo minimalista, Liesbeth sólo me explicó que no quería comprar cosas innecesarias. Lo que tenía era más que suficiente para vivir bien y cómoda. Me convidó con té y me contó sobre su proyecto. Se hizo de noche. Me fui de su casa sabiendo que no la volvería a ver.
Marruecos me obsequió estas apariciones, personas fantasmas, que desaparecen dejando una estela de ideas y sensaciones que después de mucho tiempo aún subsisten.