domingo, 25 de enero de 2015

Artículo sobre India en El Litoral. 25 de enero 2015.

http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2015/01/24/nosotros/NOS-11.html

India, un país de contrastes
Cientos, miles, millones de habitantes en una tierra en la que conviven el lujo y la miseria, y la tradición con los mandatos, a punto tal que la mujer todavía va “detrás” del hombre.


Llegar desde el Aeropuerto de Delhi hasta la estación de trenes de la parte antigua de la ciudad no fue difícil. Fue cuando tuvimos que tomar un subte que todo se transformó en algo salido de un cuento lleno de incongruencias. Al bajar unas escaleras nos encontramos de golpe a cientos de personas haciendo cola para entrar al subte. Y cientos y cientos no es una “forma de decir”. Era una multitud, una gran masa de personas dentro de la pequeña parada.
Ya desde el principio India nos recibió presentándonos a algunos de sus millones de habitantes. El gran problema es que cada vez son más: en los últimos 20 años su población aumentó en 300 millones, o sea 8 veces la población argentina.
Una de las cosas que nos llamó la atención es que las mujeres, en general y por tradición, van tapadas. No importa que seamos de otro país, no se ve bien que las mujeres estén en musculosa y short. Tan así es que nos llamó mucho la atención el día en que vimos a una muchacha india usando un pantalón corto que, para el lugar, era bastante provocativo.
Las mujeres van detrás del hombre. Nos dio la sensación de que la mujer en general no puede tomar muchas decisiones en sus casas: buscando gente de Couchsurfing para conocer, descubrimos que la mayoría son hombres solos de entre 30 y 40 años, y nosotras queríamos conocer la palabra de las mujeres, sus opiniones, sus deseos y sus gustos. Durante el viaje no logramos hablar con muchas de ellas. Sólo con algunas que fueron criadas en la ciudad, más cosmopolitas y con una visión más abierta y global del mundo.
LEJOS DE LA PAZ, CERCA DEL CAOS
La gente es muy amable. Pero, al menos en los lugares donde estuvimos, no pudimos sentir esa paz y armonía con la que se relaciona a la India. Todo es muy caótico, muchos tuc-tuc, motos y bicicletas por todos lados. Sumado a eso, las vacas, perros y monos sueltos, y la cantidad de personas constantemente yendo de acá para allá.
Las bocinas no paran de sonar nunca, sean o no necesarias. Y a todo hay que sumarle una gran cantidad de basura en las calles. No hay un sistema de recolección, no hay sistema de drenaje de agua desde las casas, y por costumbre la gente termina una botella de agua y la tira directamente a la vía pública como si fuera el basurero.
Por eso pienso que India es el gran país de las incoherencias. La gente hace yoga todas las mañanas, acepta la diversidad y en la paz entre las diferentes creencias y estilos de vida, pero no vimos el respeto por la naturaleza ni por el espacio común que esperábamos. Hasta las vacas, que son sagradas, comen de la basura en las calles.
CUIDADOS EXTREMOS
Fuimos con la idea de cuidarnos al extremo en las comidas y en el consumo de alimentos crudos y de agua. Así, no nos enfermamos ni perdimos días de viaje con una descompostura. Lamentablemente, sí nos perdimos comidas que parecían deliciosas en los puestos de calle, pero continuamos con los cuidados.
Para lavarnos los dientes o para tomarnos un mate hervíamos agua con pastillas potabilizadoras. Fue extremo, pero cauteloso. Hasta los mismos indios nos recomendaban no tomar el agua de la canilla de ninguna manera.
Nos tuvimos que cuidar hasta de aceptar un té o café preparado por un indio; tampoco podíamos tomar ninguna bebida que no viniera envasada. Es difícil esto a la hora de tener que decir que no a las invitaciones, cuando para ellos es bastante rudo que no se acepte su hospitalidad. Pero también comprenden que nuestro sistema inmunológico no es el de ellos.
Para muestra: en un negocio, rodeada de especias de todos los colores, comencé a toser y no podía parar. El hombre no dudó en ir a pedir agua. Yo le decía que estaba bien, que no se preocupe, mientras me seguía ahogando... Creo que porque me ponía nerviosa la idea de tener que aceptar ese vaso de agua. Cuando volvió, trajo en vez de un vaso de agua, una botella de agua mineral cerrada. Volví a respirar, se la quise pagar pero el hombre me dijo que no se le niega agua a nadie. Fue muy amable.
LA TRAVESÍA
Desde Delhi fuimos directamente a Jaisalmer, hacia el oeste del país, en el extremo de la zona de Rhajastan, que es desértico. Paramos en el hostal Mystic Jaisalmer, de un couchsurfer que se llama Ashraf. Fue muy interesante la charla con él, y el servicio del hostel era impecable. Con un grupo hicimos una salida que llaman “Desert Safari”, con un recorrido en camello y durmiendo en el desierto, sólo con unas mantas. Con la luna llena sobre nuestras cabezas fue realmente una experiencia inolvidable. Pudimos conocer unos pueblitos muy pequeños con gente súper simpática.
Desde Jaisalmer partimos a Jhodpur. Allí visitamos el fuerte, donde hasta hace poco vivía la familia real, el Maharaja. Sucedió que después de la independencia de Inglaterra (1948), se decidió hacer de la India una República Democrática, siendo el único país que pasó a ser una democracia después de haber sido colonia europea. Fue así que con Indira Ghandi, alrededor de los ‘60, los Maharaja de India pierden todos sus beneficios y, para conservar los edificios históricos, abrieron sus puertas a los turistas.
Se preguntarán dónde viven los actuales hijos y nietos de esos Maharajas. No viven en una choza, sino en palacios: mitad hotel, mitad residencia. En Jhodpur es un palacio construido por un arquitecto británico, uno de los palacios más grandes del mundo. O sea que a pesar de haber perdido los beneficios de príncipes y princesas, la vieja realeza vive aún como tal. Alrededor del palacio, cientos y cientos de personas duermen en las calles, pero siguen idolatrando a estas personas como si fueran dioses, sucesores del dios Rama.
Desde Jhodpur tomamos un tren a Agra. Allí es donde se encuentra el famoso Taj Mahal. ¡Absolutamente impactante! No hay palabras para describir lo que el emperador musulmán Shah Jahan, de la dinastía mogola, mandó a crear para su mujer, Mumtaz Mahal, su tercera esposa y el amor de su vida.
Como dijo Gaby, mi compañera de viaje, es verdad que nos van imponiendo iconos a lo largo de nuestra vida, pero creo que en este caso está bien merecido. El símbolo absoluto de la India es llamativamente de origen musulmán, mientras que hoy solo el 18% de la población es musulmana y el 80% hindú.
Maravillosa India. Un país de contrastes.

jueves, 1 de enero de 2015

Artículo en Pagina 12 Rosario. 22 de diciembre de 2014.



http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-47243-2014-12-22.html


En diálogo con un pasado encantador









Un sabor amargo en la boca, como comer algarroba por primera vez; el contacto de la mano con la lengua de una vaca, rasposa como lija; los ladridos agudos y penetrantes de un perro que no deja dormir. Lo mismo provoca entrar a una casa y ver que la nena que está en los portarretratos ahora tiene 25 años, que en la fiesta retratada los invitados usan vestido con hombreras y jopos; que las playas son de Buzios verano 1998 o de cuando fueron al Mundial de México. La familia en estas fotos está toda reunida en un asado que se hizo hace 15 años y hoy no se ven, no se hablan.
La dueña de casa mira estas fotos con detenimiento. Las imágenes ya están descoloridas por el sol que entra por una ventana. Los marcos que las protegen están gastados, viejos, sin ganas ya de sostenerlas, pero esas fotos son fuertes, son recuerdos, resisten y se mantienen altivas en esa parte de la casa hasta el final de los tiempos.
Allí está su cuerpo joven en bikini, de viaje por alguna playa brasilera. Sus curvas son casi invisibles, siempre fue delgada, su sonrisa es gigante y sus brazos sobre su cabeza dan señal de un momento de plenitud. En la imagen ella está sola, pero recuerda que detrás de la cámara estaba su compañero de vida, que en ese momento era sólo su noviecito. ¡Ay! ¡Cómo extraña la pasión que sentían! ¡Y cómo anhela volver a tener esa edad! No se lleva bien con sus arrugas ni con sus canas ya imposibles de esconder. ¡Ay! ¡Cómo extraña la libertad del viaje sin retorno, esa certeza de estar Viviendo la Vida con Mayúsculas por estar lejos de la rutina, de lo clásico! Ella ya no es esa persona y aún no se acepta, no se entiende.
Recuerdos del pasado. Título no muy original para una película. Ella guarda, colecciona, se aferra a lo que pasó. Las fotos son memoria de lo feliz que fue, de lo que perdió. Nostalgia que la arruina, que la hace sentir vieja, que la arrastra a pensar que todo pasado fue mejor. Error. Corrijo. Hoy. Presente. El sol afuera está brillando muy fuerte y una brisa suave refresca las hojas de los árboles. Ahora. Presente. Acá está. Acá estoy. Acá estamos.
Es fácil. Es momento. Ella cierra el álbum de fotos en blanco y negro que tiene sobre la mesa, deja el mate y la pava en la cocina y se acerca a sus portarretratos. En un acto de valentía comienza a sacar las imágenes y las guarda en un cajón. Los marcos están sobre la pared, sin imagen, vacíos de alma y de relato, sin función. Ella los mira con tristeza, los brazos al costado del cuerpo. Ya está. Se fueron. Imagina las imágenes que podrían ocupar ese lugar.
¿Por qué no poner una foto con su esposo al lado del árbol plantado por ellos hace 15 años? Sí, puede ser. Así la foto frente a la pirámide de Egipto es reemplazada. ¿Y si en este portarretrato opta por una imagen de los jazmines del vecino que la despiertan todos los días con un aroma renovador?. Y así, poco a poco, Cuzco, París, Nueva York, Sidney y Beijing fueron desapareciendo para darle lugar al presente. Ella, con sus 85 años, en diálogo con los marcos, se acaba de enterar que hoy, también, es feliz.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Ahora soy yo la persona de las incoherencias....queriendo volver al país de las incoherencias.

En el desierto de Rajhastan,volviendo del Desert Safari

¿Por qué pasa esto? No soy la única, a muchas viajeras nos sucede que queremos salir corriendo desesperadas hacia nuestras casas y nuestras costumbres, nuestra gente, nuestros olores y nuestros tiempos. Queremos alejarnos de ese caos constante de tuc-tuc, rickshaws, vacas, monos y perros callejeros. Las bocinas nos aturden de tal manera que lo único que pensamos es en volver al silencio de la habitación del hostel.

¿Por qué pasa que después de unos meses de salir de la India uno quiera regresar? ¿Qué hay en la India que me imanta? Fui muy dura en mis reflexiones sobre esa inmensidad de país, su gente y sus creencias. Pero, imprevistamente, después de unos meses retomo la lectura del diario de viaje y me encuentro sonriendo ante los recuerdos. Veo que hay un aire de alegría en todo lo que escribí, a pesar del desfile de miseria, de pobreza y de angustias que pasaron por delante de mis ojos.

Vuelvo atrás y veo muchas caras amistosas que ofrecieron su ayuda con sinceridad o que simplemente me regalaron una sonrisa.

El joven de Nepal que había decidido irse al desierto de Rajhastan a conseguir trabajo. Nos acompañó hasta el tuc- tuc que a las 12 de la noche nos llevaba a la estación de trenes de Jhodpur. Nos contó su historia. Nos saludó al despedirnos con la alegría de quienes esperan volver a verse algún día.

El vendedor de libros en el fuerte de Jaisalmer que con una frase se definió: ¨Los libros son mi alimento¨. Su recomendación de libros sobre la India sobrepasaron mis expectativas.

La mujer, madre y oficial de la Armada de la India que nos enseñó un poco sobre la vida en su país, con ganas nos relató anécdotas de cómo ella ya era muy grande cuando quedó embarazada a los 30 años. Ella había preferido volar en ala delta antes que tener hijos.

El Guardaparque que hablaba inglés. Su sonrisa y simpatía lo hacían radiante. Nos ayudó desde el primer momento a que podamos llegar al Safari y nos contó sobre la historia de su decisión por ese estilo de vida.

El niño de 10 años que hablaba perfecto español de aprenderlo con los turistas. Nos sonrió por días tratando de convencernos con chistes y un poco de té masala de comprar unas chalinas en el negocio de su jefe.


Son tantas las personas que me sacaron una sonrisa que tal vez encuentro en ese solo acto mis ganas de volver.

Advertencia benévola al aspirante a Viajero.


Bienaventurados los que no viajan jamás
y los que apenas sienten deseos de conocer países remotos,
ya que ellos gozarán de una vida apacible y llena de regocijo.
Bienaventurados también los amantes de los viajes
que en sus periodos vacacionales recorren brevemente diversos lugares del planeta,
pues ellos les aportará enseñanzas enriquecedoras y les colmará de experiencias dichosas.
Pero ¡Ay de aquellos que han osado emprender el Camino del Viajero!
Porque ello no les dejará ni un momento dequietud
y les substraerá de los demás intereses de este mundo;
se afanarán unicamente por intentar satisfacer en vano su insaciable pasión por los viajes
y nunca considerarán haber viajado lo suficiente.
A esas almas vagabundas sólo les aguarda desasosiego
einfinita ansiedad por aprender sin cesar sobre todos los rincones de la Tierra,
sobre la naturaleza de los seres que la pueblan, 
y sobre el significado de su propia existencia¨

Jorge Sanchez
www.jorgesanchez.es

jueves, 11 de diciembre de 2014

ESCENA 1.INT.DIA. SI MI VIDA FUERA UNA PELÍCULA

19 DE NOVIEMBRE, 2014

Esto lo escribí hace un tiempo, en uno de esos días donde las cosas se ven oscuras...no todo es tan así, lo sé.


Si mi vida fuera una película, este sería el momento en que la chica se siente triste, se queda en la casa mirando ¨Erin Brokovich¨ mientras comen kilos de helado y pizzas de delivery, mientras toman botellas caras de vino tinto y luego dejan todo sucio, de fondo se escucha una música que mueve al espectador a gritarle a la actriz que no se deje estar, que todo pasa. Ella de alguna manera mágica se recupera,  limpia la casa, se viste, de golpe está radiante, sale a la calle y se lleva el mundo por delante, sonríe, el día está soleado y la música de fondo son notas que transmiten éxito. Ella lo logró, consiguió que su vida tuviera sentido.  Vuelvo al comienzo del párrafo: ¨Si mi vida fuera una película…¨. Estas frases condicionales  se usan mucho en el mundo de los guiones cinematográficos. Con una frase así puede surgir una maravillosa idea para un guión hollywoodense, como por ejemplo: ¨¿Qué pasaría si chico pobre conoce a chica rica en un barco que cruza el Océano Atlántico?¨. ¿Les suena? O ¨¿Qué pasaría si un soldado estuviera en la locura de la guerra de Vietnam con la misión de encontrar y matar a un Coronel?¨. Cada uno de nosotros nos hacemos  estas preguntas constantemente, por eso es que tantas veces me imagino que mi vida es un guión, es más a veces hasta pongo música de película de fondo que me acompaña y deja volar mi imaginación. Claro que nuestros guiones son un poco menos glamorosos, con un poco más de obstáculos y de alguna manera el final nunca es el típico HAPPY ENDING,por eso amo el cine Europeo, donde los finales te dejan literalmente boquiabiertos:¨¿Este es el final?¨, le preguntamos a nuestro compañero de butaca. Y sí, así son las cosas realmente. A veces los ciclos no cierran, a veces el héroe no restablece el orden, a veces la chica sigue la vida sin encontrarle la vuelta, sólo sigue con su rol como por inercia. Allí me encuentro, preguntándome cuál es mi rol, que personaje me tocó interpretar. Tantos sueños, ilusiones, fantasías que siento que se quedaron en eso. Me imaginé tantas cosas para mí, cosas maravillosas, aventuras, viajes que te cambian la vida, libertad para salir y no saber cuándo volver. Y de golpe el tiempo se me fue de las manos y las decisiones también. Tengo una carrera terminada de la cual no saco tanto provecho profesional como me hubiera gustado, otra carrera por la mitad de algo que pensé iba a convertirse en mi gran pasión, pero no es tan así. Se suma el hecho que la escuela en donde estoy estudiando es una institución que está en total decadencia, sin nadie que se tome las cosas un poco en serio y donde las motivaciones para la creación artística son inexistentes. ¿Hacia dónde voy ahora? ¿Qué balance positivo puedo hacer? Llámenme negativa, mala onda, que veo el vaso vació, llámenme como quieran…pero tengo 34 años y estoy en pampa y la vía, sin rumbo, sin camino.

Es complicado explicar ciertas decisiones que tomé que tal vez ahora siento que me equivoqué. Tengo un esposo marino mercante, 6 meses al año promedio está fuera de casa, cuando no son 3 meses seguiditos. Hemos sido una pareja complicada pero después de 12 años aún seguimos muy enamorados. Hemos logrado una conexión muy hermosa, muy real. Siendo que él no está en casa gran parte del tiempo y  que yo soy tan movediza y viajera, ahora siento que cometí dos grandes errores. Uno es haber decidido adoptar tres perros. Arrancó con una necesidad imperiosa de cuidar a alguien, y como no me animaba a tener hijos allá por el 2010, después de un viaje de 5 meses, cansados de movernos y con ganas de hogar, traje a América a casa. En este momento la tengo a mis pies, eterna compañera. Luego ya en Santa Fe vino Lola que nos eligió y yo dejé que nos eligiera y finalmente Inti, que con su pasado triste y doloroso me ganó el corazón y no pude dejar que sea adoptado por otra familia. Me acompañan siempre, me cuidan y los amo como si fueran hijos, por lo que queda fuera de cualquier charla considerar dejarlos con otra familia. Un segundo error fue creer que vivir en casa iba a ser compatible con la vida que siempre soñé. Es hermoso levantarme con el canto de los pájaros, tener tacuaritas viviendo en la casita de pájaros que pinté, respirar a pino, álamo y palmeras cada vez que abro una ventana, estar descalza sobre el pasto brasilero y tomar unos mates mientras veo cómo se despide el sol. Es hermoso, pero uno se prende, se preocupa, se ocupa. No puede haber desapego con una casa y tres perros para cuidar. La vida que fui construyendo no es compatible con las ilusiones que tenía para mi existencia. Estoy atrapada en algo que se construyó con muchísimo amor, pero atrapada al fin.

Leo blogs de mujeres que salen a conocer el mundo sin nada a qué volver, leo artículos en los diarios de parejas con niños que escriben sus aventuras en infinidad de países, levanto mujeres que están haciendo dedo en la ruta tratando de llegar a Catamarca después de 9 meses de viaje habiendo dejado un trabajo en producción de tv en España, veo que el mundo se sigue moviendo, que gira y que yo dejé de girar por alguna razón. ¿Quedó atrás esa época en que todo podía cambiar para mejor? ¿Cómo hago para usar la tranquilidad, experiencia y madurez que fui logrando con esmero en estos años para volver a sentirme apasionada por algo? ¿Qué pasa de ahora en más? Sigo viajando, pero ahora hay obligaciones a las que volver, apegos, una casa, tres perros. Malditos apegos…y lo más triste es que la única culpable de su existencia en mi vida soy yo. Uno elige el camino y como uno nunca sabe cuál es el correcto, ni siquiera sabemos si hay uno, hacia allá nos movemos, hacia donde indican las flechas.

Y el guión dice que llueve, que está nublado. La chica relee las palabras que acaba de escribir y se le caen lágrimas de los ojos. Se levanta, se prepara unos mates, se vuelve a sentar delante de la computadora y se queda mirando la pantalla. Este es un guión con final a la europea. ¿y ahora qué?

FIN


Artículo Pagina 12 Rosario. 27 de noviembre de 2014.


http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-46872-2014-11-27.html


Mujeres


 Por Regina Candel
Siempre me gustó la palabra ¨mujer¨, la M que obliga a apretar los labios como en un beso y la J que tiene sonido de valiente. La mezcla perfecta entre la suavidad, la tranquilidad y lo aventurero, lo que demanda coraje.
Mientras desayuno mi fuerte e intomable café camboyano y mi omelete con huevo solo, observo el puesto de comidas que tengo justo enfrente, cruzando la calle de tierra, perros callejeros y constantes bicicletas. Ella es una señora joven pero con aspecto de que los años le pasan más rápido. Lleva un vestido floreado, su pelo es negro oscuro, muy largo y atado por detrás de su espalda. Lleva también 4 niños que la rodean mientras intenta cocinar. No llego a saber si son sus hijos o sus nietos. Deja el fuego encendido para que la sopa de fideos y verduras se mantenga caliente para los clientes. Ahora se levanta un poco el vestido hasta las rodillas y se pone en cuclillas a lavar platos y vasos en una palangana con agua que aparenta haber ya lavado muchos otros platos y vasos. Su mirada se concentra solo en esa acción de fregar, como si sus manos se movieran solas, pero su mente estuviera en algún otro lugar. De pronto quiero estar dentro de sus pensamientos, ser la voz de su conciencia para conocer sus secretos más íntimos, ser el voyeur de su alma, de sus sueños y sus dolores. Quiero saber si alguna vez lloró por un hombre, quiero colarme entre las imágenes de su vida, sus recuerdos, sus fotos en blanco y negro.
Y ahí me encuentro. No es feliz, tiene deseos de conocer otras vidas, quiere reencarnar en un ave migratoria. A pesar de estar rodeada de niños se siente sola. Tiene un sueño recurrente donde su esposo muere en un accidente. Cada una de esas noches ella se levanta sobresaltada, llora mucho, busca entre las sábanas la mano de su compañero y la aprieta fuerte. Siente muchísima culpa. A la otra mañana retoma sus actividades, y se vuelve a sentir sola y revive el anhelo de otra vida.
La sigo observando. Mi omelete ya no está en el plato, pero el café sigue intacto. Imposible tomarlo. Acomodo los cubiertos y desvío la mirada hacia adentro del hostel. Mi esposo sigue durmiendo, así que decido ponerme a leer un poco. Tomo el libro de mi mochila, lo abro y es en ese momento que descubro que ahora es ella la que me observa a mí. Es ella la que ahora quiere estar en mi mente, saber qué estoy haciendo en su país, conocer algo de mi pasado y mi presente. Su curiosidad es grande. Le gustaría acercarse y preguntarme sobre otras vidas posibles.
Vivimos en el mismo planeta, pero no en el mismo mundo, nos vemos alejadas una de la otra. Yo envidio el amor pleno que sus hijos le brindan en esa simple escena mañanera y ella envidia mi libertad de poder viajar. Pero las dos sabemos que en realidad los sentimientos y los deseos son similares. Las dos somos mujeres con la M tierna y la J valiente. Estamos en calles opuestas y a las dos nos da temor cruzar.
Bajo la mirada al libro y trato de concentrarme en las palabras escritas pero no puedo. La participación camboyana en la Guerra de Vietnam no me parece ahora tan interesante de conocer. No paro de pensar en la mujer del vestido floreado. Levanto nuevamente la vista y ella ya no está. No sé si se metió a su casa o si finalmente decidió cruzar la calle.
Llega mi esposo a desayunar. Lo prevengo del café y le recomiendo que mejor se pida un jugo. Le tomo la mano y lo miro a los ojos. El me sonríe. Comprendo entonces que ya estoy preparada para cruzar esa calle de tierra y animarme a la escena familiar mañanera. Pero no digo nada, sólo pregunto si ya están listas las bicicletas para salir a recorrer los templos.

viernes, 31 de octubre de 2014

Artículo en Pagina 12 Rosario. 30 de Octubre.

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-46465-2014-10-30.html


En la ciudad celeste


 Por Regina Candel
Es un mediodía muy caluroso. Tanto que tengo que cubrirme la cabeza con el turbante verde que me compré. Camino sin rumbo definido en el laberinto celeste. Subo unas escaleras y me encuentro con un hombre vestido de blanco vendiendo castañas y un gato que me mira como hipnotizado, me sigue los pasos con sus ojos almendrados. Por allá veo una calle un poco más angosta, ingreso y el aire se despeja de pronto en una plaza blanca, pequeña con personas sentadas bajo la sombra en sus costados. La mayoría son hombres con sus taqiyas en la cabeza. Miran pasar el tiempo, mientras saborean un té de menta fuerte, el aroma me inunda. La única mujer que está sentada en uno de los cafés no es local, nos miramos, curiosas. Sin decirnos nada, sin conocernos, sentimos ya cierta admiración una de la otra. Somos mujeres solas en un país donde lo femenino es tapado, donde ser mujer es sinónimo de ama de casa, donde el hombre no comprende que seamos viajeras con A.
Me acerco y nos saludamos en inglés. Me invita a sentar y ahora yo también saboreo un té de menta con mucha azúcar, como se toma allí. Tan dulce que empalaga. Dos mujeres pasan caminando y les causamos gracia por algún motivo. "Tourist. Tourist", me dicen señalándola a la mujer. Parecen conocerse. Son muy simpáticas. Se van hablando entre ellas. Su nombre es Liesbeth y me cuenta que ya no es turista, que dejó de serlo cuando pisó este pueblo encantado, hace ya 5 años. La vida en su país la había llevado a la necesidad inminente de un cambio. Casada por 30 años. Se enamoró de otro hombre. Decidió no quedarse, no podía lidiar con la presión social que la ahogaba. No podía seguir casada, pero tampoco podía comenzar una vida junto a otra persona, sintió que el mundo la condenaría. Se fue. La vida es fugaz, no da tiempo para hacer demasiado, ella es una de esas personas que se animó a aprovechar su tiempo y modificó estructuras para recrearse. No muchos son tan valientes.
Nos despedimos con la promesa de un nuevo encuentro. Sin agendas. Sin horarios. Y así fue.
Son las 5 de la mañana y los rezos por los altoparlantes me despiertan. Salgo de mi bolsa de dormir y me quedo pegada a la pequeña ventana de mi habitación. Me duele el cuerpo. Tal vez el suelo no es el mejor colchón. La vista del cielo rojizo del amanecer, los sonidos intensos de las voces en el cielo y la silueta de las casas celestes prometen otro día de hallazgos extraños en una ciudad donde el límite entre la magia y la realidad es difícil de reconocer.
Nuevamente el encuentro casual con Liesbeth se da en un café, una terraza a la cual yo ya había ido varias veces ya que me gustaba para sentarme sola a leer y tomar un té. Me habían quedado muchas ganas de hablar con ella, una de las contadas personas que me entendía cuando hablaba de mover piezas de un rompecabezas, de no ser estable, de lo hermosa y mágica que puede ser la vida si uno se lo permite.
Luego de una larga conversación, interrumpida por algún vendedor que ofrecía chalinas de los colores más increíbles, alguna mirada curiosa de los jóvenes que pasaban tomados de la mano o algún niño pidiendo comida, salimos del café a caminar hacia la nueva casa de Liesbeth. Había decidido vender todo para comprar esta casa y poner allí su galería de arte. Llegamos frente a la puerta de madera antigua. La abrió en cámara lenta y de golpe me vi adentro de un cuento de hadas y de alfombras mágicas. La casa era totalmente blanca y tenía espacios circulares, las paredes se unían de manera tal que uno sentía estar dentro de un huevo gigante y cálido. No tenía casi muebles. En las revistas de decoración le dirían estilo minimalista, Liesbeth sólo me explicó que no quería comprar cosas innecesarias. Lo que tenía era más que suficiente para vivir bien y cómoda. Me convidó con té y me contó sobre su proyecto. Se hizo de noche. Me fui de su casa sabiendo que no la volvería a ver.
Marruecos me obsequió estas apariciones, personas fantasmas, que desaparecen dejando una estela de ideas y sensaciones que después de mucho tiempo aún subsisten.

martes, 28 de octubre de 2014

Artículo en revista Nosotros de El Litoral. 25 de octubre de 2014

http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2014/10/25/nosotros/NOS-07.html

Por el placer de correr
Por el placer de correr

Una experiencia única que permitió combinar dos placeres, correr y viajar, es la que se relata aquí. Se trata de la media maratón de Puerto Iguazú que se concretó a fines de septiembre; una oportunidad de poner a prueba cuerpo y mente.
TEXTOS REGINA CANDEL. FOTOS. REGINA CANDEL y MONICA PATRICIA MARTINEZ
No me defino como corredora, aunque hace ya un año y medio estoy entrenando con un grupo (liderado por el Prof. Horacio Pernicano). Las mejoras en capacidad muscular y cardiovascular son notables. Pero la importancia reside en que correr me enseñó a ser más positiva y a creer en mi misma. Coraje y confianza son dos hermosas palabras para explicar lo que correr significa para muchos que arrancan y no pueden parar.
El running, otra palabra del inglés que se naturaliza y casi pasa a ser parte de nuestro diccionario, se ha masificado notablemente en los últimos años. Cada carrera es un evento que une a personas de todas las edades e intereses. Hay siempre un grupo de elite que va a hacer buen tiempo, a competir, mientras que la mayoría vamos a participar y a sentir la libertad de correr por correr, como cuando éramos niños; tratar de llegar a la meta final y si se puede hacer un tiempo un “poquitín” mejor que la carrera anterior.
Hace poco leí un artículo en la Revista “Ñ”, donde Daniel Ulanovsky Sack decía: “Correr es democrático; en una carrera de 10 km. se pueden encontrar, en primera línea, a algunos corredores de elite y, en el fondo, a una familia con sobrepeso que empieza a tomar el toro por las astas”. Pero no sólo es el entrenamiento o el estilo de vida que hace al deporte tan igualitario. Pensemos en países como Kenia. Hoy día los keniatas son los atletas campeones del mundo, se destacan notablemente. Niños que tienen casi nada, muchas veces ni zapatillas, logran con constancia y entrenamiento ser adultos reconocidos mundialmente por los tiempos que hacen. Las ganas de salir de la pobreza los acercan al deporte, tienen una motivación clara y disfrutan del proceso con alegría. Si las cosas en el mundo se manejaran de esta manera, sólo los que realmente se esfuerzan, se ponen metas y son felices en el proceso de lograrlas podrían conseguir algo. Viviríamos en una real democracia. El running permite eso.
EN SUS MARCAS
Mi meta era correr mi primera carrera de 21 km., o sea una Media Maratón. Una amiga me propuso que para que realmente me sintiera motivada a entrenar tenía que combinar la carrera con un viaje. Así fue que seleccioné la Media Maratón de Puerto Iguazú organizada por Run Argentina. La competencia comienza en el mismo momento en que uno se inscribe. Todo se modifica. Una comienza a pensar bien lo que come y trata de no beber más que agua y jugos, las salidas se limitan un poco ya que si se sale el viernes, el sábado a la mañana no se tiene la energía necesaria para que el entrenamiento sea completo. Algunos amigos te llaman “la rompe asados” ya que muchas veces tenés que decir que no vas. Dormir y comer bien son esenciales para que el entrenamiento realmente esté concentrado en lograr un objetivo.
Mi esposo también iba a correr conmigo, pero finalmente no pudo por trabajo. Yo decidí que aunque fuera sola hasta Iguazú, la carrera la hacía como sea. Me había preparado. No podía echarme atrás. Lo que iba a ser un viaje de placer en pareja se transformó en un doble desafío: no solo transitar mis primeros 21 km., sino también enfrentarlo sola.
En estas carreras, el esfuerzo de los últimos kilómetros está motivado por llegar al abrazo de tus amigos o familiares. Yo me ví llegando a la meta a abrazar un árbol (por suerte en Puerto Iguazú hay muchos, imaginen si la carrera era en el desierto de Atacama). Creo que esta imagen conmocionó a mi madre de tal manera que dejó todo lo suyo por acompañarme y estar presente en ese momento tan importante para mí. Luego se sumó una amiga; así que ya éramos tres las aventureras hacia la selva misionera.
Con todos los preparativos -auto revisado, zapatillas en el bolso, mate y budín casero- salimos a la ruta. Cruzando desde Entre Ríos a Corrientes nos paró, primero, la policía y nos pidió los papeles. Todo en orden, seguimos viaje. A los 10 minutos nos paró un gendarme. Un hombre morocho, grandote, calculo que a punto de jubilarse. Nos pidió los papeles y mi madre le comentó que ya nos los habían pedido poco tiempo atrás. El hombre solo contesta: - ¿Entonces para qué se los voy a pedir de vuelta? Sigan nomás-. Me dio mucha ternura su confianza. Cuando viaja, uno despierta los sentidos y descubre en pocas palabras grandes significados.
Cañaverales, timbúes, lapachos rosados, palmeras, aromitos. Estas bellezas adornan el camino. Ñandúes y caranchos se hacen notar . Es la sexta vez que voy a Misiones, siempre entré y me fui feliz. Está como la recuerdo. Su vegetación, su tierra roja y principalmente su gente hacen de ésta la provincia más increíble del país. Lástima la selva que por momentos se ve chiquita, tratando de ganar espacio por debajo de los pinos productivos. Es como si la selva fuese la vaga de la clase, la que no se merece el tiempo de cuidado, mientras que los pinos son trabajadores, altivos, con un destino definido. Es triste pero cierto.
LA CARRERA
La primera parada la hicimos en San Ignacio, llegamos de noche, con lluvia. En un supermercado, la mujer me ofrece repetidas veces carne entrerriana, la mejor. Aunque no pensábamos hacer ningún asado, me dieron ganas de comprar sólo por la energía y la buena atención de la mujer.
Segundo día de ruta con destino a Puerto Iguazú. Parece un sube y baja de la plaza. Cada vez que bajamos descubrimos un paisaje nuevo con casas de madera a los costados, algún puestito de venta de orquídeas o algún camino de tierra que lleva vaya uno a saber dónde. Llegamos cansadas. Aparecen carteles amarillos al costado de la ruta anunciando que puede cruzarse un coatí en el camino. Bajamos la velocidad al ritmo de la selva.
Si esto fuera un cuento, diría que estamos en el climax. La emoción sube y este viaje se siente en algún punto como una peregrinación. Y es en este momento que me pregunto: ¿Por qué me vengo de tan lejos a hacer algo que puedo hacer en casa?
Esa misma tarde voy a buscar el kit de corredora. Soy la número 179. Tengo mi remera y mis medias de regalo. Con el kit también vienen las ganas de correr. Charla técnica. Somos 500 corredores escuchando atentamente cómo va a ser el recorrido y dónde van a estar los puestos de hidratación. Nos preparan mentalmente a enfrentar no sólo los 21 km. sino las subidas pronunciadas y la lluvia probable para el día siguiente.
Al otro día nos levantamos temprano, el desayuno es completo. Me visto de corredora y salimos hacia la entrada del Parque Nacional desde donde parte la carrera. La emoción crece, es un sentimiento extraño que no lo entendía en otros hasta que corrí mi primera carrera de 10 km. en Santa Fe, en 2013. Comienza, salimos todos con alegría. La lluvia cae pero no molesta. Me alegro de no haber corrido con música. Pude interactuar con otros corredores venidos de Brasil, Chile y de los lugares más lejanos de Argentina. Pude escuchar los ruidos de la selva, algún ave, los árboles que se movían por la brisa. También pude escuchar los gritos de la gente que pasaba en autos y colectivos que nos alentaba a seguir.
Fui a mi ritmo, poco a poco cubrí los kilómetros, los disfruté. Cuando estaba en los últimos minutos de carrera ví a una familia en una curva y les pregunté cuánto faltaba: “estás a 300 metros del final”. En ese momento sentí una adrenalina que me hizo subir la velocidad, se me caían lágrimas de los ojos. Estaba emocionada, lo había logrado. Crucé la meta y ahí estaban mi mamá y mi amiga para abrazarme.
FINAL Y NUEVO COMIENZO
El viaje no terminaba allí. Después de la carrera entramos al Parque Nacional. El espectáculo es impactante ya que el caudal es enorme este año. Me ha tocado ir otros años con casi nada de agua, que también está bueno porque se puede cruzar a la isla San Martín y ver la Garganta del Diablo. Esta vez todo era agua.
En el recorrido vimos mariposas amarillas y azules, coatíes y muchos monos, que lamentablemente se acercan a la gente ya que muchos siguen dándoles comida cuando cada vez hay más carteles que avisan que está prohibido.
Al siguiente día cruzamos a Brasil, comimos comida brasilera, compramos feijao y farofa en un supermercado y quisimos ir a ver las Cataratas, pero el precio nos pareció excesivo. No hay precio Mercosur, por lo que los argentinos tenemos que pagar lo mismo que paga un canadiense. No tiene mucha lógica, así que volvimos a Puerto Iguazú.
Había que organizar el regreso a Santa Fe. Lamentablemente la lluvia torrencial hizo varios destrozos en la ruta, fuimos despacio, disfrutando de las últimas horas rodeadas de selva y dormimos en Apóstoles, al sur de Misiones, casi cayéndonos a Corrientes, donde comienza la ruta de la Yerba.
Llegamos con tormenta fuerte, truenos, relámpagos y hasta piedras, pero llegamos. La rotisería donde compramos la pizza era atendida por dos hermanos, igualitos. Eran en realidad dos varones y dos mujeres; cuatrillizos. Únicos por no ser producto de ningún tratamiento de inseminación artificial. Son 7 hermanos en total. Siete vidas duras, de estudio y de trabajo sumado a una mamá que se tuvo que ir a Río Gallegos a trabajar de maestra jardinera ya que en Misiones la búsqueda de empleo nunca fue sencilla. Desde allá a lo lejos la madre siempre los ayudó económicamente. Las mujeres de la familia, embarazadas desde chicas. Una familia numerosa. Lo que me impactó fue cómo nos contaron su vida tan abiertamente en unos pocos minutos. Justo cuando llegaban al tiempo presente de su relato la pizza ya estaba en su caja. Historias de vidas reales que una conoce en la ruta.
* * *
Llegamos a casa. Como yo, otras 500 personas deben estar sintiendo lo mismo. Haber cumplido una meta.
Hay miles en el mundo que entrenan y se proponen año a año cruzar sus propios límites. Y lo hermoso es que cualquiera que dice “no, no...yo no puedo correr. No sirvo para eso”, puede salir cualquier día y empezar a probar. Con el tiempo se va a dar cuenta que se puede. Lo digo con total conocimiento de causa, ya que yo era una de esas personas. Pensándolo con más detenimiento, tal vez ahora sí me defina como corredora. Si al final de cuentas, es cuestión de ponerse una meta y disfrutar del camino... Como viajar.
+info
PARA PARTICIPAR
Para anotarse en la próxima edición de la carrera (y en otras carreras alrededor del país): www.runargentina.com
10_COATI SOBRE ARBOL COPIA.JPG
coatí sobre un árbol.
10_FLOR RARA COPIA.JPG
extraño exponente de la flora local.
10_AGUA EN MOVIMIENTO COPIA.JPG
postal majestuosa de las cataratas.

viernes, 10 de octubre de 2014

Algunas fotos que comparto con ustedes....

Mi mamá me hizo conocer una página que te permite editar fotos con distintos formatos...me encantó. Super divertido! Acá van algunas fotos seleccionadas de varios viajes!

Disfrutenlas!

http://slide.ly/view/08d83c92415b6e311dda0e67cd5670c3?utm_source=Fb_ORG_Share



domingo, 25 de mayo de 2014

Un celular Claro, un mundial y un 25 de mayo...

Hoy es 25 de mayo. Día de la Patria. Los chicos en las escuelas siguen haciendo ¨el  acto¨ al cual asisten los padres, directivos, hermanos, tíos para ver a la nena vestida de chinita o al nene de soldado de papel. ¿Pero alguien se pone a pensar qué hicimos en estos 204 años de patria?

Ayer a la noche salgo con mi esposo de cenar de la casa de unos amigos. Comimos algo parecido al locro para no faltar a la tradición y con espíritu de ¨ mejor argentino¨ nos acercamos al auto estacionado en la puerta. Aclaro que mis amigos viven en un barrio de quintas, calles alejadas de arena.  Encontramos las puertas del auto abiertas, palanqueadas.  Nos quitaron el estéreo y el celular de mi esposo que había quedado olvidado allí. Como buen argentino, agradecimos que los ladrones no habían sido agresivos y no habían roto nada. ¡Qué suerte que tuvimos! Esas son las cosas de las cuales los argentinos debemos estar agradecidos.

Luego vino el real drama. No importan ni el estéreo ni el aparato del celular, una pena pero se reponen. Pero ¿Qué información tenía ese celular? Allí aparece el verdadero miedo. ¿Y si en algún lado aparece nuestra dirección, o alguna fecha importante o algún movimiento de dinero? ¿Alguna clave? ¿Y las fotos? Hay un desconocido mirando nuestras fotos y eso me altera mucho y los nervios crecen y las preguntas aumentan y no hay nada certero en realidad. Sólo hay que esperar o bien a que no pase nada o a que una de estas noches nos hagan una entradera para robarnos el televisor que aparece atrás de nuestra perra América en una de las fotos del celular.

Entonces me pregunto: ¿Es normal vivir así? ¿Es esta la gran patria argentina que construimos?

Hoy, 25 de mayo, me levanto de una noche de insomnio e ingreso a la página de Claro para ayudar a mi esposo con la búsqueda de un aparato nuevo, en cuotas y barato. En la búsqueda me encuentro con esta propaganda (no dejen de verla para seguir leyendo):


Al principio pensé que era un texto irónico, como una cargada. Pero no. Era real. Claro me decía que yo, argentina pura, soy mejor persona cada 4 años gracias al fútbol. Algo más tenía que haber, no podía ser ese el mensaje, así que la volví a ver.

Me quedaron grabadas algunas frases como que ¨la ciudad se llena de celeste y blanco¨ y es verdad. Lo vengo viendo desde hace unas semanas. De golpe hasta los empleados de Mc Donalds cuelgan banderas argentinas.

¨Desaparecen las diferencias. Ahora somos todos amigos¨. El gran problema de la Argentina, la brecha social enorme que existe, la inseguridad e inestabilidad social….todo se puede resolver con el fútbol.  ¿Cómo es que nadie se dio cuenta hasta ahora?

Termina la propaganda diciendo: ¨A lo mejor los argentinos somos eso que nos pasa cada 4 años¨.  Yo digo: Ojalá ser ARGENTINO sea ser todo eso todo el tiempo y no cada tanto. Ojalá no tengamos que agradecerle a un ladrón por no ser violento. Ojalá no tengamos que vivir con esta sensación de miedo e inestabilidad constantes. ¿Nos tenemos que contentar con ser buenos argentinos una vez cada 4 años?  Qué triste si tiene que ser así.


Hoy es 25 de mayo. Día de la Patria. Que tengan un buen día.

martes, 13 de mayo de 2014

Un poco sobre Malta...un poco sobre UP English Malta...


En Malta, Nacho y su novia, Lidia, me contaron de su proyecto, con el cual ya arrancaron y les está yendo bien...hicieron una agencia que se llama Up English Malta que trabaja como contacto entre las escuelas de Inglés en la Isla y los alumnos que quieran estudiar allí. Lo que sigue es el artículo que estoy terminando de escribir para mandar a El Litoral de Santa Fe contando un poco sobre el aprendizaje de Inglés en Malta, que para mí fue todo un descubrimiento.

Disfruten y compartan! Y el que esté proyectando hacer cursos de inglés...no se olviden de Malta! Me avisan y los contacto con mi hermano!

Estudiar Inglés en Malta, una nueva tendencia para españoles y Latinoamericanos.

Hace un año atrás mi hermano estaba viviendo en Dublín. Un día nos avisó que se mudaba a Malta. ¿Adónde? ¿Dónde queda eso? ¿Una isla? ¿Y qué vas a hacer en una isla? Lo colmé de preguntas producto de la ignorancia total, ya que era la primera vez que esta isla aparecía en la lista de mis intereses.  Es una isla al sur de Italia, pero no es parte de Italia como todos pensamos; sino que es un país independiente conformado por tres islas: Malta, Gozo y Comino. Tiene una población de 419.000 personas conviviendo en 37 km2, lo que significa la mayor densidad de población de toda Europa. Su clima es divino durante los 12 meses del año, un poco de viento de mar durante el invierno pero siempre acompañado con cielos celestes. En el verano hay piletas naturales (talladas en las piedras en la costa) alrededor de toda la isla ya que no hay olas y todo es calma.

La isla está dividida en ciudades y cada ciudad tiene su idiosincracia, algunas son más turísticas, otras más históricas, otras más tranquilas para la gente mayor, hay pueblitos de pescadores y centros comerciales gigantes. No hay nada que no se pueda encontrar en este pequeño territorio y todo tiene un encanto particular. Este año decidí ir a visitar a mi hermano. Hacia allí fui a conocer un poco el nuevo mundo en el que se estaba moviendo.

Malta tiene dos lenguas oficiales: el maltés y el inglés. Con mi formación como Profesora de Inglés no me asustaba tener problemas para comunicarme en la isla. Mi hermano hace un año vive allí y no tuvo hasta ahora la necesidad de aprender Maltés. Casi nadie lo aprende por las dificultades que presenta: es una mezcla de árabe con lenguas latinas y con influencias de lenguas anglosajonas por haber sido colonia Británica. En Wikipedia indica que algunos lingüistas encuentran el Maltés como inclasificable. La educación en las escuelas es bilingüe y obligatoria desde los 5 hasta los 12 años, por lo tanto no hay maltés que no hable Inglés.


Por este motivo  muchas escuelas e institutos de Inglés se comenzaron a asentar en la isla, hoy día son 51 que en un territorio bastante reducido compiten por ofrecer los mejores servicios educativos para ganar más cantidad de alumnos año a año. Como Profesora de Inglés y curiosa por conocer los recursos con los que están enseñando me acerqué a varias escuelas y realmente quedé sorprendida. La mayoría de las escuelas ofrecen cursos de un máximo de 12 alumnos para que el docente tenga un trato personalizado con el alumno. La mayoría de las cursadas son de 20 horas semanales, pero el alumno puede optar por un curso intensivo de 30 horas semanales. Muchas escuelas cuentan con equipamiento de computadoras y pantallas inteligentes que permite al docente usar todos los recursos necesarios para la mayor motivación y participación de los alumnos. Esto sumado a la experiencia constante de tener que interactuar en inglés por estar inmerso en un contexto de inglés como lengua nativa.  Todas las escuelas ofrecen actividades extras para todos los días de la semana: visitar la antigua ciudad de Mdina, visitar alguna playa y pasar el día allí, viajar a Gozo en ferry y conocer sus rincones, caminatas, salidas nocturnas, etc. Esto no sólo ayuda a los estudiantes a conocer el lugar donde están viviendo y los motiva a usar el inglés en contextos diferentes,  sino que también crea un ambiente de compañerismo de donde pueden surgir grandes amistades.

Los objetivos de los cursos pueden ser amplios, desde hacer hincapié en el inglés como medio de comunicación y unión social para viajes, hasta usarlo como herramienta laboral con cursos más específicos de ¨business¨ (negocios) o preparación de exámenes internacionales. También se ofrece cursar el año académico completo con la opción de convalidar con algún deporte.  Me llamó la atención ver alumnos de todas las edades, desde niños hasta personas de más de 50 años y lo más interesante fue ver a familias enteras mudándose a Malta por 6 meses a estudiar inglés y disfrutar de paso de unas vacaciones largas. Un día saliendo del hotel donde yo estaba parando había una nena de 5 años venezolana con su mamá, con quien me puse a hablar. Ella estaba con su marido buscando alquilar un pequeño departamento, ya que se habían ido a la isla a estudiar inglés. Su opción fue alquilar por su cuenta ya que conocían gente en la isla, pero las escuelas ofrecen siempre algún alojamiento, que puede ser parar en casa de familia, residencia  o compartir un piso con otros estudiantes.


Lo más llamativo fueron los precios. Comparando con los costos en Inglaterra e Irlanda, en Malta todo es más económico. No sólo los cursos en sí, sino la vida en general. Un ejemplo básico es que si te querés sentar a tomar una pinta (un vaso de medio litro de cerveza) te cuesta 6 euros en Londres y 3 euros en Malta…y así todo.

Hay una agencia que me resultó muy seria que ayuda a los alumnos a buscar una escuela y guiarlos en el papeleo (visados y otros en caso de precisarlo). Se llama UP ENGLISH MALTA (www.upenglishmalta.com ; info@upenglishmalta.com ; www.facebook.com/upmalta). Ellos brindan toda la información necesaria para comenzar el curso según las necesidades del alumno,  recomiendan las escuelas que coincidan con el perfil del estudiante y consiguen descuentos muy interesantes tanto en los cursos como en el alojamiento. Y la mejor noticia es que el servicio que dan es gratuito: el alumno no paga nada extra por contactar y pedir la asistencia necesaria de esta agencia.

¿Has estado pensando en estudiar idiomas en Malta? Ponte en contacto con nosotros, porque tu experiencia en Malta, ¡comienza aquí! www.upenglishmalta.com info@upenglishmalta.com www.facebook.com/upmalta